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Una fuente condenada al menoscabo

ESPECIAL (por Francisco Pancho Calderón).- Desde el 23 de noviembre del año pasado intentamos que alguien recapacite y le otorgue el debido interés al Monumento Conmemorativo de la Reforma de la Constitución Nacional de 1994, construido por Celia Julia Perino de Schneider en alusión a la Convención Nacional Constituyente realizada en Paraná, el cual padece no solo el deterioro lógico del paso del tiempo sino que sufre un abandono total.

 

Ya el 23 de diciembre por la noche acentuamos que nuestra gestión de un mes atrás había concluido en fracaso, y que la Fuente de la Convención Constituyente seguía olvidada. Sentimos que fracasamos en nuestra intención de concientizar a las autoridades comunales salientes, pero tampoco vimos reacción de los flamantes funcionarios.

Poco más de un mes después, concretamente el 16 de febrero nos ilusionamos al ver que dos operarios de la Comuna empezaron a higienizar la fuente.

Nos equivocamos profundamente. Fue un espejismo. O algo similar con el bacheo que tapa por unos días pozos abismales y con la primera lluvia reaparece el hoyo.

 

Lo concreto es que la obra de la artista y docente rafaelina, construida en piedra con un peso aproximado de 40 toneladas y 6m40 de altura, sigue dejando correr agua por fisuras laterales, el líquido es nauseabundo, el fondo de la misma está absolutamente enmohecido, y continúa siendo un depósito de botellas, latas, basura de diversa índole que mentes descuidadas, irrespetuosas, han arrojado impunemente sin que nadie prevenga o castigue ello.

 

Celia Schneider pensó ese Monumento como la proyección del futuro desde el testimonio del presente y según sus propias palabras cuando fue inaugurada, “estamos construyendo dificultosamente nuestro destino con un aprendizaje constante en el reconocimiento de nuestra identidad. Pienso que la piedra es el material básico representativo para este monumento histórico por la permanencia del tiempo en su mutante formación desde el vientre de nuestra tierra, consolidando la base de la vida del hombre. En su estructura contiene la compactación de su materia de la que emanan la fuerza y la firmeza aglutinadas en una energía latente, la que simboliza los caracteres básicos de nuestra Constitución nacional, que rigió y regirá el destino democrático del hombre argentino”.

 

La Cámara Baja en su momento supo reconocer la persona de bien de Celia Schneider y se le rindieron los honores pertinentes por su laboriosa y fructífera trayectoria, distinguiéndola como ciudadana ilustres de la provincia.

 

Hoy, su obra, pese al reclamo de medios periodísticos humildes como Cuestión Entrerriana, prosigue mostrándose como un basurero del cual mana líquido putrefacto y se encuentra atiborrada de suciedad.

¿Habrá ALGUIEN que reaccione? ¿Se unirán nuestros colegas a éste reclamo? ¿Tanta indolencia tenemos los paranaenses? ¿Quién debería mantenerlo o proceder a una reconstrucción para ponerlo en condiciones?

 

Volvemos a arengar que nos encantaría que ALGÚN FUNCIONARIO COMUNAL responda a ésta inquietud, con valentía, haciéndose cargo y explicando el por qué se abandonó tanto una obra que en algún momento supo ser orgullo de diputados de ésta tierra.