El desencanto social con la clase política parece no encontrar piso en el país. Una nueva encuesta nacional de dirigentes midió a 26 referentes de todo el arco ideológico y el resultado fue demoledor: todos registraron un saldo de imagen negativo.
El relevamiento de la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública (ESPOP) de la Universidad de San Andrés (UdeSA), realizado sobre 1.004 casos en todo el territorio argentino, encendió las alarmas ante un eventual ausentismo o crecimiento del descontento en las urnas.
El podio de valoración lo encabezó la senadora Patricia Bullrich, quien obtuvo un 34% de imagen positiva frente a un 56% de negativa, dejando un diferencial de 22 puntos en contra.
En el segundo escalón se posicionó el presidente Javier Milei, cosechando un 33% de valoración positiva y un 61% de rechazo. Por su parte, el gobernador bonaerense Axel Kicillof completó el terceto superior con un 30% favorable y un 61% desfavorable.
Los números de la oposición y el oficialismo
Por debajo del umbral del 30% aparecieron otras figuras de peso. La expresidenta Cristina Kirchner registró un 29% de apoyo y un 64% de rechazo, misma cifra positiva que obtuvo Myriam Bregman, aunque la referente de izquierda sumó un 48% de desaprobación.
Más atrás quedaron la vicepresidenta Victoria Villarruel y el jefe de Gobierno porteño Jorge Macri, ambos con un 28% de imagen positiva. Los siguieron el expresidente Mauricio Macri con 26%, el dirigente Juan Grabois y el exministro Sergio Massa con 23% cada uno, y el titular de la Cámara de Diputados Martín Menem, quien alcanzó apenas el 20%.
En el fondo de la tabla, los números más críticos correspondieron al diputado Máximo Kirchner, con apenas un 17% positivo y un 71% negativo (saldo de -54 puntos), y a la diputada Lilia Lemoine, que cosechó un 10% favorable contra un 62% desfavorable, marcando un diferencial adverso de 52 puntos.
Rechazo a la gestión y preocupaciones sociales
El sondeo expuso un panorama sumamente complejo para el oficialismo: el 35% de los consultados aprobó la gestión nacional libertaria, mientras que el 61% la desaprobó de forma tajante.
A su vez, el 69% de los encuestados manifestó una profunda insatisfacción con el rumbo general que transita la Argentina, frente a un escaso 29% que se declaró satisfecho.
Al indagar sobre los problemas más urgentes, la falta de trabajo lideró las menciones con el 39%, seguida de cerca por los bajos salarios con el 36%, y tanto la corrupción como la pobreza empataron con el 29%.
Por último, el pesimismo se consolidó en el plano económico, donde el 55% de la población consideró que la situación empeoró respecto del año pasado, mientras que el 43% estimó que seguirá empeorando hacia adelante.


