El ministro de Desregulación de la Nación, Federico Sturzenegger, utilizó la red social X (exTwitter) para vociferar contra el expresidente, Alberto Fernández, a quien acusó abiertamente de “haber armado tantos quioscos”. En su posteo habló de los “curros” de la anterior gestión.
“La Disposición Nº 3/25 de la Subsecretaría de Transporte Automotor, con firma de @JoseUrdiroz, elimina el infamemente conocido ‘trámite AITA’, un curro que encarecía el transporte automotor sin aportar seguridad vial. Conozcan esta historia increíble…”, arrancó Sturzenegger.
ALBERTO FERNÁNDEZ ¡NO PODES HABER ARMADO TANTOS QUIOSCOS! La Disposición Nº 3/25 de la Subsecretaría de Transporte Automotor, con firma de @JoseUrdiroz, elimina el infamemente conocido “trámite AITA”, un curro que encarecía el transporte automotor sin aportar seguridad vial.… pic.twitter.com/HAxJGUDXMj
— Fede Sturzenegger (@fedesturze) October 3, 2025
“Antes del inefable @alferdez el circuito era simple: las modificaciones de vehículos pesados se hacían en talleres habilitados y posteriormente la revisión técnica obligatoria (RTO) daba el visto bueno final”, continuó.
“Ese esquema se desvió cuando @alferdez impuso un quiosco como paso intermedio: antes de la RTO, el transportista debía obtener un Informe de Configuración de Modelo (ICM) emitido por centros de ingenieros. En la práctica, se convirtió en la certificación de la certificación: el taller habilitado hacía la modificación, un centro revisaba lo ya revisado y solo entonces intervenía la RTO a revisar el vehículo nuevamente. Y, como si fuera poco, solo unos pocos establecimientos vinculados a la Asociación de Ingenieros y Técnicos del Automotor (AITA) podían darse de alta como certificadores. Sin el visto bueno de estos muchachos, los transportistas que modificaran su vehículo no podían pasar la RTO”, reveló.
“La cereza del postre de todo esto es que, con tan poca cobertura territorial, la ‘verificación’ terminaba siendo, en muchos casos, vía WhatsApp. Por cada uno de estos trámites los certificadores se llevaban cerca de $200.000. Nada de esto reforzó la seguridad; sí armó un negocio cerrado y un costo adicional para los transportistas”, consignó Sturzenegger.
“Desde hoy, este curro se terminó: se elimina el ICM y la exclusividad de los centros. La conformidad técnica vuelve a donde corresponde: talleres expresamente habilitados a tal fin que emiten la certificación correspondiente, con directores técnicos civil y penalmente responsables, y el control final permanece en la RTO. VLLC!”, completó su denuncia el ministro de Desregulación, quien cerró el posteo: “Gracias a todos por liberarnos de la garra otro kiosko más. Un curro de la casta menos. Es lo que prometió @JMilei. Todos los días un paso”.


