La nueva ola de despidos en las provincias recalienta el tablero económico y suma presión política y social sobre los gobernadores, que hacen equilibrio en medio de una situación cada vez más delicada. Tecnología, alimentos y textiles encabezan la lista de rubros con desvinculaciones recientes.
Cerca de 500 despidos en Tierra del Fuego, Buenos Aires, Mendoza, Entre Ríos y Rosario configuran un mapa de conflictividad creciente, con firmas tecnológicas, alimenticias y textiles entre las más afectadas.
El foco más crítico: Tierra del Fuego y el conflicto con Mirgor
El foco más problemático se concentra en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, donde el Grupo Mirgor despidió a cerca de 300 trabajadores en la localidad de Río Grande.
La situación alcanzaría a 223 empleados de la planta ubicada sobre calle Einstein y a otros 73 de la nave 5, sobre Islas Malvinas, ambas en Río Grande, lo que encendió todas las alarmas en la industria electrónica fueguina.
La decisión de la compañía se da en medio de un duro conflicto con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), con protestas y medidas de fuerza en la calle. El gobierno de Gustavo Melella dictó la conciliación obligatoria por 15 días y ordenó retrotraer la situación al momento previo a las desvinculaciones.
El gobernador Melella fue tajante al marcar su posición. “La variable de ajuste no pueden ser los trabajadores”, afirmó. Y agregó: “Si hay cuestiones para corregir se debe hacer, pero no puede ser la solución el despido masivo. Los empresarios en Tierra del Fuego ganaron muchísimo porque además se les dieron muchos beneficios. La variable de ajuste no pueden ser los trabajadores”, dijo el mandatario a FM Origen.
En la misma tónica se expresó el intendente de Río Grande, Martín Pérez, quien apuntó directamente contra la Casa Rosada. Acusó a Javier Milei de “tomar una medida tras otra que le pegan, sin escalas, a nuestra industria”, advirtió.
Además, el jefe comunal cargó contra el sector privado. Cuestionó a “las empresas que acumularon ganancias durante décadas al amparo del régimen industrial fueguino y tienen una responsabilidad con nuestra provincia y con sus trabajadores”, enfatizó.
Mirgor es un grupo dedicado a la industria tecnológica, con base en Tierra del Fuego. Actualmente opera cinco plantas en la provincia, dedicadas a telefonía móvil, televisores, electrónica de consumo y componentes de climatización y autorradios para la industria automotriz.
Ese no es el único conflicto activo en la Isla. BGH anunció la desvinculación de 24 operarios, amparándose en un “fuerte descenso de la actividad industrial, impulsado por la caída del consumo interno y el incremento de productos importados”, argumentó la firma.
Despidos en textiles y alimenticias: Mendoza, Entre Ríos y Buenos Aires
Mendoza tampoco escapa a la coyuntura. La multinacional Unilever anunció el cierre de su planta en Guaymallén, donde se producían vegetales deshidratados para la marca Knorr.
La medida implicó el despido de 60 trabajadores, con el pago de las indemnizaciones correspondientes y sin conflictos gremiales abiertos en esa planta.
La compañía sostuvo que la decisión responde a la transformación de su modelo operativo, con el objetivo de fortalecer su competitividad y adaptarse a “los cambios que atraviesan los hábitos de consumo y la industria alimentaria a nivel global”. Sus plantas de Villa Gobernador Gálvez (Santa Fe), Gualeguaychú, Pilar, Tortuguitas y Munro continúan operativas.
En Entre Ríos, el impacto fue aún más fuerte. La empresa avícola Tres Arroyos despidió a 250 de los 900 trabajadores de su planta de Concepción del Uruguay, golpeando de lleno al empleo industrial local.
En los telegramas enviados a los operarios, la firma sostuvo que la decisión obedece a “una grave disminución de trabajo no imputable a esta empleadora, originada en circunstancias extraordinarias y ajenas a su voluntad que afectaron de manera directa y sustancial el normal desenvolvimiento de su actividad”, explicó.
La Federación de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (FTIA) y el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación de Concepción del Uruguay rechazaron la medida en un comunicado. Denunciaron que entre los despedidos también hay delegados gremiales y advirtieron: “Los trabajadores no pueden ser quienes paguen las consecuencias de la crisis”, apuntaron.
Semanas atrás, el gobernador Rogelio Frigerio se había reunido con Joaquín de Gracia, directivo de Tres Arroyos, a quien le reafirmó el respaldo de la provincia para “preservar el empleo y sostener la actividad”, había prometido.
