Rosa Tarlovsky de Roisinblit, presidenta honoraria de Abuelas de Plaza de Mayo, falleció este sábado a los 106 años. Con su partida se va una figura fundamental en la búsqueda de hijos y nietos secuestrados, torturados, desaparecidos y apropiados durante la última dictadura militar.
Su nieta, Mariana Eva Pérez, escribió en la red social X: “Para mí sos eterna”. Mariana, escritora y sobreviviente del plan sistemático de terrorismo de Estado, acompañó a su abuela en la búsqueda de su hermano Guillermo, nacido en cautiverio en la ESMA y restituido en el año 2000.
“Yo no salí a formar parte de Montoneros ni a convertirme en revolucionaria. Yo salí a buscar a mi hija y eso me llevó todos estos años. No me quedé en casa a llorar, salí a luchar”, decía Rosa al recordar la desaparición de Patricia Julia Roisinblit en octubre de 1978, cuando tenía 25 años y estaba embarazada. Patricia y su pareja, José Manuel Pérez Rojo, fueron secuestrados por un grupo de la Fuerza Aérea.
Gracias al Banco Nacional de Datos Genéticos y a los análisis realizados junto a su hermana Mariana, en junio de 2000 se confirmó la identidad de Guillermo, el nieto de Rosa, apropiado por el agente civil de la Fuerza Aérea Francisco Gómez y su esposa Teodora Jofré.
Nacida en Moisés Ville, Santa Fe, el 15 de agosto de 1919, hija de inmigrantes judíos que huyeron de los pogroms zaristas, Rosa se formó como obstetra en la UNL y fue jefa de la Maternidad Escuela de Obstetricia de Rosario antes de mudarse a Buenos Aires. Allí formó su familia con Benjamín Roisinblit.
Su lucha fue inseparable de la historia de Abuelas de Plaza de Mayo, organización a la que se sumó en 1978. Fue tesorera, luego vicepresidenta y durante décadas viajó por el mundo difundiendo la causa de los nietos desaparecidos.
Recibió numerosos reconocimientos: el Doctorado honoris causa de la UNR, el Premio Azucena Villaflor, la Mención de Honor Juana Azurduy del Senado de la Nación, entre otros. Sin embargo, el mayor homenaje llegó de los propios nietos restituidos que la abrazaban “como si fuera su propia abuela”.
“Se fue mi Baba, Rosa. Después de 46 años vuelve a encontrarse con mi mamá y con su gran amor, mi abuelo Benjamín”, escribió su nieto Guillermo en X.
Sus restos son velados este domingo en Loyola 1139, Ciudad de Buenos Aires, y luego serán trasladados al cementerio de La Tablada.




