Estados Unidos celebra este sábado el 250º aniversario de su independencia en medio de una ola de calor histórica que obligó a suspender o reprogramar actos en varias ciudades del país, mientras crecen las críticas por el uso político de la efeméride por parte de Donald Trump.
La conmemoración del semiquincentenario, que recuerda la adopción de la Declaración de Independencia en Filadelfia en 1776, tendrá su acto central en el National Mall de Washington, con un discurso del presidente y el que se anuncia como el mayor espectáculo de fuegos artificiales de la historia.
Un domo de calor sobre la costa este llevó las temperaturas a máximas cercanas a los 40 °C, con índices de sensación térmica de hasta 46 °C y más de 185 millones de personas bajo alertas meteorológicas.
El calor forzó cancelaciones: Filadelfia —cuna de la independencia— suspendió su desfile, y en Washington se anuló el desfile del Servicio de Parques Nacionales y se cerró temporalmente la Gran Feria Estatal, una de las atracciones del aniversario, cuando el termómetro alcanzó los 38 °C.
Ante ese escenario, los organizadores del acto central habilitaron estaciones de hidratación y nebulización y permitieron el ingreso con botellas de agua vacías para mitigar el impacto de las altas temperaturas sobre el público.
Un show diseñado para batir récords
El festejo principal, denominado Salute to America, está organizado por Freedom 250, una alianza público-privada creada por la Administración Trump, distinta de America250, la comisión bipartidista establecida por el Congreso.
El programa incluye actuaciones musicales, sobrevuelos militares y un espectáculo pirotécnico que aspira a batir un récord Guinness, con cerca de 850.000 proyectiles lanzados desde diez puntos distintos.
Trump, que anticipó un discurso muy largo, restó importancia al calor y se jactó de su resistencia física. “Voy a dar un discurso realmente largo solo para demostrar que puedo hacer lo que quiera”, dijo esta semana.
Acusaciones de partidizar la efeméride
El protagonismo del presidente en la efeméride ha generado controversia. Trump promocionó el acto como “el mitin de Trump más espectacular”, y dirigentes demócratas lo acusaron de convertir un aniversario nacional en una celebración partidista centrada en su figura.
Un vocero de la Casa Blanca, Davis Ingle, respondió que la prioridad del mandatario es “la seguridad de quienes participen o asistan a los actos”, al intentar desactivar las críticas por el tono electoral del evento.
El viernes, en un discurso ante el Monte Rushmore, Trump advirtió sobre una supuesta “amenaza comunista” y anticipó las elecciones legislativas de noviembre, reforzando la lectura de que el semiquincentenario funciona también como plataforma de campaña.
Ánimo social en baja y país dividido
El aniversario llega en un clima de ánimo nacional decaído, según sondeos recientes. Una encuesta de Gallup concluyó que ocho de cada diez estadounidenses consideran que los Padres Fundadores no estarían orgullosos del rumbo del país.
Otra medición reflejó que un 59% cree que los mejores años de la nación quedaron atrás, dato que analistas vinculan con la fuerte polarización política y las tensiones sociales acumuladas.
Especialistas consultados atribuyen la división a factores presentes en ambos lados del espectro político, en un contexto donde los grandes hitos nacionales ya no logran generar consensos amplios.
El Mundial de Fútbol que se disputa en el país ha contribuido a elevar en parte el ánimo y el orgullo nacional, ofreciendo una válvula de escape simbólica en medio del clima de confrontación.
Celebraciones en todo el territorio
Fuera de Washington, las celebraciones se extenderán por todo el territorio, con especial intensidad en Boston y Nueva York, donde el río Hudson acogerá una demostración de grandes veleros como parte de los festejos.
Pese a las restricciones por el calor extremo y a la controversia política, el semiquincentenario encuentra a Estados Unidos combinando despliegue patriótico, malestar social y una campaña electoral que ya domina la escena pública.


