El subsecretario de Derechos Humanos, Alberto Baños, presentó su renuncia al cargo, confirmaron fuentes cercanas a Casa Rosada. La decisión estaría vinculada a la inminente salida del ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, con quien mantiene una relación de estrecha cercanía personal y política.
La Subsecretaría de Derechos Humanos funciona bajo la órbita del Ministerio de Justicia, conducido por Cúneo Libarona, sobre quien ya circulaban versiones de renuncia antes de las elecciones legislativas de octubre. Aunque en ese momento el presidente Javier Milei decidió no aceptarla, el ministro continuó en funciones.
El mes pasado, Baños había realizado una presentación ante el Comité contra la Tortura de Naciones Unidas, lo que generó un fuerte repudio de organismos de derechos humanos, entre ellos Abuelas de Plaza de Mayo.
Desde la subsecretaría señalaron que Baños “es alguien muy cercano a Cúneo, son amigos desde chicos”, y que ante la posible salida del ministro “sintió que correspondía renunciar y dejar todo ordenado”.
El 23 de octubre, tres días antes de las elecciones nacionales, se conoció una extensa carta de renuncia de Cúneo Libarona. Sin embargo, desde el Poder Ejecutivo le solicitaron ajustarla a un modelo formal, lo que derivó en una segunda renuncia más breve, también rechazada por Milei.
Baños, ex juez del fuero penal, asumió la subsecretaría desde el inicio del Gobierno, cuando aún tenía rango de Secretaría. En mayo, Milei dispuso degradarla a subsecretaría y aplicar un recorte del 30% del personal. “Se recorta el 40% de la estructura y el 30% del personal”, informó entonces el vocero Manuel Adorni, quien sostuvo que la medida implicaría un ahorro anual de 9 mil millones de pesos. A su vez, afirmó que la cartera “garantizará todos los derechos humanos y no un sector ideológico partidario”.
Desde la llegada de Milei a Casa Rosada, el Gobierno ha cuestionado diversas políticas de derechos humanos desarrolladas desde el retorno democrático, incluso poniendo en duda la cifra de 30 mil desaparecidos durante la última dictadura.
En línea con esa postura, Baños se presentó recientemente ante la ONU, donde negó el abandono de políticas de memoria, rechazó que se hayan cerrado sitios de memoria y aseguró que los despidos fueron “retiros voluntarios”. También apuntó contra organismos como el CELS, a quienes acusó de aportar “información falsa”.
“Se hizo un negocio de la defensa de los derechos humanos y no lo vamos a tolerar”, afirmó Baños, reivindicando una política de ‘memoria completa’, según sus palabras.



