El objetivo innegociable del gobierno de Javier Milei de sostener el superávit fiscal a cualquier costo choca de frente con una fuerte caída de la recaudación: en junio bajó 7,4% interanual en términos reales, es decir, sin contar el efecto de la inflación.
En ese marco, el equipo económico tiene la misión de seguir recortando el gasto público y apunta ahora a dos frentes que generan tensión con los gobernadores: los subsidios a la “zona fría” de gas y a los colectivos en el Interior.
Ofensiva sobre la zona fría: ahorro y resistencia de las provincias
En una de las primeras tareas del flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, el “Colo” se sentó a negociar junto a los senadores de La Libertad Avanza (LLA) y bloques aliados para avanzar en la modificación del régimen de Zona Fría, que implicaría un ahorro fiscal cercano a los $ 200.000 millones, equivalente a 0,02% del Producto Interno Bruto (PIB).
El problema político es evidente: son pocos los gobernadores dispuestos a acompañar un recorte de subsidios que alcanza a 1.700.000 hogares de sus provincias, aun cuando muchos de esos beneficiarios perciben ingresos familiares superiores a $ 4,5 millones mensuales.
Como carta de negociación, el oficialismo ofrece una compensación a los mandatarios del Noreste Argentino (NEA) mediante un “subsidio al aire acondicionado”, es decir, descuentos adicionales sobre los consumos de energía eléctrica en verano.
No es la primera vez que Milei intenta recortar este esquema de subsidios cruzados al gas en zonas frías. Fracasó durante el debate de la primera versión de la Ley Bases en 2024 y también en la discusión del Presupuesto 2026.
Sin embargo, esta vez el contexto legislativo es distinto. Con un Congreso más favorable al oficialismo tras el recambio, el proyecto obtuvo media sanción en mayo en Diputados, con 132 votos a favor, 105 en contra y 4 abstenciones. Por eso, Santilli y la jefa de bloque de LLA, Patricia Bullrich, buscan ahora darle la puntada final en el Senado.
El texto aprobado retrotrae el beneficio automático a las zonas originales del régimen de zona fría: la Patagonia, Malargüe y la Puna. Para las áreas incorporadas en 2021, limita los descuentos únicamente a hogares que acrediten vulnerabilidad.
De prosperar, el recorte impactará en decenas de departamentos de Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires (en casi 100 localidades), Mendoza, Salta, San Juan, San Luis, Jujuy y La Rioja, que verán restringidos los descuentos generalizados en la factura de gas.
Transporte: Nación fija el techo y traslada el costo a las provincias
El otro frente de batalla con las provincias, impulsado por la misma necesidad de ajuste, es el reordenamiento de la Tarifa Social Federal para unos 5,5 millones de usuarios del transporte público automotor en el Interior, que hoy cuentan con un subsidio sobre el 55% del precio del boleto.
Mediante la resolución 40/2026, publicada el miércoles 1 de julio en el Boletín Oficial, la Secretaría de Transporte restructuró el esquema y fijó como referencia las tarifas vigentes al 30 de junio para calcular los subsidios.
Hasta ahora, la Nación se hacía cargo del 55% del valor de los boletos que pagan jubilados, pensionados, titulares de planes sociales, ex combatientes de Malvinas y personal de casas particulares. Cada vez que una provincia autorizaba un aumento de tarifas, crecía automáticamente el monto que debía cubrir el Tesoro nacional.
Con el nuevo esquema, el Gobierno central traslada a los gobernadores no solo el costo político y social de las subas de tarifas, sino también una porción creciente de los subsidios, al congelar la base de cálculo nacional y dejar que los incrementos adicionales corran por cuenta de las jurisdicciones.
Según un relevamiento del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA y el Conicet, las ciudades con los boletos de colectivos más caros del país son: Bariloche (Río Negro), a $ 2.046; Mar del Plata (Buenos Aires), a $ 1.922; Santa Fe, a $ 1.900; Corrientes, a $ 1.890; y Resistencia (Chaco), a $ 1.885.


