Según reconstruyó el portal especializado Mundo Gremial, la reorganización interna del Ministerio de Capital Humano ingresó este martes en su fase más profunda y sensible: el desguace definitivo de la histórica estructura de la Secretaría de Trabajo que encabeza el cuestionado Julio Cordero.
De acuerdo a documentación oficial y a fuentes con acceso directo en la cartera que conduce Sandra Pettovello, el Gobierno avanza hacia una integración casi total de las áreas laborales dentro del esquema general de Capital Humano, eliminando múltiples dependencias administrativas y reduciendo al mínimo el peso político específico de Trabajo.
La señal política es contundente: la Secretaría de Trabajo deja de funcionar como un ámbito con peso propio dentro del Estado nacional y pasa a integrarse como una pieza administrativa más dentro del dispositivo construido por Pettovello, admiten incluso voces dentro del propio oficialismo.
En esa línea, en despachos gubernamentales reconocen que el área ya no volverá a ser “la Secretaría de Trabajo como la conocíamos”, en alusión a la pérdida de estructura, autonomía y capacidad de intervención en los conflictos laborales.
Horas decisivas y centralización extrema
La discusión sobre el nuevo organigrama se desarrolla este martes en una reunión de todo el gabinete ministerial junto a funcionarios de la Secretaría de Trabajo, donde se terminan de definir los alcances concretos de la reconfiguración.
Los documentos oficiales a los que accedió Mundo Gremial muestran que la reorganización concentra funciones estratégicas en áreas transversales del ministerio y profundiza la centralización administrativa, jurídica, documental y comunicacional.
En paralelo, la estructura laboral pierde autonomía relativa dentro de un organigrama gigantesco que absorbe funciones bajo la órbita directa de Capital Humano y diluye la capacidad de decisión propia del área.
Aunque formalmente permanecen áreas sensibles como relaciones laborales, asociaciones sindicales, fiscalización y negociación colectiva, el nuevo esquema las incorpora dentro de un sistema mucho más centralizado y subordinado a estructuras generales del ministerio.
Preocupación gremial y degradación institucional
El rediseño profundiza un proceso iniciado desde la llegada de Cordero, señalado internamente como el principal impulsor de la degradación del área laboral nacional. La pérdida de estructura, autonomía y capacidad política no registra antecedentes comparables en la historia reciente del país, advierten fuentes consultadas por el medio especializado.
Los documentos internos a los que accedió Mundo Gremial reflejan con claridad la nueva lógica de funcionamiento: fuerte centralización en auditoría, monitoreo, control documental, comunicación institucional y seguimiento administrativo, con la Secretaría de Trabajo integrada a un esquema de control transversal.
Incluso la comunicación del área laboral queda absorbida dentro de un dispositivo centralizado de prensa y contenidos bajo la órbita ministerial. La nueva estructura incorpora monitoreo en tiempo real de medios y redes sociales, elaboración de informes de impacto y coordinación integral de respuestas comunicacionales.
En ese marco, la Secretaría de Trabajo deja de ser el ámbito histórico de articulación de conflictos laborales, relaciones sindicales y negociación colectiva, para convertirse en un engranaje más de una superestructura administrativa de dimensiones inéditas.
La mira puesta en la OIT y el rol de Cordero
El momento político agrega todavía más tensión. A pocos días de la próxima conferencia anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra, Argentina aparece en un listado extenso —aún no definitivo— de casos que podrían ser tratados en la Comisión de Aplicación de Normas por denuncias vinculadas a derechos laborales y sindicales.
En ese contexto, la virtual disolución política de la Secretaría de Trabajo podría convertirse en un elemento adicional de presión internacional sobre el Gobierno argentino, alertan fuentes vinculadas al ámbito sindical internacional.
Esas mismas fuentes señalan que la degradación institucional del área laboral podría influir en la definición final de los casos que serán efectivamente tratados en Suiza durante junio, elevando el nivel de escrutinio sobre la política laboral del país.
En paralelo, crecen las versiones sobre la posible ausencia presencial de Julio Cordero en la conferencia de la OIT 2026. Según pudo saber Mundo Gremial, el funcionario evaluaría participar de manera remota vía Zoom desde Argentina, en un escenario de creciente desgaste político y cuestionamientos internacionales.
La reorganización impulsada por Capital Humano marca así un punto de inflexión: el área que históricamente articuló conflictos laborales, relaciones sindicales y negociación colectiva pierde centralidad dentro del Estado y queda absorbida por una superestructura administrativa que consolida el poder de decisión en la cúpula del ministerio.




