En un nuevo capítulo de la relación bilateral Estados Unidos – Reino Unido, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugirió este lunes que podría retirar el apoyo estadounidense a la soberanía británica sobre las Islas Malvinas.
Desde el Despacho Oval, al ser consultado por la prensa sobre un eventual giro en la postura de Washington, el mandatario fue contundente: “Siempre reviso todas las posiciones. Esa es apenas una entre muchas”, respondió Trump.
Las declaraciones del jefe de la Casa Blanca llegan después de que trascendiera que su gobierno analiza usar la cuestión de la soberanía sobre las Malvinas como herramienta de presión para que Londres aumente su gasto en defensa, condicionando así el histórico respaldo estadounidense a la posición británica en el Atlántico Sur.
Presión de Washington y advertencias sobre las Malvinas
En ese marco, se conoció que Estados Unidos mantiene la presión respecto a la soberanía británica sobre las Islas Malvinas si el Reino Unido no incrementa de manera sustancial su presupuesto militar, en el contexto de una revisión impulsada por el Pentágono sobre el compromiso de sus aliados con la OTAN.
Altos funcionarios del área de Defensa evalúan la posibilidad de revisar el respaldo a la soberanía británica como un incentivo para que Londres se acerque al objetivo de destinar alrededor del 5% del PBI a gasto militar, una meta que impulsa la Alianza del Atlántico Norte en medio de crecientes tensiones geopolíticas.
Ese debate en Washington se da apenas cuatro meses después de la filtración de un memo interno del Pentágono que ya planteaba que Estados Unidos podía usar una eventual revisión de su postura sobre las Malvinas como represalia por la falta de acompañamiento británico a la guerra contra Irán, dejando la puerta abierta a una politización aún mayor del diferendo en el Atlántico Sur.
Según trascendió, una fuente oficial estadounidense remarcó que el Reino Unido “recibirá atención especial” en la revisión que Washington realiza sobre sus aliados de la OTAN. Y lanzó: “Pese a tener mucho potencial, el plan de inversión en defensa presentado en junio por el primer ministro británico, Andy Burnham, no es un paso suficiente en la dirección correcta”, advirtió el funcionario.
Consultado puntualmente sobre la posibilidad de que Estados Unidos cambie su postura sobre las Malvinas, el mismo funcionario evitó descartar un giro drástico: “Puedo decir que las conversaciones son francas y que no se descarta ninguna opción en lo que respecta a incentivar el tipo de reparto de la carga que buscamos”, confirmó.
Golpe político para Burnham y tensión interna en Londres
El planteo de la administración de Donald Trump llega en un momento incómodo para el primer ministro británico, Andy Burnham, y para su ministro de Economía, John Healey, cuyo primer presupuesto —previsto para el 28 de octubre— no comprometerá el 3% del PBI en gasto de defensa para 2030, según se anticipó en Londres.
La situación abre además una fisura política adicional: Healey había renunciado como ministro de Defensa en junio, y en ese momento acusó al entonces primer ministro, Keir Starmer, de ser “incapaz”, y al Tesoro de estar “poco dispuesto” a destinar los fondos necesarios para la defensa del país, dejando en evidencia las tensiones internas sobre el rumbo militar y presupuestario del Reino Unido.
Mientras tanto, Estados Unidos mantiene oficialmente una posición de neutralidad sobre la soberanía de las Malvinas, aunque reconoce la administración británica de las islas, un equilibrio diplomático que podría alterarse si la presión por el gasto militar escala en la relación bilateral Estados Unidos Reino Unido.


