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Sebastián Uranga: “nadie me llamó de Echagüe”

Sencillo, directo, tajante, así se expresó Sebastián Uranga respecto a lo que se habló en varios medios, entre ellos Cuestión Entrerriana, sobre su posible llegada a Echagüe: “en el receso anterior y cuando se fue Juan (Siemienczuk) hubo un par de charlas, pero nunca se habló de dinero. Y ahora nadie me llamó, por lo cual me resulta extraño que se hable de mis pretensiones en artículos periodísticos”.

Es entendible y atendible, obviamente, el gesto de preocupación del “Caudillo” de tantas batallas en la selección nacional, portando la casaca entrerriana, y siendo uno de los máximos estandartes en la historia de la Liga Nacional.

Se dice de él que es un “técnico caro”, palabras más, palabras menos en los pasillos dirigenciales argentinos, y ese rótulo muchas veces ocasiona trastornos pues es normal que cuando alguien considera que un “producto” no está a la altura de sus arcas ni siquiera indaga cuál es la tarifa real de dicho servicio, temiendo quedar en ridículo.

En una aproximación, parábola o símbolo, es lo que le está ocurriendo con tales dimes y diretes al Sebas. Y por eso se comunicó con Cuestión Entrerriana para darle claridad a lo que se manifestó en los últimos días sobre la plaza vacante dejada por Urquiza y en sí las expresiones de la prensa en lo que atañe a sus chances de convertirse en el entrenador que muchos quisieran ver en el banco del “Negro” precisamente porque es de Paraná y porque su solo nombre representa una convocatoria extraordinaria.

“Se dice que mis aspiraciones económicas no estarían al alcance de Echagüe y lo único que te quiero aclarar es que nunca, ni en el receso anterior -cuando me reuní con ellos-, ni cuando me llamaron por teléfono -tras la renuncia de Juan-, hablamos de dinero.

En la primera oportunidad les exprese mi proyecto deportivo, en la segunda les dije que era imposible puesto que en ese preciso momento estaban operando a mi señora y que no podía tomar el equipo rápidamente como ellos necesitaban. Pero en esta oportunidad no me llamaron. Por eso, además de no ser cierto que hubo algún tipo de propuesta y menos real que mis pretensiones fueran elevadas, quiero clarificar que todas éstas versiones de algún modo me perjudican. No en sí por ésta ocasión exclusivamente, porque permanentemente me entero de que hay equipos que no me llaman porque consideran lo mismo”, resumió su sentir el Seba Uranga.

Y para ser más lapidario, agregó: “es sabido que me encantaría algún día llegar a ser entrenador de Echagüe y ayudar a que crezca de una vez por todas, porque considero que es un lugar excelente para hacer un proyecto integral de básquet pero los dirigentes están en todo su derecho -y hay que darles tranquilidad- para elegir a quien mas le guste. Lo único que deseo es que no se diga algo que no sucedió”.

Sincero, concreto, firme en sus conceptos. Sebastián Uranga,  ayer un jugador ejemplo. Hoy, un entrenador a la espera de su oportunidad de transmitir todo lo que aprendió de grandes profesores que lo tuvieron de “alumno” y todo el aprendizaje de los últimos tiempos buscando su debida capacitación como nuevo maestro.