A partir de la medianoche rige un nuevo aumento de combustibles dispuesto por la petrolera de mayoría estatal. La compañía YPF informó que aplicará una suba de 1% promedio en los precios de sus naftas y gasoil en todo el territorio nacional, buscando acortar la distancia con las demás firmas del sector.
Desde la empresa explicaron los motivos de la decisión. “Esta actualización se realiza en el marco del esquema de buffer de precios que la compañía implementa desde abril y mantiene vigente ante la extensión del conflicto en Medio Oriente y su impacto en el precio internacional del petróleo crudo”, comunicó la firma.
En esa misma línea institucional, la compañía defendió el mecanismo de amortiguación frente al contexto externo. “Desde su implementación, este esquema permite sostener el acuerdo honesto con los consumidores, evitar trasladar la volatilidad a los precios locales y acompañar la evolución de la demanda en un entorno de libre mercado”, agregaron desde YPF.
En ese marco, la compañía continuará aplicando su esquema de micropricing. A través de esta modalidad, efectúa modificaciones focalizadas según variables de oferta, demanda, competencia, franjas horarias y zonas geográficas, con el objetivo de adecuar sus valores a cada mercado y mejorar la eficiencia comercial de su red.
El movimiento de las pizarras en las estaciones
Con este incremento, la petrolera de mayor peso en el mercado local sigue los pasos de sus competidores directos, tales como Shell, Axion y Puma Energy, que ya habían remarcado sus valores en las últimas horas.
En el caso de Shell, la nafta súper se incrementó un 2,4%, mientras que la nafta premium escaló un 4,7% y el gasoil de mayor calidad trepó un 5%.
Por su parte, la cadena Axion aplicó variaciones de entre el 2,3% y el 4,2% en sus diferentes variedades, al tiempo que Puma concretó retoques en los surtidores que oscilaron entre el 2% y el 5%.
El escenario internacional y el impacto en los costos
El crudo, principal insumo para la elaboración de combustibles, volvió a ubicarse en torno a los 105 dólares por barril en los mercados globales debido a las tensiones en Medio Oriente y los ataques a la infraestructura de Arabia Saudita. A la par, el gasoil marcó récords en Estados Unidos tras los ataques y daños en refinerías por la guerra entre Rusia y Ucrania.
En el mercado local rige un esquema de precios libres bajo un entendimiento que involucra al sector privado y al Estado nacional. Hasta ahora, las pizarras locales computaban un valor de referencia por debajo de los US$ 85 el barril, pero la cifra se elevó a US$ 88.
Bajo este mecanismo, las petroleras asumen temporalmente parte de los mayores costos internacionales con la premisa de no trasladar de inmediato las bajas cuando el precio internacional desciende. “Yo te ayudo, vos me ayudás”, suele resumir Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, al describir el funcionamiento del amortiguador financiero.
Sin embargo, la ventana en la que los usuarios pagaron por encima del valor global resultó acotada entre junio y julio. Actualmente, las refinadoras calculan que dejan de percibir hasta 150 millones de dólares mensuales por el desfasaje entre el costo de adquisición del crudo y su despacho final al público.
Desde el sector petrolero fundamentaron la inviabilidad de contener los valores en el mediano plazo. “El buffer tiene sentido para un aumento del petróleo que no dure mucho en el tiempo. Todos creíamos que tocaba un pico y luego bajaba, en 2 o 3 meses. Pero no fue lo que pasó y ahora la perspectiva es que el crudo se mantenga alto incluso hasta mediados del año próximo. Ya no era viable seguir aguantando”, expresaron fuentes de la industria.


