El fenómeno El Niño se instaló como una de las principales inquietudes entre los balnearios de Mar del Plata de cara a la próxima temporada de verano, tras un invierno signado por temporales intensos y daños en la costa.
La actividad turística vinculada a la playa continúa en etapa de recuperación, mientras se avanza en la reparación de lo que dejó la ciclogénesis del 14 de mayo y se planifican estrategias frente a la posibilidad de nuevos eventos meteorológicos adversos durante los meses de mayor afluencia turística.
En ese marco, el presidente de la Cámara Empresaria de Balnearios, Restaurantes y Afines (Cebra), Nelson Díaz Aguirre, remarcó que el sector todavía trabaja para recomponer los daños ocasionados por aquel temporal, con pérdida significativa de arena y destrozos en estructuras frente al mar.
El dirigente empresario subrayó que las características propias de la costa marplatense potencian el impacto de estos fenómenos. Y detalló: “Nosotros tenemos playas de bolsillos, son todos recovecos, todas bahías. Entonces, cuando vienen olas tan grandes, con tanta intensidad, con tanta fuerza como vino esta ciclogénesis, que entró, penetró, golpeó y se llevó mucha arena”.
El efecto de la ciclogénesis no se limitó a la faja de arena, sino que también se sintió con fuerza en los distintos sectores de los balnearios y en las construcciones de servicios. Por eso, de cara al verano, los concesionarios buscan alternativas para preservar instalaciones y minimizar riesgos ante nuevos embates del mar.
Díaz Aguirre graficó el escenario con crudeza: “La arena hoy es un bien escaso y, lamentablemente, esta ciclogénesis, este Niño, que se lo nombra así, temporal que está viniendo, va a continuar”.
En esa línea, mencionó proyecciones que marcan la posibilidad de otro episodio fuerte hacia noviembre, con capacidad de agravar los perjuicios ya registrados en la costa. “La conjunción de las cosas a veces es peligrosa porque con marea alta y mucho viento se suman un montón de cosas y eso te hace un daño grande”.
Un verano atravesado por la incertidumbre climática
Aun en ese contexto de alerta, los balnearios avanzan con sus cronogramas habituales de trabajo para la temporada. Según precisó Díaz Aguirre, algunos concesionarios comienzan las tareas en octubre y otros apuntan a contar con todos los servicios desde el 1° de diciembre, aunque el riesgo de nuevos temporales obliga a planificar con suma cautela.
“Tenemos una programación de trabajo, algunos balnearios arrancan un poquito antes, otros arrancan en diciembre, pero nosotros trabajamos con una estructura de programación de tiempo que incluye malos tiempos, días de lluvia”, explicó el empresario al describir cómo adaptan los plazos de montaje a los vaivenes del clima.
Para el titular de Cebra, la experiencia acumulada y el trabajo conjunto dentro del sector aparecen como las herramientas centrales para enfrentar un escenario desafiante. “Tenemos la gran ventaja de que estamos duchos en la materia y que como todos, somos una actividad en la cual somos solidarios entre nosotros y tenemos la colaboración del vecino o del balnearista conocido”, valoró.
En simultáneo, los concesionarios analizan cómo reforzar los espacios de playa. Una de las alternativas sobre la mesa es acopiar arena en zonas puntuales para conformar médanos de resguardo, de modo de contar con una reserva para cuando lleguen nuevos temporales.
La idea, puntualizó Díaz Aguirre, es que esos cordones funcionen como colchón de protección y recurso operativo al momento de instalar las estructuras de verano: es para “cuando vamos a armar el balneario, poder bajarla, estirarla y armar la disposición completa”.
Fuente: 0223.-


