Publicado el 10/8/2017 a las 14:45

Santander: “Jerome Hill no juega más, es un maleducado”

Santander: “Jerome Hill no juega más, es un maleducado”

Fines de abril de 2017. Cristian Santander explotó, fue lapidario: “Jerome Hill no juega más. Es un maleducado, tuvo problemas con no menos de 5 jugadores y con los dirigentes. Tomamos la decisión tarde; yo lo respaldé y hoy es tarde. Excede la disciplina de un equipo, y cuando pasa eso a mí no me importa que sea un partido definitorio el que viene. El jugador no puede estar más porque es un irrespetuoso”. El estadounidense recalará en Echagüe.

 

La dirigencia de Huracán de Trelew le dio la derecha a su entrenador y se terminó Hill en el “Globo” chubutense. Por cualquier terco, obnubilado que dude de ello, pueden releer la nota de http://www.diariojornada.com.ar/186085/deportes/convirtieron_la_fortaleza_en_debilidad/

 

Ahora bien… ¿Qué tal el morocho elegido ahora por Ignacio Barsanti? Comenzamos reafirmando que es un ala-pivote, más “3” que “4” (1m96). De hecho, él deja Gardner Webb diciendo que se va al profesional a jugar de alero, que ya de chiquito había jugado afuera.

Su altura no dice mucho… Tampoco es muy atlético que digamos. Sí, tiene buena saltabilidad, y es un “tiempista” sagaz para para bajar rebotes, destacándose a la hora de tomar rebotes ofensivos y/o corregir en segundas instancias.

 

Hill conseguía muchos de sus puntos en la NCAA jugando en el poste bajo, gracias a su potencia muscular e inteligencia para moverse de espaldas y de frente al aro.

Pero una cosa es la Liga Universitaria y otra el profesionalismo… En la medida que transcurre una temporada, esta clase de jugadores sienten la fricción, el desgaste, más cuando hay rivales con “especialistas” en el rigor interno o hasta otros “colegas” foráneos de mayor talla.

 

Hill, especialmente, no le teme al contacto y eso con el correr de los partidos con tan baja altura, requerirá de mucha potencia física/muscular para imponerse contra otros rivales de mayor envergadura atlética.

 

Posee un buen control de la pelota en el drible, maneja inteligentemente el uno contra uno, ocupando con picardía espacios y ángulos aunque de modo preponderante posteado por el lado derecho de su ataque.

Opta poco por el pickandroll y por las resoluciones espectaculares. Digamos que es un consistente “soldado” del poste bajo, donde o liquida la acción positivamente o tiene muy buena visión para el pase a lados débiles.

 

Una peculiaridad: su mecánica de lanzamiento es poco prolija, o poco ortodoxa. Suele definir muy “sucio” con un tiro de izquierda que calificaremos como “raro”.

Algo similar ocurre a la hora de lanzar tiros libres, exhibiendo una ejecución extraña y no tan eficaz de acuerdo a la cantidad de visitas a la línea que hace por partido.

 

Para ser alero “puro” le falta mejor postura en el lanzamiento externo,  y de hecho prueba poco de Tres.

 

En el aspecto defensivo se denota su paradójica dualidad, le cuesta custodiar afuera, como si no tuviese la velocidad de piernas y brazos imprescindible en los desplazamientos, o esgrime cierta laxitud en el área interna donde, seguramente por su altura y peso, le cuesta asumir una postura intimidatoria.

Zafa en lo relativo a rebote. Insistimos… Un  jugador muy lúcido y dúctil para hallar la posición ideal y recuperar las pelotas cuando rebotan en su canasto o tablero.

 

Estaría bueno que Lisandro Ruiz Moreno nos cuente qué pasó con Santander… Jugó con él en Huracán precisamente tras ser dado de baja injustamente en Liga Nacional por Daniel Maffei en Echagüe. Pero… la mancha para el joven norteamericano, está, indeleble. El que avisa, no traiciona. Sería espléndido indagar un poco más.

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