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LNB: ¿defense o ataque?

El público estadounidense apegado a grandes shows en la NBA, que van más allá del juego en sí, suele proferir un grito de guerra para arengar a sus estrellas del básquet estadounidense: “Defense”, aclaman, y suelen alabar tapones o tomas de rebotes plenas de energía en saltos fabulosos, pero el climax, el punto más alto o intenso, es en una volcada extraordinaria o en un triple sobre la chicharra. Eso certifica que el ATAQUE se erige en el momento culmine y su modo de resolución enriquece el espectáculo.

La palabra clave es ESPECTACULARIDAD. Eso llena estadios. Ver 10 tipos provocando chichones a los aros, “prestándose” la pelota de modo incongruente, tendiendo atrapes, emboscadas, para luego no tener idea que hacer con “La naranja” es un BODRIO que nada bueno obsequia al fiel asistente, al abnegado espectador.

Esta recontra bueno que los equipos desborden en actitud. Nos encanta apreciar planteles que exhiban temperamento, conducta proactiva por controlar o inducir al error a su adversario, pero NOS FASCINA, NOS DA GANAS DE APLAUDIR A RABIAR cuando esos mismos jugadores se pasan correctamente la bola, se aplican de modo inteligente y contundente cortinas, se generan espacios y ángulos para lanzar con mayor confort, se juega sagazmente con o sin pelota.

Ni hablemos lo que produce un alley oop, una corrida con volcada resonante. Vale la pena mirar este video subido en YouTube, que refleja un “mate” tremendo de Lee Roberts, extranjero de Olímpico de La Banda, en el último choque ante Sionista:

Se admita o no, es el CONDIMENTO EXCEPCIONAL, el INGREDIENTE MÁGICO que atrae gente a las canchas. Por eso, cuando los técnicos y jugadores se ponen el casette, el diskette, el pendrive, el mp3 y expresan de modo EXAGERADO los valores de la DEFENSA lo ÚNICO que hacen es ESPANTAR a la gente de las canchas, pues si bien se festejan TRIUNFOS, cuando el tipo que pagó su ticket, su chori, su gaseosa o cerveza más los gastos de su esposa o hijo/s, vuelve a la casa tras ver marcadores no superiores a 80 puntos se REPLANTEA si va de nuevo a la cancha con la asiduidad que iría si el SHOW FUESE DISTINTO.

A ver… los estadios son incómodos, acceder a los baños es embarazoso, en la mayoría de los escenarios o se pasa mucho frío o se sufre mucho calor, las butacas o gradas son poco confortables y de fea visual, contadas excepciones ofrecen alternativas artísticas fuera del duelo competitivo, llegar a las cantinas también implica un paseo arduo que muchas veces causa reingresar con el tercer período transitando el minuto 3, 4 o hasta 5.

Si le agregamos jugadores con poca onda, antes, durante y después de los cotejos, y le adosamos finalmente un nivel de juego en el cual se PRIORIZA CÓMO DESTRUIR EL BÁSQUET DEL RIVAL… Listo. Cerremos el portón y juguemos a puertas cerradas.

Sin ser un monstruo, la LNB necesita más Lee Roberts como nacionales que se animen a tirar esos alley oops y/o definirlos con compatriotas.

No es NUEVO lo que decimos… Por cada Volcada que se concreta, se logra seducir un espectador más para el próximo partido.

En la NBA se ve aficionados EXPERTOS en básquet y hombres o mujeres que NO TIENEN IDEA de lo que está pasando en la cancha, salvo que uno u otro van a ganar cuántos más puntos conviertan.

Eso es lo que NOS FALTA. Que se entrene duro en defensa, que se trabaje duro en defensa, pero que se HABLE DEL ATAQUE y sobre todo entonces, que los técnicos LABUREN MEJOR en el CÓMO ATACAR MEJOR.

Doblamos la apuesta… Que técnicos y dirigentes ENTIENDAN que pueden haber extranjeros de ENORME JERARQUÍA, DE INMENSO PRESTIGIO, pero que SI JUEGAN POCO, SE VIVEN LESIONANDO, O CUANDO JUEGAN NO LE DAN A SU ROL ESPECTACULARIDAD, LISA Y LLANAMENTE NO SIRVEN.
Faltan VARIOS MESES aún de LNB y TNA. Estamos todavía A TIEMPO de “invitar” más gente a las canchas. Pero que se vean más volcadas, más alley oops, más SHOW, y si bien la defensa CREA contragolpes, gesta corridas, o hasta exhibe rebotes y tapas feroces, EL PÚBLICO PIDE A GRITOS GOLES.