Una potente llamarada solar de clase X1.9, registrada el 18 de enero de 2026, provocó una de las tormentas geomagnéticas más intensas de los últimos años y activó alertas en los sistemas de monitoreo del clima espacial a nivel global. El fenómeno fue confirmado por la NASA y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), que advirtieron sobre posibles efectos en tecnologías sensibles, incluso en regiones del hemisferio sur.
“La llamarada alcanzó su punto máximo como un evento X1.9”, informó la NASA en su blog oficial dedicado al ciclo solar, donde detalló que este tipo de erupciones se encuentran entre las más potentes que puede emitir el Sol.
El evento fue detectado por el satélite Solar Dynamics Observatory (SDO) y estuvo acompañado por una eyección de masa coronal (CME): una enorme nube de plasma y campos magnéticos expulsada desde la superficie solar. Parte de ese material se dirigió hacia la Tierra e impactó contra la magnetosfera, el escudo magnético que protege al planeta de la radiación solar.
Según la NOAA, el choque desencadenó una tormenta geomagnética de nivel G4, clasificada como “severa”, y además se registró una tormenta de radiación solar de nivel S4, un umbral poco frecuente que no se observaba desde los grandes eventos de octubre de 2003.
Qué efectos se registraron
Entre las consecuencias más visibles se destacó la aparición de auroras en latitudes inusuales, un indicador clásico de alteraciones intensas del campo magnético terrestre. “Las tormentas geomagnéticas severas pueden provocar auroras visibles mucho más lejos de los polos”, explicó la NASA.
Además, los organismos de monitoreo advirtieron que este tipo de fenómenos puede afectar de manera temporal a satélites, sistemas de navegación GPS, comunicaciones por radio de alta frecuencia y operaciones aeronáuticas, especialmente en rutas cercanas a los polos.
Posible impacto en la Argentina
Si bien no se prevén daños directos en países específicos, especialistas señalaron que regiones del hemisferio sur, como el sur de la Argentina y zonas próximas a la Antártida, podrían experimentar con mayor intensidad las perturbaciones geomagnéticas. De acuerdo con los modelos de seguimiento del clima espacial, algunas repercusiones del evento podrían extenderse hasta fines de enero, siempre que continúe la actividad solar elevada.
“La actividad geomagnética intensa puede degradar las señales de navegación y las comunicaciones satelitales”, indicó la NOAA en sus reportes técnicos.




