Medios iraníes difundieron en las últimas horas un nuevo mural en la histórica Plaza Enghelab, en Teherán, que exhibe a Donald Trump muerto dentro de un ataúd negro y la leyenda: “Mataremos a Trump”.
La obra fue inaugurada en plena reactivación de las tensiones con Estados Unidos por la guerra en Medio Oriente y no deja margen a segundas interpretaciones: el exmandatario republicano aparece acostado boca arriba, con la camisa abierta y parte del abdomen a la vista.
Un mensaje de venganza en la “Plaza de la Revolución”
Según la prensa local, el mural forma parte de una serie de llamamientos a la venganza de los sectores más radicalizados tras el asesinato del exlíder supremo Ali Khamenei, y se inscribe en la creciente confrontación militar entre Irán y Estados Unidos.
Trump había publicado el sábado en su red social que Irán había lanzado amenazas “de asesinarme, o intentar asesinarme”. En ese marco, afirmó que “1.000 misiles están listos y cargados y apuntando a la República Islámica de Irán”, en una nueva escalada verbal.
En paralelo, el diario The Wall Street Journal informó esta semana que Israel alertó a funcionarios estadounidenses sobre presuntos planes iraníes de un magnicidio, lo que refuerza el clima de máxima tensión.
Propaganda antiestadounidense en el corazón de Teherán
En las plazas centrales y cerca de lugares estratégicos, los murales antiestadounidenses de Teherán constituyen una forma extendida de propaganda estatal. El gobierno iraní actualiza periódicamente estas obras para reflejar el estado de las tensiones internacionales.
Enghelab Square es uno de los puntos más icónicos de la capital, donde confluyen varias avenidas y por donde circulan a diario millones de personas. También es conocida como “Plaza de la Revolución”.
La plaza fue rebautizada tras la Revolución Islámica que en 1979 depuso al sah Mohammad Reza Pahleví e instauró un régimen teocrático, concentrando el poder en la figura de un líder supremo.
Del asesinato de Khamenei a la sucesión de su hijo
El primer líder supremo fue Ruhollah Jomeini. En 1989 lo sucedió Ali Khamenei, quien condujo el país durante 37 años, hasta que fue asesinado en 2026, en medio de la guerra, durante los bombardeos de fines de febrero, en una operación atribuida a una orden de Trump.
Actualmente, el poder en Irán está en manos de su hijo, Mojtaba Khamenei, quien no volvió a ser visto en público desde que resultó herido en el mismo ataque en el que murió su padre.
Una cartelera histórica de guerra y confrontación
La cartelera de la Plaza Enghelab es utilizada desde hace años por el régimen iraní para difundir mensajes políticos masivos. Por ese espacio han pasado los rostros de figuras clave del aparato militar y religioso.
Entre ellos, se destacó Qasem Soleimani, el poderoso jefe militar iraní al frente de las fuerzas Quds de la Guardia Revolucionaria Islámica, también asesinado por Estados Unidos, así como reiteradas imágenes de Ali Khamenei y otra iconografía vinculada a la guerra con Israel, Estados Unidos y Occidente.


