El fenómeno de las ventas de autos premium se volvió imposible de ignorar en las rutas argentinas: mientras el mercado masivo se hunde, los modelos de alta gama ganan presencia y achican la brecha de precios con los vehículos generalistas.
Entre 2021 y 2023, transitar por las rutas del país implicaba una monotonía visual: autos, camionetas y SUV de producción nacional o brasileña dominaban el escenario de los 0 km, y ver un modelo de alta gama como un BMW, un Mercedes-Benz o un Audi no solo era una excepción, sino que transmitía la sensación de un vehículo reservado a un nicho mínimo de muy alto poder adquisitivo.
Con la apertura comercial y los cambios impositivos del actual esquema económico, se reconfiguraron las calles del país con una mayor variedad en el mercado automotor, algo que hoy se percibe a simple vista en autopistas y rutas nacionales.
Los números de patentamientos confirman esa postal: según la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA), la venta total de autos cayó 30,3% interanual en julio, golpeando de lleno a las marcas masivas como Toyota, Volkswagen, Jeep y Renault, entre otras, que lideran el top ten pero sufrieron una baja importante.
En el otro extremo del tablero aparecen las marcas importadas, y especialmente las de alta gama, con un comportamiento opuesto: Audi, Mercedes Benz, BMW y Porsche, entre otras, muestran subas de dos dígitos en sus ventas, marcando un cambio de composición del mercado que favorece a los segmentos más caros.
Caen los patentamientos masivos, suben los de lujo
De acuerdo con ACARA, en julio se vendieron 43.758 unidades en el mercado total, lo que representa una baja del 30,3% interanual, ya que en julio de 2023 se habían registrado 62.818 unidades; si la comparación es contra junio, se observa además una caída adicional del 7,7%.
En cuanto a las 10 marcas más vendidas, solo Ford logró escapar a la tendencia con una suba del 7%, mientras que el resto cayó y una tradicional como Nissan fue desplazada del top ten por la china BYD, que se metió entre las más vendidas pese a haberse lanzado recién en octubre del año pasado.
El ranking de ventas entre enero y julio, y su resultado en el acumulado anual, muestra el siguiente panorama:
Toyota: 45.830 unidades (-27,0%)
Fiat: 39.660 (-22,4%)
Volkswagen: 43.105 (-30,3%)
Ford: 31.112 (7,6%)
Chevrolet: 27.490 (-1,5%)
Peugeot: 23.379 (-30,7%)
Renault: 22.973 (-39,5%)
Citroën: 12.663 (-22,9%)
BYD: 9.266 (se lanzó en octubre de 2023)
Jeep: 8.400 (-41,4%)
En el caso de las marcas de alta gama más representativas del mercado local, el contraste es evidente: Mercedes Benz registró 5.990 unidades con una suba del 51,5%; BMW vendió 2.096 unidades con un salto del 67%; Audi alcanzó 2.011 unidades con un incremento del 24%; Mini llegó a 300 unidades con una suba del 94%; y Porsche anotó 118 unidades con un espectacular aumento del 200%.
Menos trabas, menos impuestos y más autos caros
Son varios los factores que potenciaron el incremento en ventas de autos premium, pero uno se repite en todos los análisis: la eliminación de trabas burocráticas para importar y la baja de la presión fiscal sobre los bienes de alto valor.
Entre los cambios más relevantes se destaca la eliminación de trámites burocráticos de importación para las automotrices, que hasta hace unos años debían completar decenas de formularios para ingresar autos al país, lo que encarecía costos y restringía la oferta de modelos de alta gama.
También se produjo un reordenamiento del mercado cambiario y una baja en la presión fiscal sobre los vehículos caros, con la eliminación del llamado impuesto al lujo, que funcionaba como un freno directo a la expansión del segmento premium.
Con este nuevo esquema, adquirir un auto importado premium —por el cual antes se pagaban sobreprecios, había cupos cerrados de entrega y listas de espera— pasó a ser una operación más accesible dentro del universo de alta gama, con unidades disponibles en condiciones similares a las de modelos de producción local o importados del Mercosur.
La explicación oficial: menos impuesto, más volumen
Desde el Gobierno salieron a explicar esta dinámica. El secretario de Coordinación Productiva, Pablo Lavigne, detalló en su cuenta de X: “Para importar un auto, además del impuesto interno (17,5%), se cobran aranceles (35%) y tasa estadística (3%). Tal como estaba, los precios de este segmento se hacían muy altos y el mercado era muy chico, de unos 700 autos en los primeros 4 meses del año pasado que recaudaron: 27 mil millones de internos y 34 mil millones del resto”, expuso Lavigne.
Luego agregó: “Con la eliminación del impuesto, se dejaron de recaudar esos $27 mil millones, pero la suma del resto ascendió a 75 mil millones (debido a que se importaron casi mil autos más)”, planteando que la menor carga impositiva sobre el segmento habría incentivado un mayor volumen de operaciones, compensando así la pérdida del tributo eliminado.
Se achica la brecha de precios entre autos premium y masivos
Al mismo tiempo, esta medida llevó a que los precios se acerquen entre los modelos premium y algunos generalistas, reduciendo la distancia que históricamente separaba a un auto de lujo de un vehículo masivo bien equipado.
Por ejemplo, un Audi A3 parte desde u$s 47.000, es decir, unos $70.970.000, mientras que un BMW Serie 3 arranca en u$s 61.400, equivalentes a aproximadamente $91.000.000; en paralelo, un Volkswagen Vento GLI se ubica en torno a los $74.942.000, mostrando que la diferencia entre un sedán generalista tope de gama y uno premium ya no es tan abismal.
En el caso de los SUV de tamaño intermedio, un Audi Q2 cuesta alrededor de u$s 52.300, es decir, unos $78.973.000, mientras que un SUV mediano como Volkswagen Taos ronda los $68.000.000; un Jeep Compass full se ubica cerca de los $78.000.000 y un Peugeot 3008 llega a unos $79.500.000, dejando en claro que varios modelos generalistas ya pisan el terreno de precios de las marcas premium.
Más lanzamientos y nuevas marcas en el segmento alto
El crecimiento en ventas también se vio impulsado por la llegada de más modelos de marcas premium, que aprovecharon el nuevo contexto para ampliar su oferta local, llenando un espacio que hasta hace poco estaba restringido por cupos y trabas.
Tanto BMW como Audi y Mercedes Benz renovaron su portfolio de modelos en los últimos años, completando la oferta con vehículos que ya se comercializan en otros países, lo que permitió al mercado argentino alinearse más con los catálogos globales.
Así, la gama X de BMW, los GLA y GLC de Mercedes Benz y la familia Q de Audi fueron ganando terreno como los SUV premium más buscados, consolidando al sport utility de alta gama como el nuevo símbolo de estatus en las calles argentinas.
Además, Daniel Herrero, presidente de Prestige, importador de Mercedes Benz en Argentina, confirmó la llegada de la marca de superlujo Maybach y anunció que el 1 de septiembre se lanzará Smart, el city car también de lujo, sumando aún más opciones en el extremo alto del mercado.
Por otro lado, las marcas chinas también empiezan a probar, lentamente, este segmento: si bien desembarcaron enfocadas en precio, ahora aparecen modelos que miran a los escalones premium, mostrando que el negocio del lujo ya no es exclusivo de Europa.
Arcfox, Lynk & Co y la próxima llegada de Omoda hablan de una nueva mirada de las automotrices chinas hacia el segmento más caro, en un mercado donde los autos premium crecen más del 50% mientras el resto pelea por no seguir cayendo.


