El empresario Martín Varsavsky, conocido por haber compartido cenas con el presidente Javier Milei, salió a desmentir versiones sobre una supuesta reforma laboral que extendería la jornada laboral a 13 horas diarias. Según el inversor, se trata de una propuesta opcional y negociable, no de una imposición.
A través de sus redes sociales, Varsavsky explicó que un borrador de reforma laboral que circula en el Gobierno, inspirado en el reciente “modelo griego”, contempla la posibilidad de extender la jornada hasta 13 horas, siempre de manera negociable entre empleadores y empleados.
“No es correcto afirmar que Javier Milei ‘quiere imponer’ una jornada obligatoria de 13 horas”, aclaró Varsavsky. La propuesta se enmarca en un tope semanal de 60 horas y se podría aplicar un máximo de 37 días al año, con el objetivo de optimizar la productividad.
No es preciso afirmar que Javier Milei "quiere poner" una jornada laboral obligatoria de 13 horas. Según un borrador de reforma laboral que circula en el gobierno argentino, inspirado en el reciente "modelo griego" aprobado en Grecia (que permite extender la jornada hasta 13… https://t.co/JaSOA4ethP
— Martin Varsavsky (@martinvars) October 17, 2025
Parte de una reforma más amplia
La extensión de la jornada forma parte de un paquete de modernización laboral más amplio que Milei anunció el 11 de octubre en San Nicolás. Según los borradores, la reforma incluiría:
- Eliminación de indemnizaciones por despido, reemplazadas por un fondo de cese laboral similar al de la UOCRA.
- Creación de un “banco de horas” para compensar horas extra con tiempo libre en lugar de pago.
- Posibilidad de firmar contratos en cualquier moneda, incluyendo dólares.
- Flexibilización de las vacaciones, permitiendo al empleador decidir los días y fracciones de disfrute.
El Gobierno sostiene que estas medidas buscan reducir la informalidad laboral, que afecta al 50% de los trabajadores, y poner fin a la llamada “industria de los juicios”.
Alerta sindical y debate en redes
Aunque la jornada de 13 horas sea opcional, los sindicatos, como la CGT, ya se mostraron preocupados por un posible retroceso en derechos laborales históricos. En redes sociales, la propuesta se viralizó rápidamente, con miles de usuarios calificándola como un intento de imponer un “esclavismo moderno”.
Varsavsky enfatizó que se trata solo de una idea en borrador, no de una política confirmada ni forzada, aunque reconoció que está alineada con la agenda de mayor flexibilidad laboral del gobierno libertario. El futuro de esta y otras medidas se definirá en el Congreso, donde el oficialismo deberá negociar con la oposición y los gremios.




