La economía argentina sumó una nueva y contundente señal de alerta. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) se desplomó un 2,9% en julio respecto a junio en términos desestacionalizados, y registró una baja del 1,4% interanual, según reportó el INDEC.
El registro cobra un peso mayor tras confirmarse que el Producto Interno Bruto (PIB) retrocedió un 0,6% durante el segundo trimestre del año. Aunque se mantiene un 2% por encima de igual período de 2025, el escenario vuelve a sembrar dudas sobre un posible proceso recesivo.
En el ámbito académico advierten un panorama complejo. El Índice Líder de la Universidad Torcuato Di Tella estimó en agosto una probabilidad del 82% de ingresar formalmente en una fase recesiva dentro de los próximos seis meses, lo que derivaría en una contracción generalizada de la producción, el consumo, la inversión y el empleo.
Técnicamente, para constatar una recesión se requiere registrar dos o tres trimestres consecutivos de caída del PIB desestacionalizado. La economía creció un 0,7% en el primer trimestre, cayó 0,6% en el segundo y abrió el tercero con el fuerte retroceso del 2,9% mensual en julio.
Los números que marcan el enfriamiento
En el frente fabril, la producción industrial manufacturera se retrajo un 5% interanual en julio y la utilización de la capacidad instalada descendió al 58,2%. Ciertos rubros mostraron un desempeño crítico: la metalmecánica funcionó al 38,3% de su potencial, la industria automotriz al 39%, caucho y plástico al 40,2% y el sector textil al 45,3%. Por el contrario, la refinación de petróleo trepó al 89,9% y las industrias metálicas básicas al 71,8%.
El consumo masivo ratificó la tendencia descendente. De acuerdo a la consultora Scentia, las ventas cayeron 0,7% mensual y 1,5% interanual en agosto, acumulando un retroceso del 2,7% en ocho meses. A su vez, los registros oficiales expusieron que las ventas en supermercados mermaron 2,1% interanual en julio y 2,7% en el acumulado anual.
El deterioro del poder adquisitivo explica gran parte de este comportamiento. El RIPTE reflejó un alza del 28,8% interanual en julio al promediar $1.946.028, frente a una inflación del 33,8% en idéntico lapso, lo que consolidó una pérdida salarial frente al costo de vida.
A este escenario se suman el desempleo y las dificultades crediticias. La tasa de desocupación se ubicó en el 7,9% durante el segundo trimestre y la morosidad de las familias trepó al 12,9% de los préstamos en julio, restringiendo fuertemente las posibilidades de financiamiento y gasto.
EL NIVEL DE ACTIVIDAD CRECIÓ 1,7% EN LOS PRIMEROS 7 MESES DEL AÑO
✅ El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró un crecimiento de 1,7% en los primeros 7 meses de 2026 en relación a igual período del año anterior
✅ En el mes, la serie desestacionalizada mostró…— totocaputo (@LuisCaputoAR) September 24, 2026
Frente a estos números, desde el Gobierno nacional afirman que se trata de factores transitorios. El ministro Luis Caputo remarcó que el EMAE sostiene un crecimiento acumulado de 1,7% en los primeros siete meses y destacó la curva de tendencia-ciclo para minimizar el impacto del parate.
Con este marco, la performance de agosto y septiembre definirá si la contracción trimestral fue un freno circunstancial de la recuperación o si el país ingresa formalmente en una recesión prolongada.
Te puede interesar


