La tensión entre la Unión Trabajadores de Entidades Deportivas y Civiles y la cadena de gimnasios sumó un nuevo capítulo. La disputa gremial por el conflicto con Smart Fit se originó con una movilización hacia las oficinas centrales de la firma, pero en los últimos días se expandió hacia diferentes sucursales ubicadas en la Ciudad de Buenos Aires y Rosario.
La organización sindical exige que la totalidad del personal sea encuadrado bajo el Convenio Colectivo de Trabajo 738/16, diseñado de manera específica para centros de acondicionamiento físico. En ese marco, desde el gremio afirmaron que la patronal implementó dicha normativa en sus inicios, pero luego dejó de aplicarla en las sedes inauguradas recientemente.
A raíz de esta situación, alertaron sobre el recorte de adicionales y beneficios clave para los empleados. Al mismo tiempo, recalcaron que esta maniobra constituye un esquema de competencia desleal ante los gimnasios que sí cumplen con la ley vigente.
Protestas y audiencias sin acuerdo
Tras la manifestación frente a la sede corporativa, el sindicato llevó adelante medidas de fuerza en los locales de la avenida Pueyrredón y de la calle 11 de Septiembre.
Frente a la escalada, la cartera laboral porteña convocó a una audiencia de partes. Durante el encuentro, los apoderados legales de la compañía ratificaron su postura de no encuadrar a la totalidad de los establecimientos dentro del convenio correspondiente.
La postura gremial y la falta de respuestas
Al respecto, el subsecretario gremial nacional de UTEDYC, Fernando Argüelles, detalló el origen del reclamo. “Los primeros establecimientos que Smart Fit abrió en Capital y Rosario reconocieron la representatividad de UTEDYC desde el momento en que comenzaron a aplicar el Convenio Colectivo 738/16, firmado entre UTEDYC y la Cámara Argentina de Gimnasios. Hasta ahí no había ningún conflicto”, relató.
Sin embargo, el dirigente cuestionó el cambio de accionar de la firma. “Smart Fit continuó abriendo sedes y empezamos a detectar que no aplicaba el convenio colectivo de UTEDYC ni ninguna otra norma convencional homologada. Fue tomando decisiones que moldearon unilateralmente la relación laboral de esos trabajadores”, advirtió.
En esa línea, remarcó que el trasfondo no radica en una disputa entre gremios: “No hay un conflicto de encuadramiento gremial ni convencional, porque Smart Fit reconoció a UTEDYC, reconoció su convenio colectivo y después decidió no aplicarlo a los nuevos trabajadores”, apuntó.
Denuncia por salarios a la baja
Por otro lado, Argüelles advirtió sobre el deterioro de los ingresos en las sucursales no encuadradas. “Smart Fit está pagando salarios muy inferiores al no aplicar el convenio de UTEDYC. Nadie sabe qué norma rige en esos establecimientos ni qué escala salarial se paga, porque todo queda sujeto a una decisión unilateral de la empresa”, sentenció.
Asimismo, el representante gremial cuestionó la conducta de los inversores: “Los capitales extranjeros son bienvenidos al país. Es importante que vengan, inviertan y generen puestos de trabajo, pero no pueden hacerlo de cualquier manera. Tienen que respetar la legislación argentina, el convenio colectivo vigente y, fundamentalmente, los derechos de sus trabajadores”, reclamó.
Finalmente, advirtieron que las medidas de fuerza podrían intensificarse en el corto plazo. “La empresa no demuestra voluntad de diálogo. La única presencia que hubo fue la de algunos abogados que la representan, pero que no tienen poder real para solucionar esta cuestión. Eso es lo que motivó las medidas de acción gremial”, concluyó Argüelles.


