La relación empleo asalariado privado entre la era de Mauricio Macri y la de Javier Milei se volvió un espejo incómodo para la Casa Rosada libertaria. El mercado laboral derruye el ánimo social, con salarios que no alcanzan para llegar a fin de mes y el temor persistente a perder el trabajo en un esquema de fuerte precarización, donde ganan peso el monotributo y la lógica de las plataformas.
En mayo de 2026 el nivel de empleo quedó por debajo del registrado en mayo de 2018, cuando gobernaba Cambiemos, pero el dato político más filoso es otro: la pérdida de asalariados privados registrados desde que asumieron los libertarios es muy similar a la del PRO en la crisis que lo sacó de la Casa Rosada.
Hoy hay unos 140.000 asalariados privados menos que en mayo de 2018, pero la caída desde noviembre de 2023 es casi calcada a la que se dio entre mayo de 2018 y noviembre de 2019. En ese marco, las nuevas contrataciones siguen en niveles mínimos y los despidos avanzan.
Milei en modo defensa cerrada mientras crece la tensión económica
Tras varios días de aislamiento en Olivos, el Presidente reapareció en el Council of the Americas con una defensa cerrada de su modelo. Allí se refirió al aborto legal, un tema fuera de la agenda inmediata, descalificó a los críticos de su Gobierno y aseguró que cumplió todas sus promesas electorales, omitiendo compromisos como la eliminación del BCRA o la dolarización plena.
Mientras tanto, el mercado argentino ya mira a las elecciones de 2027 y a un cuadro de variables que no repuntan. Tras bajar hasta la zona de los 400 puntos a inicios de julio, el riesgo país volvió a superar las 500 unidades, con analistas, incluso liberales, señalando más causas domésticas que externas por el desacople de los activos argentinos respecto de otros emergentes.
Empleo en la era Milei vs. la era Macri: números que se cruzan
En mayo de 2026 había 6.131.500 asalariados privados registrados, según datos desestacionalizados del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). En el mismo mes de 2022, aún con los efectos del Covid-19 presentes, eran 6.140.900 y, cuatro años antes, en 2018, llegaban a 6.275.300.
Así, pese al crecimiento de la población y de la fuerza laboral en los últimos ocho años, hoy existen unos 144.000 asalariados privados registrados menos que bajo el gobierno de Macri. Respecto del gobierno de Alberto Fernández, en tanto, la diferencia es de menos de 10.000 puestos.
Mientras el empleo asalariado privado quedó estancado o en baja, el número de monotributistas se disparó casi 38%: pasó de 1,6 millones en mayo de 2018 a 1,9 millones en 2022 y a 2,2 millones en 2026. Son alrededor de 600.000 monotributistas más que durante la gestión de Macri y 300.000 más que hace cuatro años.
En paralelo, el empleo público actual, con 3,38 millones de puestos, es más alto que en el gobierno de Cambiemos (3,16 millones) e incluso supera al del Frente de Todos, que en mayo de 2022 registraba 3,35 millones, aunque desde noviembre de 2023 se eliminaron cerca de 79.900 puestos públicos registrados (una caída de 2,3%).
Desde que asumió el gobierno actual se perdieron 241.200 puestos asalariados privados, el equivalente a un retroceso de 3,78%. Este tipo de empleo encadena 12 meses consecutivos de caída y perdió unos 135.000 puestos desde el inicio de la última fase contractiva, con una merma total de alrededor de 277.000 empleos desde agosto de 2023, cuando había alcanzado los 6,408 millones, según CP Consultora.
La dinámica se agravó en los últimos meses, con el empleo registrado cayendo por tercer mes seguido. En mayo se perdieron unos 12.000 puestos formales: solo entre los asalariados privados se destruyeron 9.100 empleos, mientras que el sector público sumó aproximadamente 700 y los monotributistas otros 2.700.
En resumen, la gestión de Javier Milei dejó hasta ahora, incluso excluyendo la fuerte reducción de los monotributistas sociales, una pérdida de 177.000 puestos formales en el mercado de trabajo.
Si se mira el espejo macrista, entre abril de 2018 y noviembre de 2019, fase contractiva del partido amarillo, se destruyeron 258.100 puestos asalariados privados registrados. En cambio, tomando la dinámica desde agosto de 2023 hasta mayo de este año, la pérdida alcanza los 276.600 puestos, de acuerdo con CP Consultora, lo que coloca a Milei muy cerca –e incluso por encima en algunos cortes– de la crisis laboral que marcó el final de Macri.
