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Los inocentes siempre pagamos…

ESPECIAL (por Darío Giorgio).- Como simpatizante de Patronato, como vecino del club de toda la vida, con mi familia como socia vitalicia desde la época en que se construyeron las piletas hace ya 40 años, colaboradores para esa construcción y la tribuna del Grella, escribo estas líneas viendo cómo se “castiga” a la gente que le gusta el futbol no al hincha ciego e irracional. Para los romanos, castigar a una persona era la mejor manera de tornarla íntegra, virtuosa y leal, ya fuera física o moralmente, mediante la reprensión y la censura. Eso es lo que sugiere el verbo latino castigare, formado por castum ‘puro’, ‘irreprensible’, ‘íntegro’, ‘virtuoso’, ‘fiel’, ‘leal’, ‘correcto’ y agere ‘llevar’, ‘conducir’, ‘empujar’. Es necesario considerar que castigare tenía más el sentido de ‘amonestar’ que el de imponer una punición.

En el caso que quiero destacar, se parece más a un castigo que a una amonestación el hecho que primeramente por esta restricción temporaria que se impuso por hechos de violencia en el futbol argentino se le cobre a la gente que quiera ir hoy -en la gélida noche que se avecina- al estadio Presbítero Grella la onerosa cifra de $ 85(pesos ochenta y cinco) como entrada “popular” calificada como socio por un día, me pregunto porque Belgrano de Córdoba vendió sus entradas como socios por un día  a $ 65  la semana pasada en un partido de Primera División contra Boca, hay clubes del Nacional B que venden a $ 100 estas entradas temporarias, siendo al parecer un gran “negocio” para los clubes esta restricción porque encima te cobran mucho más por un igual o incluso peor servicio de la temporada pasada. INJUSTIFICABLE.

Tan injustificable sería el hecho y espero que haya sido una confusión de la empleada del club que le brindo esta información a mi padre, que siendo jubilado quiso comprar el abono de la temporada le dijeron que “increíblemente” no hay descuento en el abono  de la temporada para jubilados y damas y por ende pagaría el equivalente de $ 50  por fecha cuando como jubilado pagaría con los nuevos valores $ 20 pesos menos si la comprara a la entrada fecha tras fecha, ¿cuál es el negocio de un jubilado de comprar toda la temporada? es otro CASTIGO y por último, superada la restricción temporaria, los precios de la “popular” en Patronato serán de $ 75 pesos siendo más caro incluso que Primera División, ¿ a qué se debe que debemos oblar semejante suma cuando los sueldos en Entre Ríos están en los niveles más bajos del país? ¿Cuál es el justificativo?, se cobra un adicional-que no se rinde a la AFA- de $ 10 por ocupar la tribuna San Nicolás ¿cuál es la excusa? ¿dan un café gratis? nada de eso, encima esa tribuna fue construida íntegramente con fondos de un ATN en la época de Carlos Menem, gestionado por Monseñor Karlic para el Congreso Misionero de Latinoamérica en 1999, cuando  en un principio se iba a hacer en Concordia, es decir que Patronato no puso un centavo en esa tribuna que le vino de arriba, es solo un adicional más para recaudar, a costa de la gente y sin una contraprestación visible en el estadio que luce igual o peor que las temporadas anteriores a que se cobrara este adicional, tampoco me olvido que el gobierno provincial- es de decir todos los entrerrianos- es uno de los principales-sino el principal- sponsor o aportante a la campaña profesional y eso hace que todos los entrerrianos tenemos derecho a saber en qué se gasta nuestro dinero, porque no es el dinero propio del Gobernador el que se destina a Patrón sino es el dinero de todos, además de ser por estatuto una institución sin fines de lucro, nunca se le informó a la ciudadanía con números precisos cuando dinero le quedo al club por haber “vendido” la Localía jugando dos partidos en cancha de Colón, siempre se contestó con evasivas, hasta uno tiene la sensación que salvo excepciones que resalto, los demás periodistas- el que  se dé por aludido sabe que es así- no preguntan sobre nada ríspido para que los dirigentes no se enojen o para que el gobierno no retire auspicios “por hacer preguntas molestas”, la cancha de precalentamiento de parquet que exige reglamentariamente la AFA sigue sin hacerse con la “excusa” de que el patín no quiere que haya parquet, como si el patín sea el deporte dominante en un club eminentemente de futbol,  quiero mucho al club y por eso me enoja el destrato a la gente que realmente lo quiere y no es un robot que lo único que hace es decir ” hay que alentar y nada más”. Para terminar y aludir al periodismo deportivo dejo un extracto de una ponencia del prestigioso Ezequiel Fernández Moore cuando respondió a esta inquietud ¿Por qué no investiga el periodismo deportivo?

