Pancho Calderón: “temo haber sido estafado en mi buena fe”

ESPECIAL.- La Profesora Lilia Vico de Calderón Diz, una reconocida docente de Filosofía, Pedagogía, Ética y Conducción del Aprendizaje, nacida en Gualeguay pero formada en la Capital provincial, está al borde de perder su casa, el hogar que edificara allá por 1969 junto a su marido fallecido, el Dr. Pedro Máximo Calderón Diz, un renombrado abogado, jubilado docente y de Vialidad Provincial, hombre del deporte y de la política por los cuales dedicara incontables horas de su vida como atleta y dirigente.

El juez Ángel Luis Moia, responsable del Juzgado N° 9 de Quiebras de Paraná, no ha modificado su sentencia en cuanto a que el 6 de marzo del 2019 se consuma un controvertido remate de la vivienda única de una anciana de 87 año, discapacitada motriz, con deficiencias renales y coronarias crónicas, más una severa pérdida de la audición y la visión. En dicho hogar también vive -junto a sus padres, a cargo de la octogenaria-, un nieto menor de edad. Es una causa de vieja data que el magistrado tomó en diciembre del 2017 y en tan solo un año se dispuso los procedimientos desencadenantes de esta subasta.

A esta altura se remarca que hay dos hipótesis inevitables de conjeturar: la primera sensación es que Su Señoría, Ángel Luis Moia trasunta con sus actos estar sensiblemente presionado tras casi dos décadas de aplazamientos de incidentes pertinentes en un proceso de Concurso derivado en Quiebra que ya acumula innumerables resoluciones, apelaciones y denegaciones en los distintos estamentos tribunalicios; y la segunda es la que ni siquiera deseo sospechar o deducir: que alguien se atreva a especular con un gran negocio inmobiliario teniendo en cuenta las dimensiones no solo de la propiedad de calle San Martín sino también de los terrenos en Bajada Grande involucrados en la quiebra de mi padre. Prefiero seguir confiando en la probidad, en la integridad que supe colegir de Moia”, expresó el reconocido periodista Francisco Pancho Calderón ante requisitoria de La Voz 90.1.

La única autoridad gubernamental que ha mostrado real interés en procurar distintas soluciones sigue siendo el vicegobernador Adán Bahl, demostrando una vez más su hombría de bien, su excelsa humanidad. Su estar bien cerca de la gente no demagógicamente como otros actúan. He recibido mensajes, llamadas, pero no obtuve soluciones, tristemente. En cuanto al Poder Judicial es inevitable la sensación en cuanto a que la Justicia no le interesa una anciana discapacitada y un menor, menos la angustia de este ya viejo periodista y su núcleo familiar. Hoy, la prioridad parece centrarse en los derechos de síndico y el martillero sobre los cuales no soy quien para subjetivizar. Pero aprovecho esta ocasión que me da La Voz para elucidar que ni siquiera se defiende el real derecho de los demás acreedores los cuales quizás terminen recolectando migajas si se tiene en cuenta las características que tendría este remate, sin base. Inevitable ser susceptibles con este proceder tan debatible de quienes tienen que garantizar el Derecho”, añadió con elocuentes signos de indignación.

El juez puso de relieve la dilatación del proceso, los casi 18 años del Concurso y Quiebra de mi padre; coincidentemente, idéntica actitud asume la síndico en sus escritos, pero no se valora mi predisposición a poner fin a la causa cumpliendo con la obligación respectiva. Hice pública mi posición. Yo no quiero que esto se siga dilatando en contra de la síndico o del martillero; mucho menos de los acreedores con quienes he hablado cosechando respuestas positivas a mis pedimentos y proposiciones. A la vez, pensé que el Gobierno -a través de distintos ministerios como organismos- podría, básicamente, haber aportado no solo mayor asesoramiento para enriquecer nuestra defensa sino a la vez, intercedido -sin apremios que perturben la independencia de poderes- en defensa de una anciana discapacitada y de un menor, reflejando una postura de mayor interés por tan delicada situación. Todo es muy extraño”, comentó Pancho Calderón.

Amén de apelar indefectiblemente la resolución del juez, hemos recurrido en las últimas horas al IPRODI, el COPREV, el COPNAF, como en el marco de la Ley procuraremos una nueva revisión de la Defensoría General de la Provincia. En fin, buscamos un encuadre de la causa más diverso. Acudiendo a todas las opciones en un marco jurídico que suspenda la subasta y se nos conceda definitivamente el Derecho de acordar en forma independiente con los acreedores y obtener de ellos la avenencia respectiva. Del mismo modo, procuramos establecer contacto en las próximas horas con dirigentes de Derechos Humanos, ediles y parlamentarios provinciales y nacionales, algunos de los cuales me han llamado evidenciando preocupación y sobre todo memoria al legado que dejara mi padre en especial como profesor y férreo militante”, consignó el hijo de la más perjudicada por esta aguda problemática.

