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Seba Uranga Jr. prepara las valijas

Tras su buen paso por Sionista (habiendo sido uno de los jugadores más regulares del plantel 2014/2015) fue cotidiano verlo en Paraná y uno se ilusionaba en que desde el Centro o de Echagüe se animaran a reinvertir en una ficha ultra confiable como Sebastián Uranga Junior. Pero no… Solo concretó la pretemporada con el “Negro”, jugó algunos amistosos para no perder ritmo, y recién hoy se puede aventurar que este alero/ala-pivote vuelve al ruedo. No hay nada firmado aún, pero el destino sería Salta Basket.

 

Su último partido oficial fue contra Quimsa de Santiago del Estero, en serie de Playoffs, luego de eliminar el Centro Juventud a Libertad de Sunchales.

Pese a que desde la entidad de calle Monte Caseros no se tributó ningún parte médico oficial, como es habitual, Uranga jugó ante los santiagueños con una muy molesta lesión en los tendones flexores de la mano izquierda (tenosinovitis crepitante).

 

Uranga Jr. se la recontra bancó y ni chistó. Heredando la garra, la actitud, el carácter de su padre, uno de los más gloriosos internos de nuestro básquet con proyección mundial, el Seba dio todo por Sionista y, obviamente, como suele suceder, pagó las consecuencias.

Se perdió todo el receso, pues al no tratarse adecuadamente la lesión, el dolor pasó a ser crónico.

 

Por ello fue que, teniendo en cuenta su juventud, optó por parar y apeló a intensas y sistemáticas sesiones de kinesiologia, proloterapia, microelectrólisis percutánea, 45 días de férula, etc., logrando quedar impecable.

Claro está… La vorágine del mercado genera que, los entrenadores trasladen sus urgencias a los directivos y éstos prefieren no contratar un jugador “en tratamiento”, por lo tanto, si bien hubieron ofertas, no solo de LNB y TNA, sino también de Uruguay, Brasil y Paraguay, Uranga Jr. llegó a fin de año sin pisar la cancha oficialmente.

 

Obviamente… pareciera que llegó el día y restan solo rubricarse los papeles para oficializar su traslado, y ponerse a las órdenes de Ricardo De Cecco, quien lo conoce desde bebé.

Nos alegramos de corazón porque verlo a Little Sebas genera alegría. No es rústico como el padre. Le gusta el show. Sabe lo que le agrada a la gente. Quizás debería desinhibirse más con el tiro externo o no ajustarse, no ceñirse tanto al papel de obrero. Él sabe lo que es la “fantasía”, tiene un talento que deseamos explote de una buena vez por todas con un bagaje de virtudes aun no aprovechadas por sus entrenadores, y tal vez esta vuelta al TNA lo consolide como jugador y el año próximo lo veamos nuevamente en la máxima División.

 

Ojalá se dé el pase a Salta. En verdad, nos hubiese encantado tenerlo más en Paraná, pero… en esta peculiar ciudad se remarca lo de “nadie es profeta en su tierra…”.

Solo queremos observarlo de nuevo en una cancha. Se lo merece y el básquet se merece disfrutar de su presencia.

 

Seguro que cuando esté todo okey podremos dialogar con él y que nos cuente sus sensaciones. Por ahora, respetamos que se cumplan las formalidades de rigor contractual y ya habrá tiempo para la nota.