El presidente Javier Milei volvió a pronunciarse sobre la estrategia oficial en torno al reclamo de soberanía por Malvinas y rechazó que las recientes medidas contra firmas extranjeras respondan a un fin electoral. “Una de las cosas que dicen los analistas políticos es que nosotros hemos impulsado el tema de Malvinas básicamente por una cuestión de imagen y de oportunismo político. Eso es una estupidez mayúscula, porque eso significa que ni siquiera chequean datos, ni siquiera saben cómo salió la decisión de hacer la cadena”, disparó.
En esa línea, el jefe de Estado argumentó cómo se gestó la determinación de hablar al país: “La cadena se decidió en la reunión de gabinete del lunes previo. Es disparada por el comentario de Donald Trump acerca de que estaba revisando la posición frente a Malvinas. Es decir, todos hechos exógenos”, aseveró.
La mención presidencial alude a las declaraciones que brindó el propio Donald Trump el pasado 31 de agosto, apenas cuatro días antes de la cadena nacional que anunció restricciones para operar en la cuenca del archipiélago. En aquella ocasión, el líder estadounidense fue consultado en la Casa Blanca sobre la posición de su país: “Siempre reviso todas las posturas. Esa es solo una de muchas”, respondió.
Frente a este escenario geopolítico, el mandatario libertario analizó la jugada internacional de la potencia norteamericana: “Trump lo que le reclama a Inglaterra es que no lo apoyó en la pelea en Medio Oriente y estrictamente lo vinculado al estrecho de Ormuz. Trump, como el gran negociador que es, ¿usted cree que va a ser una jugada de esas características sin tener red?”, planteó.
Asimismo, detalló el rol estratégico que busca ocupar el país: “Nosotros como país estamos en condiciones de brindar lo que el mundo hoy necesita, que son alimentos, energía y minerales. Además de que tenemos el capital humano para ser un gran proveedor en materia de economía del conocimiento. Dado esa ventaja estratégica que tiene Argentina y que ha decidido alinearse estratégicamente en el bloque de Estados Unidos, este puede presionar porque sabe que si del otro lado no tiene la respuesta, sabe que tiene red de este lado”, remarcó.
Para cerrar su descargo contra los consultores políticos, el presidente sentenció: “Hay que ser muy, para creer que es algo de una maniobra electoral cuando es algo que lo venimos gestando hace tres años y que hubo un disparador externo que permitió que esa oportunidad nosotros la aprovecháramos. Es decir, eso muestra lo lamentable que son los analistas políticos domésticos”, fustigó.
Detalles del proyecto de ley y el tablero internacional
En paralelo, las distintas áreas del Poder Ejecutivo trabajan a contrarreloj en el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, con el objetivo de profundizar las penalidades, aunque el oficialismo deberá negociar acuerdos con la oposición en el Congreso.
Si bien varios despachos intervinieron en la confección del texto, el canciller Pablo Quirno y el asesor Santiago Caputo fueron las figuras de mayor incidencia en la redacción de la iniciativa.
El texto impulsará sanciones severas para compañías foráneas que exploten recursos en el área austral, abarcando no solo hidrocarburos sino también la actividad pesquera.
Desde los despachos oficiales confían en que el debate servirá para articular la agenda parlamentaria, mientras se busca afianzar los votos de los bloques dialoguistas.
A su vez, no se descarta una gestión directa ante Estados Unidos si se concreta un encuentro bilateral con Donald Trump en el marco de la Asamblea General de la ONU.
El alineamiento ya se vislumbra en la participación argentina dentro del Board of Peace, entidad que cuenta en sus filas con el secretario de Estado Marco Rubio, el emisario Steve Witkoff, el consejero Jared Kushner y el ex premier británico Tony Blair.
De este modo, el escenario permanece abierto ante las señales de la Casa Blanca, que evalúa dejar atrás su histórica postura neutral respecto al conflicto de las islas.


