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¿Qué pasaría con la salud argentina en manos de Javier Milei?

A lo largo de la historia, el sistema de salud en Argentina atravesó por diversos modelos. El actual sistema implementado por el Gobierno de Alberto Fernández considera la salud como política pública que debe ser garantizada por el propio Estado con equidad e igualdad. En esa gestión, que se promueve en la actualidad, el acceso a los servicios de salud es universal y todos los habitantes tienen derecho a recibir una atención integral de manera gratuita en el sistema público.

Con el triunfo de La Libertad Avanza (LLA), con las ideas de Javier Milei a la cabeza, en las elecciones PASO 2023, el debate en torno a la privatización de la salud comenzó a tomar fuerza, pues se la considera simplemente subsidiaria y no constituye un derecho para la población. Dentro de ese sistema, la salud es considerada un bien de mercado.

De hecho, sin pelos en la lengua, el equipo de Milei planteó en su propuesta de gestión un “sistema de salud privado donde cada argentino pague sus servicios”. Según el documento titulado “Plan de Gobierno”, el partido liberal propone ir, en el largo plazo, a sistemas privados que eliminen “la asistencia social directa”.

Hoy en la Argentina el sistema de salud se desarrolla a través de un modelo mixto, descentralizado y federal articulado entre la Nación, las provincias y municipios; como también con las obras sociales y sector privado. Es a través del Ministerio de Salud nacional que el Gobierno lleva adelante políticas que buscan garantizar la cobertura sanitaria de todas y todos los habitantes, tengan o no tengan cobertura sanitaria privada o seguridad social.

En 2023, el presupuesto para el área alcanzó en el 10,4% del Producto Bruto Interno (PBI) que se distribuye en la atención primaria en los hospitales y centros de atención en cada jurisdicción, como también en programas y políticas para afrontar las patologías más usuales del territorio nacional; como así para garantizar la vacunación a toda la población, una estrategia que permite sostener el control, la eliminación y erradicación de las enfermedades inmunoprevenibles.

¿Puede la lógica de mercado controlar el sistema sanitario? Complejo o casi utópico pues los bienes y servicios de salud no son bienes privados ya que no tienen características de ese tipo de bienes sino más bien son preferentes (sociales) o tutelados ya que quien lo utiliza no se beneficia solo, sino que su uso o consumo aporta un beneficio a la comunidad.

A su vez, hay un conjunto enorme de medicamentos y patologías que se atienden con tecnologías muy costosas, que no hay ninguna posibilidad de que ninguna cobertura las pueda cubrir aún pagando la mejor empresa de medicina prepaga.

De hecho, ni las empresas de medicina privada pueden cubrir, por ejemplo, el costo del tratamiento para la atrofia muscular, para tratamientos oncológicos, que son cientos de miles de dólares. Por ende, si uno lo dejará librado al libre juego de oferta y demanda, lo podrían hacer solo los que lo pueden pagar.

Repasemos para, ejemplifica: programas nacionales como el programa de VIH , tuberculosis y hepatitis; de salud sexual en las terapias de hormonización y género; el Programa Remediar; el banco de drogas con oncológicas, todos programas que proveen a la población del país los insumos para la atención de distintas terapias y tratamientos que son 100% financiado por el gobierno nacional.

El Ministerio de Salud desarrolla estos programas y el calendario de vacunación e inmunizaciones para el control de enfermedades, que alcanza a todas las personas en todas las etapas de la vida, sin importar el tipo de cobertura sanitaria que posean. También lleva adelante planes para tratamientos contra el cáncer, patologías como la diabetes, hipertensión, salud mental hasta enfermedades poco frecuentes como fibrosis Quística y atrofia muscular espinal.

O pongamos acento en lo inherente a vacunación. Las vacunas las compras el Gobierno nacional y las distribuye a todo el sistema de salud, de punta a punta, porque es muy importante para el país alcanzar los niveles de vacunación de igual manera en cada lugar del territorio nacional.

Por eso, debe evaluarse a consciencia al cálculo de costo de tratamientos mensual y anual que revela cuánto debiera pagar una persona para acceder a diversos tratamientos si tuviese que pagarlo a precio de mercado, tratamientos a los cuales cualquier ciudadano que habita este país puede acceder de forma gratuita a través de la salud pública, teniendo un diagnóstico y requiriéndose un tratamiento.

Sin ir más lejos, los medicamentos para los tratamientos de cáncer se distribuyen a sus pacientes en su domicilio a través del Banco de Drogas Especiales para complementar sus tratamientos.

Para el tratamiento de VIH, los medicamentos los distribuye el Programa nacional a personas con cobertura pública exclusiva

Y obviamente que hay más programas para otras patologías, ratificando la importancia del sistema de salud solidario que funciona en la Argentina que permite que todos y todas podamos acceder a tratamientos costosos.

Vale la pena puntualizar que en el país hay un 60 por ciento aproximadamente de la población que tiene obra social o mutual o cooperativo, lo que significa que más de la mitad de la población cuenta con una cobertura de Seguridad Social; mientras que el resto de la población solamente tiene cobertura pública exclusiva.

Bien cabe explicar que en ese porcentaje de personas con obra social tenemos el primer componente solidario a través de la Seguridad Social, que es que todos los aportes que se recaudan que provienen de los aportes y contribuciones de los asalariados, una parte de ese aporte vuelve a cada obra social y otra parte conforma lo que se llama el Fondo Solidario de Retribución, que tiene por objeto compensar a todas aquellas obras sociales cuyos ingresos por beneficiarios son bajos, para que esos fondos alcancen para que todas puedan prestar el paquete prestacional mínimo obligatorio.

Y en lo referido a la población con cobertura pública exclusiva, allí el componente solidario es básicamente el sistema público porque todos aportamos a través de los impuestos. En este sentido, el Ministerio de la Nación lo que hace es redistribuir los programas para atender las necesidades sanitarias; entonces donde hay más necesidad es donde se pone más energía o más presupuesto en función de indicadores sanitarios; remarcándose que el sistema solidario de salud es parte de la idiosincrasia de nuestro país donde no pagamos para nuestra propia atención sino para quienes hoy necesitan cubrir sus tratamientos que en algún momento serán nuestros.

Para concluir, pensando en las Elecciones Generales de octubre, hoy en esta República la salud no se le niega a nadie tenga o no tenga cobertura y eso sería imposible si lo controlara el mercado.

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