La relación entre Javier Milei y la Unión Industrial Argentina quedó expuesta en su peor momento durante el acto por el Día de la Industria, luego de que el Presidente ordenara vaciar la presencia oficial furioso por las críticas del vicepresidente de la UIA, Guillermo Moretti, quien dijo que el libertario no conoce el país y que Luis “Toto” Caputo es un trader endeudador.
El clima ya venía caldeado: Javier Milei había decidido con anticipación no ir al acto central de la Unión Industrial Argentina (UIA) y también se bajó el ministro de Economía, Luis Caputo, que se encuentra en Estados Unidos, en un contexto donde ambos venían lanzando declaraciones picantes contra el sector fabril y la recepción no iba a ser la más cálida.
En ese marco, el Presidente dispuso inicialmente que el enviado del Gobierno fuera el jefe de Gabinete, Diego Santilli, pero a último momento le ordenó que no asistiera; también dieron marcha atrás con la presencia del ministro de Salud, Mario Lugones, quien iba a concurrir con la excusa de que el acto se realizaba en el laboratorio Elea, de los grupos Sigman y Sielecki, sellando así un virtual vacío político al encuentro industrial.
El único representante oficial que finalmente se sentó en el acto de la UIA fue el secretario de Industria, Pablo Lavigne, un funcionario catalogado dentro del Gabinete como de tercer orden y sin peso propio, lo que expone el desprecio de Milei por la entidad y por la señal política que suponía el Día de la Industria.
Explosivas críticas de la UIA al rumbo económico
El malestar de los industriales con Milei quedó cristalizado en explosivas declaraciones del vicepresidente de la UIA, Guillermo Moretti, quien aseguró que el Gobierno “no conoce el país” y “no tiene idea de lo que es una industria”.
Moretti apuntó de lleno contra el ministro de Economía, Luis Caputo: “Estamos manejados por un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno”, disparó, antes de remarcar: “Sí sabe mucho de finanzas porque su patrimonio aumentó un 37% en dólares en un año. Y a la Argentina en ese año la endeuda. ¿Por qué no usará lo mismo que usa para él para nuestro país?”, afirmó en una entrevista radial.
En la misma línea crítica, el vicepresidente de la central fabril advirtió que “no hay una política dedicada a la industria, al contrario. Todo lo que se está haciendo es una política de desindustrialización”, dejando en claro que el vínculo con la Casa Rosada atraviesa uno de sus puntos más bajos.
Presión interna sobre la conducción de la UIA
Los dichos del vice de la UIA también funcionaron como un mensaje interno para el presidente de la entidad, Martín Rappallini, quien viene haciendo equilibrio con la Casa Rosada y tratando de contener los reclamos de sus pares industriales, en medio de una creciente presión para endurecer la postura frente al Gobierno.
Días atrás, trascendió que Rappallini debió comprometerse a trasladar con más fuerza los reclamos en el Día de la Industria, luego de una muy caliente reunión de comisión directiva en la que le exigieron “salir más fuerte” contra el rumbo económico de Javier Milei.
Un discurso más duro, pero todavía moderado
En su discurso de este miércoles, Martín Rappallini elevó el tono hacia el Gobierno, aunque sin llegar a los niveles de confrontación de su vice. El titular de la UIA remarcó que “la economía no puede medirse solamente por la evolución de la inflación, tenemos que mirar la actividad” y reclamó que Milei contemple la situación crítica del sector productivo.
En ese sentido, pidió bajar el nivel de hostigamiento hacia los empresarios: “Debemos dejar atrás las descalificaciones y las agresiones hacia quienes producen”, afirmó en un mensaje directo al Presidente y a Caputo, quien hace poco había dicho que quienes defienden a la industria son “tarados”.
Rappallini también destacó el rol del sector en el actual programa económico: señaló que “la industria le está poniendo el hombro en la estabilización” y que fue “uno de los pilares del proceso de desinflación”, pero recordó que la producción nacional sufrió de lleno el impacto de la apertura de importaciones. “La industria queda expuesta a precios internacionales, pero sigue pagando costos argentinos”, reclamó, sintetizando así la principal queja de los fabricantes.


