La salud del rey Harald V de Noruega, de 89 años y hospitalizado por complicaciones vinculadas a una enfermedad hematológica, se ha deteriorado y es ahora “extremadamente grave”, anunció a primera hora de este jueves el Palacio Real de Oslo.
En un comunicado posterior, la Casa Real precisó que el estado del monarca no había cambiado en las horas siguientes al primer parte médico.
Ante este cuadro, la reina Sonja, el príncipe heredero Haakon y su esposa Mette-Marit cancelaron por completo su agenda oficial, para permanecer junto al rey en el hospital.
Imágenes difundidas en medios noruegos muestran a la familia en el centro médico con el monarca, incluyendo a Marius Borg Høiby, hijo de Mette-Marit, que fue condenado recientemente a cuatro años de cárcel por dos violaciones y cumple su pena con un brazalete electrónico.
En ese contexto, el primer ministro Jonas Gahr Støre suspendió este jueves un viaje previsto a Alemania, ante la “grave situación de salud” del rey Harald V, informó su oficina.
Un monarca longevo, aquejado por una anemia hemolítica
El más longevo de los monarcas europeos padece una anemia hemolítica, un trastorno causado por la destrucción anormalmente rápida de los glóbulos rojos, que suele manifestarse con fatiga, palidez y dificultad para respirar.
El rey permanece internado desde el 17 de agosto en el Hospital Nacional de Oslo (Rikshospitalet), donde permanece bajo estricta vigilancia médica.
“El estado de salud de Su Majestad el Rey se ha deteriorado y es extremadamente grave”, indicó el Palacio en un comunicado, sin aportar por ahora más detalles clínicos.
Días atrás, el monarca recibía antibióticos para tratar una infección bacteriana en la sangre y, según la Casa Real, había respondido bien a ese tratamiento durante el fin de semana pasado.
Impacto histórico y conmoción pública en Noruega
La periodista especializada en realeza Caroline Vagle subrayó que “nunca antes había empleado el Palacio Real la fórmula ‘extremadamente grave’ para describir el estado de salud del rey”, al dimensionar la gravedad del parte oficial.
Su colega Ole-Jørgen Schulsrud Hansen graficó el clima social con una frase contundente: “Noruega aguanta la respiración”, en referencia a la incertidumbre que atraviesa al país.
En paralelo, numerosos noruegos comenzaron a enviar mensajes de apoyo a la familia real, que la televisión pública NRK está recibiendo y difundiendo, en un inusual despliegue de adhesiones populares.
Al conocerse el empeoramiento de la salud del monarca, decenas de vecinos de Oslo se acercaron frente al Palacio Real, dejando ramos de flores en señal de apoyo y respeto.
Muchos de ellos depositaron coloridos arreglos florales frente a la fachada del edificio neoclásico de tonos pastel, cuya construcción concluyó en 1848, convirtiendo el entorno del palacio en un improvisado altar ciudadano.
Un reinado largo y marcado por problemas de salud
Harald V, que ascendió al trono de Noruega en 1991, arrastra desde hace años múltiples problemas de salud, aunque reiteradamente ha rechazado la posibilidad de abdicar.
En los últimos días, varios miembros de su familia lo visitaron en el hospital, entre ellos el príncipe heredero Haakon, que ejerce de regente en su ausencia y asume transitoriamente las funciones institucionales.
El monarca fue ingresado inicialmente por una retención de líquidos derivada de su tratamiento con cortisona, cuadro que ya lo había obligado a permanecer de baja médica durante dos semanas, antes de este nuevo y brusco deterioro.


