En el tablero de la reelección de Javier Milei, Patricia Bullrich dejó de lado las sutilezas y confirmó que su horizonte político apunta a la Casa Rosada. “Después de la reelección de Milei, quiero ser presidenta”, afirmó sin rodeos.
La senadora nacional y jefa del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara alta reiteró que su objetivo no se agota en un rol legislativo ni en un eventual cargo ministerial. Su proyecto personal sigue siendo competir por la jefatura del Estado en los próximos años, dentro del esquema oficialista.
Un proyecto atado a un segundo mandato libertario
La exministra de Seguridad volvió a enmarcar su aspiración en un plan de largo plazo. En ese sentido, explicó que su candidatura recién entraría en juego luego de una posible “reelección” de Javier Milei, a quien hoy respalda desde el Senado.
“Después de la reelección de Milei, quiero ser presidenta”, ratificó, al insistir en que su ambición se inscribe en una continuidad del actual proyecto de gobierno y no en una competencia interna inmediata.
Al mismo tiempo, Bullrich aclaró que cualquier paso hacia una postulación dependerá de la ingeniería electoral del oficialismo. Su futuro político, subrayó, estará condicionado por la estrategia del espacio y por la conformación del equipo que acompañe al Presidente en un eventual segundo mandato.
“Yo voy a ser candidata de acuerdo a cómo se conforme el equipo que va a tener la responsabilidad de acompañar a Milei en el segundo mandato, si la gente nos acompaña en 2027. No depende de una voluntad personal mía”, sostuvo en declaraciones publicadas por el diario Clarín.
Liderazgo, seguridad y “complementariedad política”
En paralelo, la dirigente reivindicó su recorrido en la función pública. Remarcó que su trayectoria y su experiencia ejecutiva la colocan como una figura con capacidad de liderazgo dentro del universo libertario.
También puso el foco en su vínculo con el Presidente. Según describió, la relación con Milei se apoya en una “complementariedad política”, especialmente en áreas sensibles como la seguridad y el orden público, donde se siente más consolidada.
Vicepresidencia, Senado y construcción colectiva
Consultada sobre la chance de integrar una fórmula presidencial como vicepresidenta, Bullrich evitó definiciones tajantes y volvió a correrse del centro de la escena personal. Insistió en que cualquier armado deberá surgir de una “decisión de equipo”.
“Es una decisión de equipo, no es lo que me gustaría a mí. Estoy en el Senado, son seis años de mandato, así que me puedo quedar donde estoy. No tengo una preferencia. No me estoy promocionando para nada”, explicó, al marcar distancia de cualquier lectura de autopromoción inmediata.
Macrismo, tensiones internas y el caso Villarruel
La senadora también se metió en la dinámica interna del oficialismo y en la relación con otros espacios, en particular el macrismo. Expresó su deseo de avanzar hacia un proyecto común, aunque advirtió que ese escenario podría complicarse si desde ese sector se lanzara una candidatura presidencial propia.
Sobre el cierre, Bullrich marcó diferencias con la vicepresidenta Victoria Villarruel. Según evaluó, la titular del Senado mantiene una postura “conservadora” y hoy responde a una construcción política propia, por fuera del esquema que ella imagina para el futuro del oficialismo.
“Si ella hubiera tenido un comportamiento distinto podría estar en este proyecto. Pero hoy está aprovechando su lugar para promover el suyo”, concluyó, al exponer la distancia política que la separa de la vicepresidenta.