Concretadas las desvinculaciones, el secretario de Trabajo provincial, Mariano Camoirano, admitió que en el gobierno se sienten “defraudados” por el desenlace.
“Me puedo imaginar que obviamente el gobernador se siente defraudado, y así nos sentimos todos, porque desde el primer momento estamos buscando alternativas y soluciones. En primera instancia estábamos buscando alternativas de financiamiento”, dijo Camoirano a Radio Plaza 94.7.
En la provincia de Buenos Aires también hay frentes agitados. La textil deportiva Will Der S.A., conocida como Wilder, cerró sus plantas de Pacheco y de Las Flores, en el marco de un proceso progresivo de reducción de personal.
Entre ambas instalaciones se contabilizan cerca de 140 despidos, lo que golpea a un sector históricamente intensivo en mano de obra.
Al respecto, el secretario de Producción, Turismo y Ambientes de Las Flores, Christian Chiodini, cargó contra el modelo económico del Gobierno nacional y trazó un diagnóstico sombrío sobre el parque industrial local.
“El rubro textil demanda mucha mano de obra. Cuando repuntaba lo textil, era porque se generaban las condiciones adecuadas para que sean competitivos. Hoy no son competitivos. Es muy difícil la reconversión”, dijo a FM La Patriada.
Chiodini aclaró que “es un cierre definitivo” y que “no hay vuelta atrás”, dejando sin margen a expectativas de reapertura en el corto plazo.
Rosario y Mar del Plata: conflictos abiertos y reclamos por indemnizaciones
A la par, persiste en Mar del Plata un conflicto por 30 despidos en el exfrigorífico Sadowa. Los trabajadores afectados se movilizaron a comienzos de la semana a las puertas del establecimiento, denunciando que no se les pagaron las indemnizaciones correspondientes.
Diego Molina, uno de los operarios echados, describió la situación económica de las familias afectadas. “Siguen con la mentira de que van a cumplir con la indemnización. Nos deben feriados, aguinaldos, mienten y no cumplen. Somos 30 los despedidos ahora pero ya habían sacado a 15 personas más a las que tampoco les pagaron. Se nos complica mucho el día a día, muchos pagan alquiler, es muy difícil”, dijo a Canal 8.
En Rosario, la tensión se trasladó al sector financiero. La Asociación Bancaria local se declaró en estado de alerta y movilización ante el despido de dos trabajadores de Nación Servicios, que se suman a otro producido en mayo pasado.
El gremio fijó una postura dura frente a la empresa. “Para nosotros, no hay otra solución que la reincorporación de los compañeros despedidos”, aseguró en un comunicado, en el que definió los episodios como un “nuevo atropello”.
Además, adelantaron que definirán las “medidas necesarias para enfrentar esta política de despidos y defender los puestos de trabajo”, dejando abierta la puerta a nuevas protestas.
“No vamos a naturalizar los despidos ni permitir que el ajuste recaiga, una vez más, sobre las trabajadoras y los trabajadores”, remarcaron desde la Asociación Bancaria.
El telón de fondo: crecimiento de la informalidad y empleo más frágil
En este contexto de nueva ola de despidos en las provincias, los datos de empleo muestran un mercado laboral cada vez más inestable y precarizado.
Un reciente informe de Politikon Chaco señala que, si bien el empleo total aumentó 1,6% interanual en el primer semestre del año, con 212.827 nuevos ocupados hasta alcanzar los 13,47 millones de trabajadores, el fenómeno se sostiene sobre “bases cada vez más frágiles”, advirtió el estudio.
Según ese relevamiento, la participación de los cuentapropistas llegó al 24,2% del empleo, su segundo nivel más alto desde 2017, mientras que los asalariados representaron el 71,8%, uno de sus registros más bajos en los últimos años.
El mayor aumento interanual de la informalidad se produjo en Posadas, con un salto de +10 puntos porcentuales, seguida por Jujuy-Palpalá (+6,2) y Gran San Juan (+4,3), lo que evidencia fuertes disparidades regionales.
Los niveles más altos de informalidad se registraron en Gran San Juan (60,9%), Gran Tucumán-Tafí Viejo (56,2%), Santiago del Estero-La Banda (55,1%), Jujuy-Palpalá (54,7%) y Formosa (53,8%), configurando un mapa laboral donde el empleo formal pierde terreno frente a la precarización.


