El “Negro” Oscar González Oro, icónico conductor de radio, murió este viernes a los 74 años de edad. El histórico conductor de El oro y el moro (Radio 10), famoso programa con el que definió una era en la historia de la radiofonía argentina, se había alejado de los medios de comunicación hace casi dos años y actualmente vivía en Punta del Este, Uruguay.
Allegados a González Oro contaron a que fue encontrado sin vida en su cama de la casa en la que vivía en la costa uruguaya, tras un deterioro en su salud general, marcado por complicaciones respiratorias, cardíacas y de movilidad.
Previo a su fallecimiento, El Negro Oro había revelado públicamente las graves dificultades físicas que limitaban su vida diaria en Punta del Este. Aunque no se precisó un diagnóstico médico único como causa del deceso, el periodista padecía una conjunción de afecciones crónicas que agravaron drásticamente su cuadro en el último año.
Entre los principales problemas de salud que desencadenaron su desenlace se encontraban:
Complicaciones respiratorias graves: el locutor confesó meses antes de su muerte que caminar apenas diez cuadras lo dejaba sin aire y sentía que requería asistencia médica inmediata.
Pérdida de movilidad y equilibrio: sufría una constante inestabilidad física que le dificultaba desplazarse por sus propios medios sin correr riesgos de caídas.
Antecedentes cardíacos severos: su salud cardiovascular se encontraba comprometida desde 2017, año en el que debió ser sometido a una delicada cirugía a corazón abierto donde le colocaron tres bypass.
El avanzado estado de fragilidad le impidió volver a viajar a Madrid para visitar a sus hijos. En una de sus últimas entrevistas, admitió con crudeza su situación: “Nunca voy a pedir asistencia, que me lleven en silla de ruedas porque me da vergüenza, no quiero verme así”. El periodista reconoció que evitaba el contacto presencial porque no quería que su familia lo viera “en la decadencia” luego de haber sido un hombre sumamente activo.
Consciente de su declive, González Oro utilizó sus redes sociales durante sus últimos meses para publicar reflexivos textos a modo de despedida que en su momento generaron gran preocupación en el medio. A través de poemas y citas literarias, el conductor aseguró estar “muy cerca de mi ocaso” y aprovechó para agradecer a su histórico público: “Recibí mucho a lo largo de esta vida. Ustedes me hicieron vivir enteramente. Gracias por todo y también les di casi todo lo que tenía”.
Un cacho de historia
A comienzos de la década del noventa, la línea de oyentes de Radio Del Plata conectó en directo a una mujer con el conductor, en una charla que cambiaría su destino. “Negrito, quiero hablar con vos”, le dijo la interlocutora, a lo que él reconoció de inmediato su voz y le respondió: “vos sos Tita”. Acto seguido, la mítica actriz y cantante Tita Merello le aconsejó: “No me interrumpas. Quiero decirte que tenés una luz especial y una voz divina. Aprovechala”.
Ese conductor era el locutor Oscar González Oro, quien murió en Punta del Este a los 74 años, dejando un legado imborrable en la comunicación nacional.
Aquel consejo impulsó una carrera arrolladora en la que alrededor de 1.500.000 personas lo escuchaban cada mañana en toda la Argentina, convirtiéndolo en la gran estrella de Radio 10 a inicios del siglo XXI.
Al frente del ciclo El oro y el moro, supo combinar actualidad con entretenimiento. “Es alegría lo que buscamos volcarle a la gente y sobre todo hacerla sentir acompañada”, explicaba González Oro sobre su impronta, la cual sostuvo durante casi cuatro décadas imparables en los medios.
Orígenes, desarraigo y vocación
El comunicador nació en Mendoza el 16 de octubre de 1951, hijo de Ricardo y Tita, y hermano de Pedro, Ricardo y Armando. Con profundo dolor se despidió de su abuela María Luisa cuando la familia se trasladó a Buenos Aires en busca de un mejor porvenir comercial.