Los sectores que más caen y el aporte limitado de los ganadores
El deterioro reciente se explica por la contracción de la actividad en rubros clave para el empleo. En mayo, seis sectores redujeron puestos con fuerza y los de mayor peso en el mercado laboral estuvieron entre los principales responsables del declive: construcción retrocedió 0,52%, comercio 0,34% e industria 0,28%.
Los sectores que lograron expandirse representan apenas el 6,7% del empleo privado registrado. De hecho, desde noviembre de 2023 solo agro, ganadería y pesca mostró una creación neta relevante, con 14.300 puestos adicionales, mientras que áreas como energía, minería y finanzas, pese a un mejor desempeño económico, tienen baja participación en el mercado de trabajo y escasa capacidad para compensar las pérdidas en las actividades más intensivas en empleo.
Casas particulares y autónomos: termómetros del ajuste en los hogares
Otro síntoma aparece en las trabajadoras de casas particulares. En mayo de 2018 había alrededor de 482.000 puestos registrados, cifra que bajó a 474.000 en 2022 y a 448.000 en 2026.
Son unos 34.000 empleos menos que en la gestión de Macri y 26.000 menos que con Fernández. La caída se explica, sobre todo, por las dificultades de los hogares –en especial de los sectores medios– para sostener su nivel de vida tras la fuerte pérdida de ingresos.
Desde noviembre de 2023, específicamente, este segmento perdió cerca de 16.300 puestos, lo que implica una contracción del 3,5%, aunque en mayo mostró una mejora mensual con 1.400 empleos recuperados.
Algo similar sucede con los autónomos, un universo vinculado principalmente a profesionales, comerciantes y pequeños empresarios. Eran unos 403.000 en mayo de 2018, bajaron a 391.000 cuatro años después y hoy rondan los 388.000. En mayo fue uno de los segmentos de peor desempeño mensual, con una caída de 0,78% y la pérdida de unos 3.100 aportantes.
Empresas que cierran y un tejido productivo cada vez más fino
Al deterioro laboral se suma el golpe sobre las empresas. Durante el gobierno de Javier Milei se destruyeron más de 30.000 firmas. En los primeros cinco meses se contaron 8.025 empresas menos (-1,6%), mientras que, frente a mayo de 2025, la caída llega a 15.069 firmas (-3,03%), según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT).
El golpe al tejido productivo se siente sobre todo en los sectores perdedores de la economía, como comercio e industria manufacturera, aunque en la previa de las vacaciones de invierno también se registraron cierres de servicios de alojamiento y gastronomía, un rubro clave para el empleo urbano.
Contrataciones en mínimos de 2002 y despidos en alza
Los indicadores que anticipan la evolución del mercado laboral tampoco traen alivio. Según CP Consultora, en base a la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL), la tasa de entrada al empleo privado registrado se ubica en mínimos históricos.
En junio, el indicador que mide las incorporaciones de personal a las empresas cayó al 1,6% del total del empleo, un nivel comparable con el observado durante la crisis de 2002, la primera etapa de Milei y la crisis de 2018-2019. “Esto refleja uno de los problemas más importantes del modelo económico: las contrataciones de personal en el sector privado registrado no consiguen crecer”, subrayaron desde CP Consultora.
Al mismo tiempo, también disminuyó la tasa de salida, que refleja las desvinculaciones. Tras el salto en la rotación observado en marzo, tanto las entradas como las salidas volvieron a caer en junio, dejando a las incorporaciones en su menor nivel desde julio de 2024 y a las desvinculaciones en el más bajo desde junio de 2025.
La baja simultánea de ambas tasas expone un mercado laboral con poca rotación: las empresas contratan menos personal y también se reduce el movimiento general de altas y bajas. El problema es que, con una tasa de entrada tan deprimida, quienes pierden un trabajo formal encuentran cada vez menos puertas abiertas para reinsertarse en el empleo privado registrado.
A ese escenario se suma un cambio preocupante en la composición de las desvinculaciones. Los despidos aumentaron con fuerza en junio y, al tomar la media móvil de tres meses, la proporción de despidos sobre el total de bajas alcanzó el nivel más alto de toda la gestión de Milei, superando incluso el registro de agosto de 2025.


