Los incendios en las islas del río Paraná volvieron a encender las alarmas este sábado, cuando paseantes advirtieron con asombro la presencia de humo frente a la costa céntrica de Rosario y comenzaron a registrar la escena con una preocupación renovada ante un problema que parecía del pasado.
Aquella pesadilla que padeció el rosarino y buena parte del Litoral durante la pandemia y los años posteriores vuelve a hacerse presente, aunque sea de manera residual, con imágenes que esta vez pertenecen al sector del parador Vladimir del tradicional Banquito de San Andrés, ubicado frente a la costa del centro de Rosario.
Un antecedente de magnitud en el corazón del humedal
Uno de los últimos antecedentes fuertes se había registrado en marzo, cuando el fuego regresó a la zona de islas del río Paraná con un foco de grandes dimensiones en el corazón del humedal, un episodio que afectó a una superficie considerable y dejó otra vez en evidencia la fragilidad del ecosistema.
En aquel momento, Matías De Bueno, del Observatorio Ambiental de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), brindó detalles sobre la magnitud del fenómeno y precisó que se habían contabilizado unas 400 hectáreas quemadas en una zona inhóspita, a 20 kilómetros de Rosario y a 40 de Victoria, en pleno centro del humedal.
También se habían registrado focos a mediados de 2025 y los argumentos sobre el origen del fuego eran ya conocidos: unas 30 mil hectáreas quedaron cubiertas de cenizas tras el paso del implacable fuego, configurando uno de los cuadros más severos de degradación ambiental en la región.
La lógica productiva detrás del fuego en las islas entrerrianas
Los peores momentos se habían dado en plena pandemia, cuando la pregunta “¿Por qué se queman las islas?” merodeaba la cabeza de cada rosarino y alimentaba teorías de todos los colores sobre las verdaderas motivaciones detrás de los incendios.
En ese marco, especialistas y organizaciones socioambientales vienen advirtiendo que la isla rinde más que un campo en tierra firme para criar y/o engordar ganado, por lo que la explotación ganadera ha buscado desde hace años nuevos horizontes en las islas entrerrianas.
El esquema económico que se fue consolidando en la zona indica que los campos en tierra firme resultaba más conveniente arrendarlos o explotarlos con soja, mientras que el avance de la ganadería sobre las islas del río Paraná quedó asociado a prácticas de quema reiteradas que hoy vuelven a encender la alarma social y ambiental.
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