La relación bilateral Argentina Chile superó un nuevo cortocircuito diplomático: el Gobierno de Chile dio por terminada la polémica por la soberanía del Estrecho de Magallanes, tras varios días de rispideces con Buenos Aires.
El cierre del episodio llegó luego de un llamado del ministro de Defensa argentino Carlos Presti a su par chileno Fernando Barros, en el que aseguró que “no está en discusión” la soberanía chilena sobre el estrecho, según confirmaron ambas carteras.
La controversia se había desatado cuando el jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Gustavo Javier Valverde, incluyó al Estrecho de Magallanes entre las áreas de custodia de la Argentina, lo que generó una inmediata reacción de Santiago de Chile.
En una entrevista concedida el domingo al programa La Fábrica del Podcast, Valverde había señalado: “Lo otro que tenemos muy importante, como dijeron ustedes, Magallanes, el sur, el Drake, todo eso es soberanía”, al describir las zonas donde a su criterio el país debía reforzar presencia.
En ese marco, el brigadier agregó que “hay que mantener ahí, hay que hacer presencia porque eso es una llave bioceánica, Atlántico-Pacífico, y como te digo, eso te puede alertar un montón de cosas”, frase que encendió las alarmas en el Gobierno chileno.
La aclaración de Presti y el gesto político con Santiago
Presti y Barros conversaron el miércoles por la noche y, de acuerdo con un comunicado del Ministerio de Defensa de Chile, el funcionario argentino atribuyó a “una confusión y desprolijidad” las expresiones del jefe de la Fuerza Aérea.
El texto oficial chileno precisó que el alto oficial argentino “conoce la legislación, tratados y fallos vigentes sobre la materia” y que, para el Estado argentino, “no está en discusión que el Estrecho de Magallanes es chileno”.
En esa comunicación, el Ministerio de Defensa trasandino informó además que Presti aseguró que tanto el canciller argentino como el propio Valverde “tomarán contacto con sus respectivas contrapartes chilenas para aclarar lo ocurrido”, en un gesto destinado a descomprimir la tensión.
Barros: firmeza jurídica y cuidado de las Fuerzas Armadas
El miércoles, durante una reunión con exministros de Defensa de Chile, Barros sostuvo que “no hay duda jurídica” respecto de la soberanía chilena en la región, aludiendo tanto a los tratados históricos como a los fallos internacionales.
En ese contexto, el ministro chileno afirmó que “dentro de la libertad de expresión sale alguna declaración confusa…pero tampoco tiene la capacidad de deteriorar las relaciones que tenemos a nivel de Fuerzas Armadas”, intentando aislar el episodio a una opinión individual.
Barros agregó que “existen muy buenas relaciones a nivel de Fuerzas Armadas y de ministros de Defensa, con una coordinación total”, subrayando el nivel de cooperación operativo vigente entre ambos países.
Tras el contacto telefónico con Presti, el secretario de Estado chileno “valoró la franqueza y agradeció la voluntad de superar esta situación… especialmente en momentos en que fuerzas de ambos países participan en ejercicios combinados en aguas nacionales”, según se consignó en Santiago.
La posición histórica de la Argentina sobre el Estrecho
Ya en la víspera, la Cancillería argentina había difundido un comunicado para bajar el tono de la escalada de la administración de José Antonio Kast contra el gobierno de Javier Milei, reafirmando el encuadre jurídico vigente.
En ese texto, el Ministerio de Relaciones Exteriores indicó: “La posición argentina respecto del Estrecho de Magallanes es la que establecen el Tratado de Límites de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984. Ambos instrumentos rigen plenamente y son considerados definitivos por la República Argentina”, remarcando el carácter concluyente de esos acuerdos.
La Cancillería recordó que el Tratado de Límites de 1881 fijó la frontera común en la Patagonia y estableció que el Estrecho de Magallanes pertenece en su totalidad a Chile, al tiempo que ordenó el uso compartido de las aguas a través de reglas de navegación específicas.
Ese tratado consagró también la neutralidad perpetua y la libre navegación para banderas de todas las naciones, incluyendo las británicas, aspecto históricamente sensible para la Argentina por la cuestión de la soberanía en el Atlántico Sur.
Entre tanto, el Tratado de Paz y Amistad de 1984, firmado tras la mediación del papa Juan Pablo II en el marco de las tensiones bélicas de las dictaduras chilena y argentina, ratificó y reafirmó el marco territorial vigente, reconociendo la soberanía chilena absoluta sobre el estrecho.


