Médicos de cabecera de PAMI, nucleados en la Asociación de Profesionales del Programa de Atención Integral y Afines (APPAMIA), inician este lunes un paro nacional de 72 horas en rechazo a una resolución que recorta sustancialmente sus ingresos.
Denuncian que el Gobierno pretende abonarles apenas $2.100 por paciente por mes por todo concepto, aunque aclararon que durante la medida de fuerza se garantizará la atención de urgencias.
Rechazo a la nueva resolución del PAMI
Los profesionales apuntan contra la Resolución RESOL-2026-1107-INSSJP, firmada por el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (INSSJP-PAMI), que introdujo modificaciones en el Nomenclador Común del Instituto y en el modelo prestacional correspondiente a médicos de cabecera.
Según APPAMIA, la unificación y actualización del nomenclador se traduce en los hechos en una reducción salarial para quienes atienden a los adultos mayores en el primer nivel de atención.
Fuerte caída de ingresos y condiciones de trabajo
Desde la organización gremial explicaron que, por jornadas completas, los médicos de los adultos mayores pasan de cobrar $2.100.000 a sólo $1.400.000. Y remarcaron que con el esquema previo ya “no les alcanza para pagar el alquiler, una secretaria o internet”.
En esa línea, detallaron que “un médico de cabecera tiene una dedicación full time, tiene que atender un paciente cada 20 minutos y validarlo en tiempo real”, lo que implica una alta carga administrativa sobre la tarea asistencial.
Advirtieron además que, como “el sistema generalmente se cae, tienen que validar la consulta después de las 10 de la noche, y tiene que ser antes de las 12 de ese mismo día para que no entre fuera de rango y no se lo descuenten”, denunciaron.
Temor a un éxodo de profesionales y colapso del primer nivel
Dirigentes de APPAMIA declararon que “seguramente habrá un éxodo masivo de profesionales, afectando el funcionamiento del primer nivel de atención del PAMI”. Enfatizaron que “el médico de cabecera constituye la figura central del modelo asistencial del Instituto”.
En ese marco, recordaron que estos profesionales son “responsables del seguimiento clínico de enfermedades crónicas, la emisión de recetas, la indicación de estudios y las derivaciones a especialidades”, por lo que cualquier reducción del plantel impactará de lleno en la vida cotidiana de jubilados y pensionados.
En esa línea, indicaron que “la reducción del plantel médico podría trasladar la demanda hacia clínicas privadas y hospitales públicos, incrementando la presión sobre el sistema sanitario general y generando riesgos de discontinuidad en la atención de jubilados y pensionados”.
Farmacéuticos también en alerta por la crisis del PAMI
En paralelo al conflicto con los médicos de cabecera, farmacéuticos de todo el país advierten sobre una crisis sanitaria por el retraso de pagos del PAMI, en un contexto de denuncias de recortes en la atención a jubilados y frenos en el pago a prestadores.
Alejandra Gómez, presidenta de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA), aseguró que “tenemos prestaciones del mes de enero sin abonar”, calificó el panorama como “crítico” y alertó: “Es un tema que debe ser prioritario en la agenda del Estado, es algo de lo que hay que ocuparse y no pasa de este fin de semana”, remarcó.
“La situación hoy es delicada. Más de 10 mil farmacias del país están atravesando situaciones complejas”, describió Gómez en una entrevista por Radio Mitre.
En ese contexto, detalló: “Hay un montón de gastos que son impostergables, tenemos que pagar los sueldos, cargas sociales, alquileres y hacemos todo lo posible para garantizar que el paciente acceda a los medicamentos”, sostuvo.
La dirigente advirtió que se rompió la cadena de pagos y que los farmacéuticos no tienen forma de recomprar los distintos medicamentos a las droguerías si el PAMI no abona el dinero atrasado, lo que podría derivar en faltantes y mayores dificultades para los afiliados del Instituto.