“La sociedad prensa-deporte para la explotación comercial  del espectáculo  nos complicó. Nos redujo al rol de misioneros. Propalamos la fe, no la podemos explicar. Alguien dijo alguna vez que las misiones de la prensa eran tres (informar, educar, entretener) y que informar es comprometido, educar es aburrido y solo nos queda entretener.

Bien, el periodismo deportivo casi  fue concebido inicialmente para entretener. Un show para aliviar las noticias más duras de la política y la economía. Y que precisa sí o sí del ídolo. El ídolo tiene rating, vende zapatillas, es apolítico y, en general, no cuestiona. Además, es renovable.

La prensa precisa del ídolo más que los niños. Si no surge un nuevo ídolo, lo inventamos. Para tener sus palabras y sus imágenes hay que negociar con agentes, representantes, relacionistas públicos  y corporaciones de la industria. Eso no es periodismo. Es marketing.

El colega británico David Walsh hizo periodismo. Fue uno de los poquísimos periodistas que investigó a Lance Armstrong cuando el rey del Tour de Francia era un intocable. Se convirtió en un paria. Sus colegas lo dejaron solo. Ahora que sabemos que Lance Armstrong se dopaba, es fácil. Todos somos David Walsh. Ahora todos estamos decepcionados.

El tramposo fue el ídolo. ¿Por qué no pedirle también controles antidoping a los organizadores del espectáculo, que exigen al ídolo hasta su última gota de sangre para que vaya siempre más alto, más lejos y más fuerte? Tampoco hay controles antidoping para la prensa. Los periodistas estamos invictos. Tenemos la ventaja de hablar siempre con el resultado puesto. Vendemos primero resaltando la épica. Y, si estalla el escándalo, moralizamos luego hablando de ética.

Nuevas tecnologías: son una herramienta formidable. Pero han precarizado condiciones de trabajo. Algunas empresas aprovechan para sacarse de encima a los periodistas más veteranos. A los que escriben noticias, no chimentos. A los que suelen leer más libros que Facebook. A los que proponen dudas en lugar de vender certezas. A los que se niegan a “flexibilizarse”. A los que después de un partido privilegian la crónica al twit. A los que eligen “decirlo bien antes que decirlo primero”, como dice el colega colombiano German Castro Caicedo. A los que se oponen a que su nuevo jefe sea un gerente de marketing. “Esta gente –me dice otro colega que resiste desde Barcelona- trata como basura lo que yo amo”.

Es cierto, muchos otros se han prestado dócilmente al papel de bufones. Lucen combativos gritando tonterías en polémicas televisivas. Sé que son el hazmerreír esos debates en los que el periodista deportivo habla con un tono de gravedad impostada, como si de su palabra dependiera el futuro de la humanidad y solo está diciendo si es mejor el 4-3-3 o el 4-4-2. Pero en defensa de algunos apasionados colegas quiero decir que no sería tan despectivo con el periodismo deportivo. Los errores de nuestros infantiles pronósticos sobre si ganará Boca o ganará River, sin que nadie se ofenda, producen menos daños que muchos pronósticos económicos, formulados por periodistas formados en las mejores universidades. Y el show ya no es patrimonio exclusivo del periodismo deportivo. Hoy, con canales de noticias las 24 horas y los punto.com, casi todas las noticias gritan, lloran y sangran, aunque no quieran gritar, llorar ni sangrar.

Investigar, sabemos, es remover basura, es ensuciarse, es arriesgarse. Es quemarse noches enteras. Pero la investigación, por sacrificios que imponga, tiene mucho de virtuoso. Y lo cotidiano, no puedo dejar de decirlo, está siendo algo más miserable.

No soy ingenuo. Los gobiernos, del color que fuere, casi siempre quieren controlar a la prensa. Y, justificándose en esta batalla actual, cometen numerosos atropellos. No es fácil trabajar en medio de esta batalla entre el poder político y el poder económico. El poder, por naturaleza, suele ser obsceno. Suele manejarse con las leyes de la selva. Recuerdo el debate que se produjo cuando supimos que un referente como Kapuscinski había tal vez alterado algunos datos para mejorar sus crónicas. No fue lo mejor haber cambiado algunos árboles de lugar. Pero el maestro polaco, hay que decirlo, nunca se equivocó a la hora de contarnos cómo era la selva.”

Por fortuna vivimos en una democracia y tenemos la posibilidad de decir lo que pensamos, nunca debemos perderla.