En plena discusión sobre la apertura comercial del Mercosur, el canciller Pablo Quirno advirtió en Buenos Aires que la Argentina avanzará unilateralmente si el bloque no acompaña el ritmo de inserción internacional que impulsa el Gobierno de Javier Milei.
Al exponer en el Council of the Americas (COA), el jefe del Palacio San Martín planteó que los argentinos no tienen “tiempo que perder” para volver a abrirse al mundo y lanzó una advertencia directa a los socios regionales: “Necesitamos más socios, queremos hacerlo con el Mercosur, ahora, si el bloque no acompaña la velocidad que necesitamos, avanzaremos bilateralmente”, subrayó.
Mensaje político interno y presión externa
En esa misma línea confrontó con el pasado reciente y reivindicó el giro de política exterior del actual Gobierno. “Dos décadas atrás el kirchnerismo celebraba en Mar del Plata al cántico de ‘Alca, Alca, al carajo’. Hoy cerramos acuerdos con Estados Unidos y decimos ‘viva la libertad carajo'”, enfatizó el canciller, marcando distancia con la estrategia que primó durante aquellos años.
Quirno sostuvo que “la Argentina volvió a pensar en grande” y vinculó ese cambio con la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada. Según el funcionario, desde el inicio de la actual gestión “nos devolvimos un horizonte de prosperidad” que permite al país “pensar el porvenir en grande”, con una visión de largo plazo para la inserción en los mercados globales.
Condiciones internas para la apertura
El canciller advirtió que para que ese horizonte se concrete el país debe “crear las condiciones para que ocurra, sostener un rumbo y convertir cada decisión en resultados capaces de acumularse en el tiempo”, aludiendo a las reformas económicas que impulsa el oficialismo como base de la nueva estrategia externa.
En ese marco marcó el rol de la diplomacia en el esquema de Gobierno. “Desde la Cancillería nos toca hacer que esa transformación encuentre escala y correlato en el mundo”, resaltó, y precisó que el objetivo central “es proyectar estas condiciones más allá de nuestras fronteras y convertirlas en comercio, inversión y riqueza para los argentinos”.
Al describir el cuadro económico que, según su visión, habilita la ofensiva aperturista, Quirno afirmó que “el equilibrio fiscal ordenó la base, la estabilidad recompuso la previsibilidad, la desregulación liberó la capacidad empresaria” y recalcó que además “la estabilidad jurídica volvió a hacer posible que (los empresarios) tomen decisiones a 10, 20 o 30 años”, asociando ese cambio con un clima más propicio para las inversiones.
Para el titular del Palacio San Martín, este nuevo marco permitió “fortalecer nuestra capacidad de comerciar, atraer capital y acceder a oportunidades que durante años estuvieron fuera del radio de acción de la Argentina”, reforzando así el argumento de que el país está en condiciones de ir más lejos incluso si el Mercosur mantiene un ritmo más lento.
El rol del Congreso y los acuerdos pendientes
De cara a los próximos pasos, el canciller recordó acuerdos de alcance estratégico como el firmado con la Unión Europea, que aún requieren aval legislativo. En relación con ese punto, subrayó que el resultado electoral de octubre pasado “también se proyecta en el Congreso y nos da la fuerza para convertir estos acuerdos en realidad y llevar la apertura argentina mucho más lejos”, dejando en claro que el Gobierno busca capitalizar su apoyo en las urnas para profundizar la agenda de liberalización comercial.


