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Cristóbal López vendió todas sus empresas ligadas al negocio del juego

Empujado por las presiones del Gobierno, Cristóbal López decidió salir del negocio de los juegos de azar. El empresario, accionista principal de Casino Club, tomó esta determinación tras una serie de sucesos que pusieron a su grupo Indalo en el centro de un conflicto con el gobierno de Mauricio Macri, luego de que su compañía petrolera usara $ 8000 millones de impuestos a los combustibles no liquidados para financiar un plan de expansión de su holding.

 

A partir de ese dato, el Gobierno, a través de la AFIP, puso a López en la mira y tomó la determinación de iniciar una fuerte embestida en su contra.

 

Ahora, el empresario acaba de vender sus acciones en la Inverclub, a Ricardo Benedicto, uno de sus socios en este negocio precisamente en la misma compañía, junto a otros empresarios cuyos apellidos son Castellanos y Cruz.

 

La operación acaba de ingresar a la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC), y sería por una suma superior a los u$s 50 millones.

 

Inverclub es la sociedad con la que Cristóbal López opera en los barcos de Puerto Madero; los casinos de Rosario, Neuquén, Mendoza y Estados Unidos (Miami), y en los bingos de la provincia de Buenos Aires.

 

Fuentes del sector también confirmaron a El Cronista, que el empresario negocia su salida de la UTE que opera los bingos en el Hipódromo de Palermo. Es decir, Casino Club, donde es socio del grupo español Cirsa, que sería precisamente el comprador de sus acciones. En esta UTE, Cristóbal López es socio del empresario Federico de Achával.

 

Recientemente, el Gobierno tomó varias medidas en contra de esta empresa, como la determinación de iniciar un proceso de estudio para traspasar la jurisdicción al ámbito de la Ciudad de Buenos Aires. Actualmente, la Nación controla Palermo a través de Lotería Nacional, y el objetivo es que en 120 días una comisión formada a tales efectos, defina de qué manera el gobierno de Horacio Rodriguez Larreta toma el control sobre este negocio.

 

En el caso de Inverclub, el comprador de su participación en esta sociedad es un viejo conocido de Cristóbal López. Ingeniero de profesión, Benedicto lo convenció en la década del 90 de invertir en mesas de juego. De hecho, en 1992 abrieron juntos un casino en Comodoro Rivadavia.

 

De este modo, el empresario identificado con el gobierno anterior, da un paso atrás en uno de sus negocios más emblemático aunque no el principal. De hecho, en cada sociedad en la que participa en el mundo de los juegos de azar es accionista minoritario, aunque fue bautizado como el zar del juego.

 

El dinero que recibirá por su salida de Inverclub, dicen en el mercado, será usado para ordenar las cuentas de Indalo, ya que su empresa petrolera, Oil M&S, se encuentra en concurso preventivo, y es apuntada por la AFIP por una presunta maniobra de evasión impositiva.

 

Cristóbal López también tiene en venta sus acciones en una compañía aseguradora, en una entidad bancaria y en la empresa dedicada al negocio agroindustrial en el sur. En este marco, otro de los problemas que en breve deberá enfrentar es la decisión del Gobierno de licitar los contratos que su productora ‘La Corte’ tiene firmados con el Estado nacional, y que fueron heredados de la gestión kirchnerista.