La relación feminismo Estados Unidos pierde a una de sus arquitectas centrales: Gloria Steinem, la figura más influyente del movimiento durante las décadas de 1960 y 1970 y referente internacional de la lucha por los derechos de la mujer, murió a los 92 años.
Entre sus acciones más recordadas se cuenta una infiltración en un club de Playboy, donde trabajó encubierta para denunciar las condiciones de trabajo de las empleadas, gesto que la catapultó como voz incómoda para el poder masculino de la época.
La noticia fue confirmada por su entorno cercano a través de sus redes oficiales. “Gloria Steinem falleció pacíficamente en su casa de Nueva York, rodeada de algunas de las muchas personas que la amaban. Los casi 100 años de Gloria en este mundo fueron años bien vividos, y continuó trabajando por la igualdad hasta el final”, señala el mensaje.
En ese marco, el comunicado agrega una definición que condensa su influencia cotidiana: “El mayor don de Gloria era su capacidad para escuchar a los demás, para hacer que se sintieran vistos y escuchados. Sus palabras, acciones y ejemplo daban a las personas la libertad de ser ellas mismas. Gloria vivió fiel a su espíritu independiente, siempre con curiosidad y un gran sentido del humor”, completa la publicación.
Con su característica lucidez, su estilo inconfundible con gafas de aviador y un discurso inclusivo, Steinem transformó la conversación sobre la equidad de género en los medios de comunicación y en la política global, instalando temas que hasta entonces eran relegados al ámbito privado.
De periodista encubierta a ícono global del feminismo
Nacida el 25 de marzo de 1934 en Toledo, Ohio, Gloria Steinem comenzó su carrera como periodista freelance tras graduarse en el Smith College, cuando el acceso de las mujeres a los grandes medios todavía era excepcional.
Su primer gran salto a la notoriedad pública ocurrió en 1963, cuando trabajó como “conejita” encubierta en un club Playboy de Nueva York para realizar un artículo de investigación. La nota, titulada “A Bunny’s Tale”, expuso la explotación laboral, el acoso y las precarias condiciones que enfrentaban las trabajadoras del lugar, desnudando el costado más opaco de un emblema de la cultura pop masculina.
En 1972 cofundó Ms. Magazine, la primera revista feminista nacional editada íntegramente por mujeres. La publicación rompió con los esquemas editoriales de la época al abordar temas como la violencia doméstica, el acoso sexual laboral, la brecha salarial y la autonomía reproductiva, llevando esos debates al centro de la agenda pública estadounidense.
En su primer número de prueba, la revista publicó un manifiesto firmado por 53 mujeres prominentes, incluida la propia Steinem, donde confesaban haber abortado cuando el procedimiento aún era ilegal en Estados Unidos. Aquel gesto marcó un hito previo al histórico fallo Roe v. Wade, que legalizó el aborto a nivel federal.
Una vida entera dedicada a la acción política feminista
Gloria Steinem no limitó su impacto a las páginas de las revistas ni a los auditorios académicos. Convencida de que la transformación requería presencia real en las esferas de poder, cofundó en 1971 el National Women’s Political Caucus (Caucus Político Nacional de Mujeres) junto a líderes como Bella Abzug, Shirley Chisholm y Betty Friedan, con el objetivo de impulsar la participación femenina en cargos públicos, judiciales y legislativos.
Además, impulsó la Ms. Foundation for Women, el Women’s Media Center y diversas iniciativas enfocadas en combatir la discriminación racial y de género. A diferencia de otros sectores del feminismo de la época, Steinem abogó tempranamente por una mirada interseccional que incluyera las demandas de mujeres afroamericanas, indígenas y de la comunidad LGBTQ+, ampliando las fronteras del movimiento.
Reconocimientos, libros fundamentales y un legado que trasciende generaciones
A lo largo de su carrera publicó múltiples libros considerados de referencia, entre ellos sus memorias “Mi vida en la carretera” (My Life on the Road, 2015), donde repasa décadas de militancia, viajes y organización de base en distintos rincones del mundo.
Su labor fue reconocida a nivel global. En 2013, el entonces presidente Barack Obama le otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad, la máxima distinción civil de Estados Unidos, mientras que en 2021 recibió el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, confirmando su estatus de referente transversal de la cultura y la política.
Fiel a su visión, Steinem definió el feminismo no como una lucha cerrada sino humanista y expansiva. “El feminismo nunca ha tratado de conseguir un trabajo para una mujer. Se trata de hacer la vida más justa para las mujeres en todas partes. No se trata de quedarse con un pedazo del pastel existente; hay demasiadas de nosotras para eso. Se trata de hornear un pastel nuevo”, resumió en una de sus frases más citadas, convertida hoy en legado para las nuevas generaciones.


