Patricia Bullrich vuelve a posicionarse como vice: ahora quiere deportar a mil extranjeros

El año electoral arrancó con una más que evidente intención del Gobierno de monopolizar la discusión con el tema seguridad, evitando cuestiones más sensibles como la inflación, los tarifazos o la caída de la actividad entre otros problemas que aquejan a la economía y que el macrismo querrá esquivar durante todo el 2019, o al menos hasta que termine el período de elecciones.

 

Tan evidente es la intención que en menos de una semana desde la Casa Rosada lanzaron casi una iniciativa polémica por día para instalar la discusión. Creación de un ejército de reservistas, compra de pistolas Taser, proyecto para bajar la edad de imputabilidad y, ahora, expulsión de extranjeros, un tema sobre el que el Gobierno ya amagó varias veces.

 

La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, confirmó este lunes que el Gobierno tiene una lista 1000 extranjeros en condiciones de ser deportados próximamente por haber cometido delitos o que ingresaron al país en forma ilegal. De ese listado, Migraciones ya tiene identificados a 354 que empezarán a ser buscados para expulsarlos, según adelantó Clarín. Además, el Gobierno irá a la Justicia para que sigan el mismo camino otros 618 extranjeros. Para eso, el Ministerio creará una unidad especial de búsqueda.

 

“Es una primera parte de un programa más extenso que será enviado al Congreso. Pero esto (la deportación de 1000 extranjeros) se va a hacer con la legislación existente”, explicó Bullrich en diálogo con Radio Mitre. “En el último tiempo, sobre todo en drogas, el aumento del delito en manos de extranjeros es importante, llegando al 20% de detenidos”, aseguró la ministra.

 

La idea del Gobierno es enviar un proyecto al Congreso para acelerar los plazos de expulsión, un tema que el año pasado había propuesto el senador Miguel Pichetto luego de la detención de extranjeros durante los incidentes por el debate del Presupuesto. El proyecto incluiría la creación de un fuero migratorio.

 

El giro a la derecha del oficialismo ya había sido advertido semanas atrás cuando la Casa Rosada se entusiasmó con los éxitos electorales de Jair Bolsonaro en Brasil o el partido Vox en Andalucía. Enseguida, lanzó la “doctrina Chocobar” que autoriza a los policías a disparar sin dar la voz de alto y Patricia Bullrich hasta se envalentonó y alentó la portación de armas de fuego por parte de civiles, al estilo Trump o Bolsonaro.

 

Todo se dio en medio de los rumores sobre una posible candidatura a vicepresidenta de Bullrich que fue reiteradamente elogiada en público por Mauricio Macri debido al “éxito” de los operativos de seguridad en la cumbre del G20, un éxito que el Gobierno exprimió lo máximo posible en medio de las malas noticias de la economía.

 

El lanzamiento de esta serie de medidas controvertidas en materia de seguridad vuelve a poner en el centro de la escena a Patricia (que brindó varias entrevistas en los últimos días), que aparece casi como la figura central del oficialismo en el comienzo del año electoral y reaviva las especulaciones sobre una fórmula con Macri. El fin de semana, Gabriela Michetti hizo saber que le “gustaría” seguir siendo vicepresidenta.

 

El discurso de mano dura parece una estrategia que apuesta a conservar el voto propio. Bullrich tiene muy buenos niveles de aceptación entre los votantes de Cambiemos y los analistas creen que el giro a la derecha (abandonando la idea de una fuerza de centro, “obamista”) no le suma a Macri más allá de su núcleo duro.

 

Además, se da en momentos en que las encuestas marcan que la inseguridad cae entre las principales preocupaciones de la sociedad, mientras suben los temas económicos como la inflación, los tarifazos y la desocupación. Se trata de un comportamiento típico de etapas de crisis económica como la actual.

 

Un encuestador consultado por este medio agregó un factor para explicar el discurso de mano dura. El Gobierno busca bloquear el surgimiento de candidatos outsiders como el salteño Alfredo Olmedo que basan sus discursos en medidas extremas y que podrían “robarle” a Cambiemos una parte de su electorado. Como sostuvo Margarita Stolbizer, “en estas elecciones todos compiten para ver cuál es más Bolsonaro”.