La producción de huevos en Argentina continúa en expansión, al igual que su consumo por habitante, que volvió a posicionar al país en el primer lugar a nivel mundial, de acuerdo al Informe Productivo 2025 elaborado por la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (Capia).
Según el relevamiento, durante el último año se produjo un 8,82% más de huevos, alcanzando un total de 18.970 millones de unidades, lo que representa un incremento de 1.537 millones respecto de 2024 y un ritmo de producción equivalente a 533 huevos por segundo.
Este crecimiento estuvo impulsado por la expansión del parque productivo, que registró una suba del 8,68%: pasó de 57,7 millones de gallinas ponedoras en 2024 a 62,7 millones en 2025.
Al descontar el volumen exportado (323 millones de unidades) y las importaciones (133 millones), el consumo per cápita argentino se ubicó en 398 huevos por persona al año, consolidándose como el más alto del mundo y marcando un aumento de 35 unidades en comparación con el año anterior.
Desde Capia destacaron que “el huevo sigue siendo la proteína de origen animal más completa, saludable, económica y versátil, sin desperdicio y amigable al bolsillo del consumidor”, al tiempo que lo definieron como “un aliado de la salud, el medio ambiente y la economía familiar”.
En la misma línea, la entidad remarcó que la industria avícola produce bajo estándares exigentes de sanidad, bienestar animal, cuidado ambiental y sustentabilidad, con controles permanentes del Senasa, las bromatologías municipales y un mercado cada vez más demandante y sofisticado.
Sin embargo, el informe también encendió luces de alerta en el sector, debido a una fuerte caída en los precios que reciben los productores, en un contexto de creciente presión de costos.
“El maple de 30 huevos, que contiene casi dos kilos de producto, bajó más del 60% desde mayo, pasando de valores cercanos a $5.600 en granja a menos de $3.500, mientras que los costos productivos aumentaron más del 40%”, señalaron desde la cámara.
En ese sentido, Capia advirtió que la baja no se refleja plenamente en los precios al consumidor y cuestionó que, en muchos casos, el margen queda concentrado en la cadena de distribución y el comercio minorista, afectando la rentabilidad de los productores.




