En plena discusión sobre el programa económico que impulsa la Casa Rosada, Luis Caputo volvió a subirse a un avión rumbo a Estados Unidos para codearse con los ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales del G20.
El ministro de Economía llegó a Carolina del Norte para participar de la reunión que se desarrolla desde el sábado hasta el martes 1 de septiembre, una escala clave del foro global donde se reordenan alianzas, apoyos y salvavidas financieros.
Caputo no viajó solo: lo acompañan su vice, José Luis Daza, y el presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), el blindado Santiago Bausili, quienes estarán a su lado en las bilaterales que el titular de Hacienda mantenga durante toda la cumbre.
Objetivo Bessent y FMI: la agenda oculta del viaje
Entre las reuniones previstas y las que podrían activarse sobre la marcha, aparecen en la agenda un encuentro con el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y otro con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, dos interlocutores clave para cualquier intento de conseguir más dólares frescos.
Según trascendió en los pasillos oficiales, entre los objetivos centrales del viaje figura avanzar en negociaciones pendientes, como refinanciar los vencimientos de deuda, destrabar desembolsos demorados y sumar respaldo internacional al programa económico anarcocapitalista de cara a la cumbre de jefes de Estado del G20, prevista para fin de año en Miami, donde estará Javier Milei.
En el capítulo de los eventuales desembolsos aparece en primer plano el swap por US$20.000 millones acordado con Bessent, presentado como una herramienta de contención ante una posible presión cambiaria durante el proceso electoral, una especie de cinturón de seguridad financiero para un Gobierno que vive al borde del sobresalto cambiario.
Más técnica con el FMI, más política con Washington
Mientras el Gobierno intensificó el diálogo técnico con el staff del FMI durante y después de la visita que funcionarios del organismo realizaron a Buenos Aires —incluida la de la propia Kristalina Georgieva a fines del mes pasado—, Caputo se reservó el rol de vendedor estrella: está centrado en cuerpo y alma en conseguir más apoyo político y, sobre todo, financiero externo, en especial proveniente de Washington y del Fondo.
Desde el Palacio de Hacienda, de todos modos, buscan bajar expectativas y cuidar el libreto: aseguraron que no se producirán anuncios concretos durante la cumbre o inmediatamente después, sino solo avances en las negociaciones que podrían materializarse en las próximas semanas, si es que los números y la política acompañan.
En la narrativa interna del equipo económico de Milei, ese es el escenario deseado: volver de Carolina del Norte sin golpes de efecto, pero con promesas más firmes de dólares y apoyo internacional que sostengan el programa económico anarcocapitalista en los meses que vienen.


