Texilo SA, empresa textil santafesina con casi 80 años de trayectoria, solicitó la apertura de concurso preventivo tras reconocer un pasivo superior a $2.500 millones, originado en la caída de la actividad, el fuerte incremento de costos, la elevada carga impositiva y un proceso de endeudamiento que se volvió inmanejable.
La compañía, dedicada a la fabricación de hilos, sogas de fibras naturales, artificiales y sintéticas, hilados de polipropileno y lonas de algodón para distintos sectores productivos, estuvo incluso al borde de quedarse sin energía eléctrica en su planta de la provincia de Santa Fe debido a sus problemas financieros.
Instalada en barrio Caima, en Desvío Arijón, comercializa sus productos bajo las marcas Texilo, Hilos Parval y Caima. En su presentación ante la Justicia, la firma precisó que mantiene 24 puestos de trabajo directos y remarcó que el objetivo del concurso no es liquidar la empresa, sino preservar una unidad productiva que, asegura, aún tiene mercado y capacidad para generar ingresos.
Capacidad ociosa y resultados negativos
En el informe acompañado al expediente, la empresa describió que en los últimos ejercicios el establecimiento fabril comenzó a operar muy por debajo de su capacidad instalada, mientras que su estructura de costos se mantuvo prácticamente sin cambios. Esa combinación deterioró los márgenes y volvió deficitaria la operación, según se detalló.
Así, en el período contable analizado, las ventas netas alcanzaron los $637,9 millones, frente a un costo de ventas de $940 millones, lo que arrojó un resultado bruto negativo superior a $302 millones.
A ese cuadro se sumaron otros factores: aunque la inflación general comenzó a desacelerarse, los costos de insumos textiles, energía eléctrica y mano de obra siguieron en alza, mientras que los plazos de cobro se extendieron y deterioraron el capital de trabajo.
Sobreendeudamiento financiero y presión fiscal
En paralelo, la empresa asumió un creciente sobreendeudamiento financiero, con préstamos y descubiertos en entidades como BBVA, Macro, Supervielle, Provincia y Nación.
También acumuló obligaciones impositivas y previsionales. En ese marco, informó que al 28 de febrero de 2026 mantenía planes de regularización con AFIP/ARCA por casi $750 millones, cifra que, según la propia compañía, refleja la imposibilidad estructural de afrontar en término impuestos y cargas sociales.
A esa carga se agregaron $534,7 millones de deuda por remuneraciones y aportes laborales, además de una creciente litigiosidad judicial con condenas y reclamos de origen laboral.
Cesación de pagos y quiebre financiero
La firma ingresó en cesación de pagos entre el segundo semestre de 2025 y los primeros meses de 2026. Sin embargo, identificó un hecho puntual que tornó la situación prácticamente irreversible: el 16 de enero de 2026 dejó impagas cuotas de 15 planes de facilidades de pago con AFIP/ARCA por $51,5 millones.
Apenas un mes después, el 16 de febrero, volvió a incumplir otros $47,3 millones, acumulando en treinta días casi $99 millones de cuotas vencidas que ya no pudo refinanciar ni incorporar a nuevos planes.
Los problemas se profundizaron con sentencias laborales que derivaron en embargos sobre bienes de la compañía, descubiertos bancarios superiores a $52 millones, préstamos que pasaron a ser exigibles por $143 millones, mora en salarios y cargas sociales y la necesidad de que el presidente de la empresa, Fernando Andrés González, aportara $432,9 millones de su patrimonio personal para sostener la operatoria.
Obligaciones impagas y cheques rechazados
En el sistema financiero, el Banco Central de la República Argentina registró compromisos incumplidos por $224,8 millones con Banco Supervielle y $11 millones con Argenpymes SGR en situación 2; $221,5 millones con BBVA en situación 3; $108,3 millones con Banco Provincia en situación 3 y $53,3 millones con Banco Macro en situación 3.
Además, la firma acumula un total de 55 cheques rechazados por más de $48 millones, lo que agrava su perfil de riesgo y limita el acceso a nuevas líneas de crédito.
Al borde del corte de energía y medida judicial
Como se mencionó, la crisis casi deja a la planta sin suministro eléctrico. La Empresa Provincial de la Energía de Santa Fe (EPE) intimó a Texilo por una deuda cercana a $12 millones y le notificó que procedería a dar de baja el servicio, retirar el medidor y desmontar las instalaciones eléctricas de la planta industrial.
Frente a ese escenario, la empresa solicitó una medida urgente en el marco del concurso preventivo. En las últimas horas, la sindicatura dictaminó a favor de mantener el suministro, al considerar que el corte está prohibido por la Ley de Concursos y Quiebras.
Proyección de recuperación y propuesta a acreedores
Pese a la magnitud del endeudamiento, la compañía sostiene que aún tiene margen para recomponer su situación. Para respaldar esa visión, acompañó un flujo de fondos proyectado entre junio de 2026 y mayo de 2027 que prevé un resultado positivo acumulado de $287,6 millones.
Sobre esa base, Texilo adelantó que buscará formular una propuesta de acuerdo a sus acreedores, con el objetivo de preservar la unidad productiva y sostener las fuentes de trabajo en Desvío Arijón.


