La crisis que atraviesa la industria argentina del neumático sumó un nuevo capítulo con la decisión de Pirelli de suspender personal y rediseñar su esquema de producción en la planta de Merlo, donde el cambio operativo implicará una caída de casi 30% en los ingresos habituales de los trabajadores.
Según reconstruyó el portal especializado iProfesional a partir de fuentes gremiales y empresariales, la fábrica bonaerense detendrá todo su aparato productivo entre el 15 y el 21 de junio, aunque mantendrá el pago de salarios durante ese período.
Se trata de una medida que refleja el deterioro de un negocio que hasta hace pocos años figuraba entre los más dinámicos del entramado industrial argentino y que hoy enfrenta un escenario de demanda deprimida y fuerte presión importadora.
Suspensiones, cambio de turnos y menos salario
De acuerdo a lo informado, a partir de julio la planta de Merlo dejará de operar los fines de semana y pasará a trabajar sólo de lunes a viernes, modificando de manera sustancial el sistema de producción vigente hasta ahora.
Hasta el momento, las horas trabajadas los sábados y domingos se pagaban al doble, por lo que la eliminación de esos turnos implica una merma cercana al 30% en los ingresos mensuales, según estimaron trabajadores consultados por el medio.
En paralelo, los salarios permanecen congelados mientras la inflación acumulada desde el último aumento ronda el 48%, lo que, en los hechos, pulveriza el poder adquisitivo del personal de la firma.
La decisión de Pirelli se produce pocas semanas después de que la filial argentina del grupo italiano acordara con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) interrupciones parciales de la actividad para adecuar la producción a una demanda que continúa debilitada.
Diversas fuentes del sector coinciden en que la compañía busca adaptar su estructura operativa a un mercado más pequeño, con mayor competencia importada y menores volúmenes de fabricación.
En ese marco, el plan en marcha contempla una reorganización de los equipos de trabajo y cambios en el formato productivo utilizado hasta ahora en Merlo, principal centro industrial de Pirelli en el país.
De planta modelo a operar con la mitad de su personal
El caso de Pirelli resulta particularmente significativo porque, durante años, fue una de las compañías que más apostó por Argentina dentro de la industria regional del neumático.
La fábrica de Merlo, inaugurada en 1951, llegó a convertirse en una de las plantas más importantes de la multinacional italiana en Sudamérica.
Durante la década pasada fue objeto de sucesivas inversiones destinadas a incrementar la capacidad productiva, incorporar tecnología y desarrollar neumáticos de mayor valor agregado.
En sus mejores momentos, la planta llegó a fabricar más de 5 millones de cubiertas anuales, destinadas tanto al mercado local como a la exportación.
Incluso en 2025 la compañía anunció la incorporación de nuevas líneas de producción para neumáticos de segmentos premium destinados a pickups y SUV, una señal de que todavía intentaba sostener una estrategia de especialización industrial en el país.
Sin embargo, la situación comenzó a deteriorarse aceleradamente en los últimos años.
Distintas fuentes del sector sostienen que la dotación de personal se redujo de manera significativa respecto de los niveles previos a la crisis.
Actualmente, la empresa opera con alrededor de 650 personas y, desde 2023, se registraron más de 700 despidos, además de una fuerte caída en los volúmenes de producción.
Hoy, la planta produce entre 3.500 y 4.000 cubiertas diarias, muy lejos de las 18.000 unidades por día que llegó a fabricar en sus mejores épocas.
Impacto del cierre de Fate y crisis estructural del sector
La preocupación dentro de la industria se profundizó luego del cierre de Fate, la histórica fabricante nacional de neumáticos controlada por el empresario Javier Madanes Quintanilla.
La compañía anunció el cese de actividades de su planta de San Fernando en febrero de este año, dejando sin empleo a unos 920 trabajadores y generando uno de los golpes industriales más fuertes de los últimos tiempos.
La desaparición de Fate modificó por completo el mapa del negocio local. Aunque Pirelli y Bridgestone continúan operando, la crisis que derivó en el cierre de la firma argentina expuso problemas estructurales que afectan a todo el sector.
Entre esos factores se destacan:
• Un fuerte incremento de las importaciones
• Caída de los precios de venta
• Exceso de capacidad instalada
• Pérdida de competitividad frente a productos provenientes principalmente de Asia
De hecho, dirigentes sindicales del sector vienen advirtiendo desde principios de año que la situación de Pirelli guarda similitudes con la que atravesó Fate antes de su colapso productivo.
Según consignó el medio especializado primerplano.com, la planta de Merlo está “al borde del abismo”, al punto que las autoridades ya confirmaron las suspensiones entre el 15 y el 21 de junio de todo su aparato productivo, con mantenimiento de salarios durante ese lapso.
Importaciones en alza y capacidad ociosa récord
Los datos sectoriales muestran que las importaciones de neumáticos crecieron con fuerza en los últimos tiempos, ganando participación en el mercado argentino.
Al mismo tiempo, la capacidad utilizada de las fábricas locales cayó a niveles históricamente bajos, lo que agrava la situación financiera de las empresas.
El fenómeno no sólo impacta sobre las ventas destinadas al mercado de reposición. También afecta al negocio de equipo original, es decir, las cubiertas que se entregan directamente a las terminales automotrices.
La desaceleración de la producción automotriz local y el menor ritmo de exportaciones hacia Brasil redujeron la demanda industrial, obligando a los fabricantes a revisar sus programas de producción.
Es en ese contexto en el cual Pirelli comenzó a implementar el plan de suspensiones temporarias y a reorganizar sus turnos de trabajo, con el objetivo de evitar una acumulación excesiva de stock.
La modificación prevista apunta a adaptar la estructura operativa a un escenario de menor volumen de fabricación.
El nuevo esquema también buscaría concentrar la producción en las líneas de mayor rentabilidad y reducir costos asociados a una capacidad instalada sobredimensionada para la demanda actual.
Temor a nuevos recortes y un futuro incierto
Dentro de la planta de Merlo, la principal preocupación de los trabajadores es que estas decisiones sean la antesala de nuevos recortes laborales, especialmente en un contexto en el que la industria ya perdió miles de puestos de trabajo y todavía no muestra señales claras de recuperación.
La situación de Pirelli confirma que el cierre de Fate no fue un hecho aislado, sino parte de una crisis más amplia que atraviesa a toda la cadena de valor del neumático en Argentina.
Por eso, lo que ocurra en la planta de Merlo durante las próximas semanas será seguido de cerca por los sindicatos, el Gobierno y las automotrices, atentos al impacto que pueda tener sobre el abastecimiento y el empleo.
La pregunta que sobrevuela a toda la industria es si las suspensiones y los cambios productivos alcanzarán para estabilizar la operación de Pirelli o si el sector todavía enfrenta una etapa más profunda de ajuste.




