En plena Media Maratón de Buenos Aires, el gendarme argentino Nahuel Gallo transformó su regreso a las calles porteñas en un mensaje político y humanitario: “Ayer corrí libre”, escribió al completar los 21 kilómetros del tradicional circuito.
El efectivo de la Gendarmería Nacional, que estuvo más de un año preso en Venezuela, compartió en su cuenta personal de X la frase que condensó su experiencia tras cruzar la meta y dejó un texto cargado de memoria y denuncia sobre la situación que se vive en aquel país.
“Ayer corrí libre”, reiteró, y añadió que “mientras cruzaba la meta, no pude dejar de pensar en quienes todavía no pueden hacerlo”, en alusión directa a quienes permanecen detenidos por razones políticas.
En ese marco, apuntó su pedido principal: “No nos olvidemos del pueblo venezolano”, al que definió como una sociedad que “hoy sigue siendo golpeado por inundaciones, terremotos y una realidad que no cambia: una dictadura que mantiene a presos políticos privados de su libertad, mientras sus familias siguen esperando”, advirtió.
El gendarme enfatizó que “se habla de amnistías y liberaciones, se generan esperanzas, pero muchos siguen olvidados”, marcando la distancia entre los anuncios formales y la realidad que atraviesan los detenidos.
Desde esa experiencia personal, explicó que “yo sigo alzando la voz porque tengo hermanos que quedaron injustamente privados de su libertad” y detalló que se trata de hermanos colombianos que se acercan a cumplir dos años sin un debido proceso judicial, acusados bajo las mismas figuras penales con las que él fue vinculado.
Sobre esas acusaciones, recordó que fueron imputados por supuestos delitos de terrorismo, espionaje, conspiración y financiamiento del terrorismo, causas que, aseguró, se utilizaron también para mantenerlo entre rejas.
Al describir el cuadro general, sumó otra denuncia: “Y ni hablar de los falsos positivos venezolanos, personas que llevan años tras las rejas sin justicia”, afirmó, poniendo el foco en quienes fueron encarcelados en causas armadas.
Hacia el final de su mensaje, Gallo volvió al punto de partida de su relato y subrayó: “Ayer pude correr libre. Ellos todavía esperan poder vivir en libertad”, enlazando su vivencia deportiva con la situación de quienes aún permanecen detenidos.
Concluyó con una apelación directa a la memoria colectiva: “No los olvidemos. No dejemos que sus historias se pierdan”, para luego cerrar su publicación con una consigna breve y contundente.
En su despedida, resumió todo su reclamo en dos palabras que funcionaron como firma del mensaje: “Justicia y libertad”, escribió.


