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La biodiversidad marina en el Acuario de Tecnópolis

El Acuario argentino, uno de los espacios del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva en Tecnópolis, sorprende por sus instalaciones. En él pueden encontrarse diez enormes peceras y un túnel con más de 50 especies de fauna de agua dulce y salada; tanto del mar argentino como del río Paraná, Asia, África, el Amazonas o zonas marinas tropicales.

Difundir la biodiversidad es parte de una política de estudio y conservación propiciada por la cartera de Ciencia. A través de subsidios a la investigación, el Ministerio destinó durante los últimos años más de $2.500.000 en subsidios para investigaciones relacionadas con la fauna ictícola de todo el país.

El recorrido comienza con tres acuarios dedicados a la fauna marina de Asia en las que se pueden ver  tiburones plateados, toxotes, cebritas, bettas y gouramis. A continuación las colecciones de África, que incluyen ciclido limón, pseudotropheus zebra y aulonocara nyassae; y la del Amazonas con scalares, discus, neones y monjitas, entre otros.

Más adelante, los visitantes pueden encontrar peces típicos de los mares tropicales como el pez ángel, el pez payaso, el pez mariposa o el foxface. En la siguiente pecera se encuentran los tiburones junto a múltiples ejemplares de las zonas de arrecife y a continuación, los habitantes del mar argentino como corvinas, meros, lenguados, congrios y gatuzos.

La visita concluye con un impresionante túnel repleto de peces del Río Paraná como las pirañas, pacúes, bogas, sábalos, dorados y surubíes.

Científicos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), llevan adelante diferentes trabajos en la materia, entre ellos se destaca un consorcio internacional de investigación que descubrió que en algunas especies de peces, como el pejerrey, el sexo es determinado por la presencia de una hormona.

La misma línea de investigación mostró que el desarrollo de órganos sexuales masculinos o femeninos de esta especie está además condicionado por factores externos como la temperatura, la presencia de contaminantes en el agua o incluso el estrés al que el animal está sometido.

Otro trabajo de interés es el que permitió describir el flujo y la composición de la Corriente de Malvinas, que tiene un caudal equivalente al de 200 ríos Amazonas y se cuenta entre las más poderosas del océano global. Esta corriente origina un “florecimiento” de plancton al borde de la plataforma marina argentina y explicaría la riqueza pesquera de estas aguas, ya que el plancton es el primer eslabón de la cadena alimentaria marina.

Entre los institutos que estudian estas temáticas de importancia nacional se encuentran el Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC) y el Centro Nacional Patagónico (CENPAT), en las áreas de Biología y Manejo de Recursos Acuáticos, ambos dependientes del CONICET.

Otro de los espacios del Ministerio de Ciencia en la megamuestra de ciencia, arte y tecnología es el de Biodiversidad. Este año la propuesta para Tecnópolis incluye un recorrido al aire libre y otro cubierto con información acerca de los distintos bosques nativos que integran la Argentina, aquellos que se han establecido sin la intervención del hombre y que cuentan con una importante aunque limitada capacidad de autoconservación y autorregulación. Se destacan, entre otros, el bosque andino patagónico, la selva tucumano-oranense, el bosque chaqueño y la selva misionera y espinal.