Nos confiamos en que Moia se tomaría su tiempo y no se aceleraría tanto el diligenciamiento de todo el rito procesal, denegando particularmente cada una de nuestras presentaciones. Junto a nuestro abogado, el Dr. Guillermo Casanova, hablamos en todo momento de acordar. Solo pedimos el tiempo prudencial habida cuenta de la grave crisis socio-económica que atraviesa el país. Moia pudo esperar a fijar fecha en marzo o abril o mayo para junio-julio, y en ese interín concedernos el tiempo razonable para solucionar definitivamente la cuestión. Pero no… volvió de una licencia el lunes 3 de diciembre, y el mismo lunes, en cuestión de horas, fijó fecha de remate para el 6 de marzo del 2019, sin base. Difícil poder interpretarlo sanamente más allá que ese es mi sentimiento de corazón respecto al aprecio que mantuve desde hace muchísimos años por el magistrado. Moia termina generando hipótesis que empañan su trayectoria, pero a la vez deja entrever un rechazo a todo gesto humanitario para con una Familia que precisaba justamente de comprensión, de tolerancia”, aseveró sin titubeos.
Lo paradójico es que un periodista de enorme estirpe en nuestro medio, me sugirió que no siga apareciendo en los medios y/o Redes Sociales, propendiendo a que me reúna con el magistrado al menos en una charla informal pero esclarecedora donde nos saquemos todas las dudas. Eso hice. Me invitaron varios colegas a programas gráficos, televisivos y radiales, ofreciéndome el espacio respectivo para explayarme, todos con gestos de solidaridad encomiables. Me negué amablemente a continuar reflejando tan acuciante realidad, hasta tanto pudiera entrevistarme con Moia. Llegamos al fin del ciclo judicial 2018, comienza la Feria y debo resignarme a que nos quedemos sin respuestas satisfactorias a nuestros recursos tendientes a rectificar sabiamente el rumbo. Ahora, o peticionamos habilitar feria o esperamos hasta febrero y los tiempos siguen restringiéndose en nuestra contra. Aposté a creer en la Justicia y siento que perdí”, resumió Pancho Calderón.

Sobre el monto de la Quiebra, entre acreedores, síndico, martillero, y demás honorarios legales dijo: “no más de un millón setecientos mil pesos; pero con quitas, y otras operaciones que atañen al tratamiento específico del incidente, -por ejemplo- respecto a intereses, podríamos hablar de un millón trescientos o hasta de un millón de pesos. Pero Moia quiere no solo rematarla con una anciana discapacitada y un menor adentro, sino que sin base. Es insoslayable imaginar, conjeturar que más que remate pareciera una operación inmobiliaria. Y me duele de modo inconmensurable, por mamá, por la memoria de mi padre, por mi Familia, y por el sincero afecto que desde hace décadas tengo por Moia, quien pareciera olvidar que él me recomendó a nuestro asesor letrado, el Dr. Guillermo Casanova a quien le ha rechazado palmariamente sus escritos, algo muy peculiar por cierto”.

Agradezco eternamente el comportamiento de los asesores legales de AFIM, el Dr. Buffa; de ATER, el Dr. Pereyra; de Caja Forense; del Banco Galicia, Dr. Horacio Pietranera; del Banco BICA, Dr. Tomás Federik, y del apoderado del Banco Francés, Dr. Raúl Mullor que evidenciaron posiciones loables. Solo necesito hasta fines de abril, mediados de mayo, esperando que la situación del país cambie. Hoy, insisto, apelar a un crédito con semejantes tasas es firmar mi acta de defunción porque sería casi imposible pagarlo más allá de la enorme buena voluntad que han evidenciado desde el Banco de Entre Ríos. Esos rasgos de plena humanidad hallados en esta institución, no los hallé en el Poder Judicial, Ejecutivo y del Legislativo, salvo la loable conducta del vicegobernador. La síndico argumenta que solo apelamos a recursos dilatorios. Desde mayo estoy pidiendo plazos concretos. Nada se nos concede. ¿De qué dilación habla? Si ella asevera que yo recurro a un aplazamiento espurio fijemos ya una fecha límite: 30 de mayo del 2019. Si para ese día no están los acuerdos que el juez proceda en consecuencia. Estoy seguro que lo solucionaré antes. Una vez más, hago pública mi postura. Ahora con fecha inamovible. Mientras, el 6 de marzo del 2019 ha sido mantenido como fecha del execrable remate. ¿Alguien tendrá compasión por esta pobre anciana y este menor de edad? ¿Alguien podrá evitar se cometa semejante injusticia?”, agregó Pancho Calderón, detallando tan adverso, desolador y triste panorama.


