El gobernador Rogelio Frigerio y el intendente de Concordia, Francisco Azcue, recorrieron las obras de limpieza y saneamiento del arroyo Manzores, una intervención clave para reducir riesgos ante eventos climáticos adversos.
“Estuvimos con el intendente recorriendo las obras en el arroyo Manzores, que se están realizando con una máquina cedida por nuestra Delegación Argentina de Salto Grande (CTM). Esta máquina está trabajando ahora acá y después va a continuar en otros arroyos de la provincia”, destacó Frigerio.
Las tareas se desarrollan mediante una articulación conjunta entre la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande y el municipio local. La intervención contempla la limpieza del cauce principal y secundarios, retirando sedimentos, barro, ramas y vegetación que obstruyen el paso del agua.
En ese marco, el mandatario provincial subrayó el alcance de las intervenciones: “Al mismo tiempo, hay otras máquinas trabajando en distintos puntos de la costa del Paraná, llevando adelante obras que no se hacían desde hace muchísimo tiempo. Me decía el intendente que, desde que era chico, no recordaba haber visto máquinas limpiando el Manzores”.
Operativo integral y despliegue técnico
El operativo incluye además la desobstrucción de rejas, alcantarillas y cruces a lo largo de la traza, con un esquema coordinado para evitar la acumulación de residuos y optimizar tiempos.
“Esto se está dando a lo largo y a lo ancho de los arroyos de la provincia. Tenemos que limpiarlos y mantenerlos en condiciones para que el agua pueda fluir mejor cuando llegue la creciente. Es una tarea preventiva que estamos haciendo para estar mejor preparados ante los eventos climáticos que puedan venir”, remarcó Frigerio, acompañado por el titular de CTM, Alejandro Daneri, y el ministro de Economía, Fabián Boleas.
El despliegue logístico cuenta con una excavadora sobre orugas aportada por CTM, mientras que la comuna dispone camiones y cuadrillas manuales para el retiro efectivo de los sedimentos.
La intervención abarca aproximadamente cuatro kilómetros del arroyo divididos en diez sectores, avanzando progresivamente desde aguas abajo hacia aguas arriba.
El saneamiento busca mitigar posibles crecientes del río Uruguay y lluvias intensas, con un plazo estimado de ejecución de entre cuatro y cinco meses de trabajo continuo.


