La expresidenta de Chile Michelle Bachelet formalizó su renuncia y retiró su postulación a la Secretaría General de la ONU, tras quedar penúltima en el último sondeo informal del Consejo de Seguridad. Su salida modifica el escenario de una carrera en la que también participa el argentino Rafael Grossi, actual director general del OIEA.
“Hoy anuncio que he decidido no continuar con mi candidatura a la Secretaría General de las Naciones Unidas”, indicó la exmandataria en un video difundido en sus redes sociales, luego de haber ironizado el pasado 3 de septiembre sobre sus escasas posibilidades.
En ese sentido, remarcó: “Algunos creerán que no eran los tiempos para una candidatura como la que quise representar. No me arrepiento de haber emprendido este gran desafío”. Y valoró: “Contribuimos a instalar en el debate global que la próxima secretaria general debe ser una mujer de América Latina”.
En la última compulsa del Consejo de Seguridad, realizada a puertas cerradas, la dirigente trasandina quedó relegada. La postulación había sido presentada en febrero por el entonces presidente Gabriel Boric, pero perdió el apoyo oficial tras la llegada al poder de José Antonio Kast.
Pese a ello, Brasil y México sostuvieron su respaldo. “Agradezco muy especialmente a los presidentes de Brasil, Ignacio Lula da Silva, y de México, Claudia Sheinbaum, que respaldaron esta candidatura desde el primer día con generosidad y convicción”, expresó la expresidenta.
Duras repercusiones políticas
La dimisión generó un fuerte impacto político en su país. “Ocurrió lo que señalamos desde un principio. La candidatura de Michelle Bachelet no tenía ningún futuro, no concitaba mayores apoyos, salvo lo que queda de izquierda bolivariana”, fustigó el diputado republicano Cristián Araya, quien calificó el hecho de bochorno.
Por su parte, el legislador Stephan Schubert cuestionó a la anterior gestión gubernamental: “Sin haberlo consultado, sin haber hecho lo que uno hace cuando quiere que una candidatura sea de Estado y prospere, aquí no lo hizo”.
En una línea crítica hacia el plano regional, el senador Iván Moreira responsabilizó a los aliados internacionales: “No tuvieron la influencia y el liderazgo necesarios para trabajar por su propia campaña”.
El panorama para Grossi y los demás aspirantes
El sondeo posicionó a la excanciller de Guyana Carolyn Rodrigues-Birkett con 9 apoyos, 5 no apoyos y 1 no opinión. En tanto, Rafael Grossi sumó 5 apoyos, 8 no apoyos y 2 no opinión, mientras mantiene el respaldo formal del Gobierno argentino.
Entre las figuras competitivas también figura la exvicepresidenta costarricense Rebecca Grynspan con 8 respaldos. La grilla se completa con María Fernanda Espinosa, Ivonne A-Bak, Olara Otunnu y Macky Sall.
Para imponerse se requiere cosechar al menos 9 votos y sortear el poder de veto de los miembros permanentes: EE.UU., Rusia, China, Francia y Reino Unido. Cumplida esa etapa, la Asamblea General tratará la designación.
El proceso encierra una relevancia histórica: en los 80 años del organismo internacional, ninguna mujer condujo la Secretaría General. Además, la región contó con un solo antecedente, cuando el peruano Javier Pérez de Cuéllar ejerció el cargo entre 1982 y 1991.
Actualmente, cinco mujeres y tres hombres compiten por reemplazar al portugués António Guterres, cuyo segundo mandato de cinco años culminará el próximo 31 de diciembre.