En la capital completó sus estudios secundarios en el colegio Mariano Moreno y adoptó a la Plaza de Mayo como su lugar preferido. Su pasión inicial siempre fue la música: estudió piano de niño y soñaba con ser cantante y sonar en las emisoras.
En su adolescencia, durante los viajes a su provincia natal, comenzó a pasar vinilos en Radio de Cuyo, su primer acercamiento formal antes de incursionar brevemente en las carreras de Abogacía y Psicología.
El salto al estrellato y el récord de audiencia
Su trayectoria continuó en 1989 en FM Playa Verde de Pinamar, para luego pasar por la medianoche de Radio Del Plata. En 1998, el empresario Daniel Hadad lo convocó para sumarse al lanzamiento de Radio 10.
El ciclo El oro y el moro debutó el 4 de enero de 1999 y alcanzó un impacto masivo: solo en el AMBA congregaba a 700.000 personas cada mañana. En la mesa lo acompañaban Eduardo Feinmann, Laura Ubfal, Fernando Carlos y Claudio Zin.
Por sus micrófonos pasaban mandatarios, artistas de la talla de Ricky Martin y Chayanne, y figuras como Sandro, quien solía comunicarse al aire. Su formación escénica con Lito Cruz, Héctor Bidonde y Augusto Fernándes complementaba su labor. Reconocido por el ISER con el carnet de locutor por trayectoria, en 2005 editó un álbum discográfico con sus temas característicos.
Televisión, política y páginas literarias
En la pantalla chica integró la mesa de Polémica en el bar junto a Gerardo Sofovich y encabezó Cotidiano en Canal 9 junto a Beto Casella, Lito Pintos y Baby Etchecopar. También condujo ciclos como Posdata, Noches negras, Los unos y los otros y Nosotros a la mañana en El Trece.
Durante su gestión porteña, Mauricio Macri le propuso ser candidato a senador. Ante la advertencia de que la política era una trituradora, el conductor declinó la oferta: “Lo llamé a Mauricio, le agradecí y le dije que no. Me parece que es un riesgo enorme”, rememoró.
En 2009 presentó su obra Radiografía de mi país. La Argentina que me duele. “Lloré, me reí, me angustié; sentí todo lo que sentí en mi vida”, aseguró en el lanzamiento. Con los años ideó la novela inédita Fecha de vencimiento, reflexionando: “Cada uno de nosotros tiene fecha de vencimiento pero no sabe dónde está. Si supiéramos, la tendríamos en cuenta”.
Tras culminar la primera etapa de su ciclo insignia en 2014, pasó por Radio Rivadavia y regresó a Radio 10 en 2018 con Negro y regreso, instalando en el imaginario popular su clásico grito de “¡Dale gasss!”.
Familia, afectos y últimos años
En el ámbito personal, tras un breve matrimonio con Estela nació su hijo Agustín, y también crio a su sobrino Pablo. “Los dos me dicen ‘papá’”, afirmaba con orgullo sobre ambos, radicados en Europa desde su infancia.
En 2016 hizo pública su relación con el periodista uruguayo “Tato” Cabrera. “En el fondo es una declaración de amor, no es que lo haya meditado ni medido las consecuencias, fue lo que uno hace cuando está enamorado y está bien, feliz y contento”, manifestó.
Tiempo después, el comunicador valoró el respaldo de sus dos hijos en su vida íntima: “Ellos abrieron el clóset, no yo, para que sea feliz, que tenga buena vida y disfrute de lo que tengo”, confesó emocionado en televisión.
En agosto de 2020 se radicó definitivamente en Punta del Este. Tras superar una cirugía de tres bypass en 2017, reflexionó sobre la finitud de la vida ante la partida de allegados como Sofía Neiman, Jorge Brito y Cacho Castaña.
Sobre su huella en la cultura argentina, González Oro sintetizó su paso por los medios: “Quizás, dentro de tres generaciones, mi nombre van a ser palabras sin sentido, pero sé que he acompañado a generaciones de hombres y mujeres que crecieron escuchándome en la radio”.