Pasamos una Navidad horrible y esta Noche Vieja seguramente será la peor de nuestras vidas. Aún más dolorosa que la primera sin papá. El desconsuelo es inmenso. Nos cuesta discernir por qué hay tanta inhumanidad. Moia ha demostrado ser un hombre de la Iglesia; un católico incuestionable; proveniente de una Familia honorable de la ciudad; gente de bien, de sana estirpe. ¿Qué le pasó? Ni idea. Temo haber sido estafado en mi buena fe. La aflicción, la congoja es inconmensurable. Nosotros queremos honrar lo adeudado por mi padre. Mi madre no se merece esto. Menos mi esposa, mis hijos y yo. ¡Si hemos pedido solo un tiempo prudencial para cumplir y hemos pre-acordado con todos los acreedores! No es una suma multimillonaria. Ni mamá ni nosotros intervenimos en el anterior proceso. Por una cuestión de verticalismo patriarcal nos abstuvimos. Y en verdad recién desde el 23 de mayo he tomado intervención formal como inesperado representante de la Sucesión. Ruego, suplico a Moia esa sensibilidad, esa misericordia que hasta hoy no ha tenido. Le firmo hoy el plazo: 30 de mayo del próximo año. Ese día le presentaré todos los acuerdos con los acreedores. Que no diga la síndico que pretendo dilatar como ocurriese tiempo atrás. Solo pido ese tiempo por la crítica situación del país y esperanzado a que todo mejore en época preelectoral. No es especulación. Es ilusión. Lo único que me mantiene vivo, más el amor por mi esposa e hijos, como por mi madre, hermanos y el recuerdo entrañable de mis padres. Todo esto me ha desgastado de modo inimaginable. Ya no aguanto más. Necesito descomprimir tanta angustia y lo peor es saber que Moia cerró el ciclo judicial 2018 sin conmoverse por tan delicada problemática pese a sembrar de expectativa las últimas jornadas ante los plazos para contestar nuestros recursos”, se explayó Pancho Calderón visiblemente consternado.

Agradezco a La Voz, a Rubén y Álvaro Almará muy especialmente, por tanto apoyo periodístico y moral. No se olvidan estos gestos. También valoro la predisposición de Raúl Londero, el primero en abrirme la puerta de la TV en Somos Paraná, y de Nicolás Blanco en permitirme un inolvidable retorno a LT 14 al menos por unos minutos luego de hacer sido despedido en julio de 2010 y hoy proseguir con ese juicio por mí no querido. Resalto también la actitud de Toto Damonte, por concederme nada menos que una página en Diario UNO, algo que no es usual en los medios gráficos paranaenses; valoro mucho el gesto de la gente de Análisis en concederme unos centímetros, como la amable invitación de Horacio Moglia para sentarme junto a él en El Explorador, algo que quedará pendiente para el nuevo año por yo haber respetado la ‘tregua de silencio’ antes de la última charla con el juez. Eternamente estaré agradecido a Luis María Serroels por sus consejos y por darme su hombro para quebrarme. Me queda la amarga sensación de saber que otros colegas, en especial amigos de la profesión ni siquiera me llamaron. En épocas de tanta tecnología, ni un mensaje. Uno repasa la cantidad de medios en Paraná y/o la cantidad de comunicadores, y se percata que pudieron ser muchos más los segmentos dedicados NO A MÍ, sino a mi madre, a mi hijo menor, a una Familia que soporta una injusticia, una arbitrariedad condenable. Prefiero creer que las puertas están abiertas y yo debí golpearlas, aunque si esto le pasaba a otro compañero de Prensa yo hubiese estado listo para escucharlo, sea amigo o no, sea del palo o no. Así estamos en Paraná. Mucho abrazo… mucho beso… pero en realidad la gente que vale, se ve en las malas, acompañándote, preocupándose por vos y ocupándose en concederte lo que necesitás”, concluyó Pancho, notoriamente emocionado.

Fuente: Radio La Voz 90.1.-