Trabajadores de la curtiembre Sadesa, perteneciente a la familia de Marcos Galperín, denunciaron un plan para despedir a 100 empleados y suspender a otros 200, con salarios recortados al 50%, sobre un total de 400 operarios en la planta ubicada en la ciudad de Esperanza, provincia de Santa Fe.
Desde el Sindicato Obrero de la Industria del Cuero (SOIC) advirtieron que la empresa puso en marcha un “ajuste salvaje” y cuestionaron los argumentos patronales, basados en la crisis económica general y las políticas pro-importación del Gobierno nacional.
En ese marco, dirigentes gremiales dejaron trascender que no creen que el plan responda solo a la caída de la producción, sino que lo interpretan como una estrategia para “cambiar las condiciones de trabajo” en perjuicio del personal y “achicar la dotación de forma definitiva”.
Procedimiento Preventivo de Crisis y recorte de indemnizaciones
El conflicto se profundizó cuando se confirmó una docena de despidos iniciales, lo que encendió las alarmas del sindicato ante la posibilidad de que la empresa busque renovar el Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) al que ya se había acogido.
Según denunció el SOIC, mantener vigente el PPC sería clave para Sadesa, ya que le permitiría avanzar con despidos masivos pagando solo el 50% de las indemnizaciones, además de aplicar 200 suspensiones con salarios reducidos también al 50%.
De otro modo, remarcan, los despidos deberían atravesar una tramitación oficial que los justifique, lo que implicaría mayores controles y costos para la compañía.
Advertencia sindical y primeros despidos operativos
El secretario general del SOIC, José Fernández, relató que fueron los jefes de sector quienes informaron a los trabajadores que se venía una “reestructuración total” en la empresa, lo que incrementó el clima de incertidumbre en la planta.
Poco después, se confirmaron despidos en áreas no representadas por el sindicato, como portería y supervisión. Luego, se produjeron los dos primeros despidos en la parte operativa, directamente alcanzada por la organización gremial.
Fernández remarcó que el sindicato trabaja junto a su equipo de abogados para definir las medidas legales a seguir en defensa de los puestos de trabajo y de las condiciones laborales vigentes.
La historia de Sadesa y el vínculo con Mercado Libre
Sadesa fue fundada por Ernesto Galperín, padre de Marcos, y actualmente es dirigida por Miguel Galperín, hermano del creador de Mercado Libre, uno de los empresarios más influyentes del país.
La planta de Esperanza llegó a tener 2.000 trabajadores en sus mejores años, es decir, cuatro veces más que la dotación actual de 400 empleados. En los inicios de Mercado Libre, incluso, funcionó como base logística de la plataforma de compraventa online.
Desde el sector gremial subrayan que el peso económico del grupo Galperín le daría a Sadesa “espaldas suficientes” para atravesar la actual tormenta económica sin recurrir a un Procedimiento Preventivo de Crisis, y cuestionan que se utilice esa herramienta para abaratar despidos y recortar salarios.
La empresa responsabiliza a la caída de la demanda
Por su parte, la firma justificó el ajuste alegando una caída sostenida en sus niveles de actividad. Argumentó que la baja demanda de productos y el deterioro del mercado la obligan a tomar estas decisiones para reducir costos de operación y garantizar que la fábrica siga abierta en las condiciones actuales.
En ese sentido, Sadesa enmarca su situación en la crisis del sector del cuero, que arrastra problemas por la combinación de menor consumo interno, apertura importadora y cambios en las reglas de exportación.
Impacto de las políticas del Gobierno en el sector del cuero
Desde el ámbito industrial señalan que las políticas del gobierno de Javier Milei, al que Marcos Galperín respalda públicamente, aceleraron la desindustrialización y explican en buena medida la crisis que atraviesan las curtiembres.
En particular, las empresas del sector apuntan contra las modificaciones en el esquema de retenciones impulsadas por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, a cargo de Federico Sturzenegger.
Según explican, las nuevas normas favorecen la exportación de cuero crudo, sin procesar, por encima del cuero industrializado que se trabaja en las plantas locales. Esto dejó sin materia prima y sin competitividad a las curtiembres nacionales, que hoy enfrentan caídas de producción, pérdida de mercados y conflictos laborales crecientes.


