En un posteo en X, la diputada libertaria Lilia Lemoine cuestionó con dureza al arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, tras la homilía que el prelado pronunció en el tradicional Tedeum del 9 de Julio en la Catedral Metropolitana, ante el presidente Javier Milei y sus ministros.
“Los discursos de Cuerva son hipócritas y aburridos. Un cargo tan importante para la fe de los católicos ocupado por una persona que intenta transmitir empatía y justicia y termina sonando arrogante y vacío”, sostuvo Lemoine en la red social, al cuestionar el mensaje del arzobispo sobre corrupción y falta de transparencia.
Y continuó: “No recuerdo sermones tan desmotivantes y miren que fui a misa todas las semanas por 13 años consecutivos. La primera vez dije ‘bueno, tuvo un mal día’. La segunda: ‘Ok, es peronista, entiendo su frustración’. Ahora ya no hay excusa. No representa los valores que me enseñaron en la Iglesia”, remarcó la legisladora.
El propio García Cuerva ha desmentido en reiteradas oportunidades su pertenencia partidaria, y definió su rol social como el de un intermediario institucional para garantizar la presencia del Estado en los sectores más desprotegidos.
El mensaje de García Cuerva en el Tedeum
Durante el Tedeum del 9 de Julio, García Cuerva pidió por la unión de los argentinos y cuestionó, en términos generales, a quienes se esconden “en cuevas de corrupción” para volverse ricos. Con Manuel Adorni fuera del Gabinete y la Justicia investigándolo por presunto enriquecimiento ilícito, la frase resonó con menor intensidad en Balcarce 50.
En medio de su homilía, el arzobispo aludió al fervor mundialista y retomó palabras del capitán de la Selección argentina de fútbol, Lionel Messi, quien tras ganar el Mundial de 2022 apeló a construir “un sueño colectivo y valorar que el trabajo sea en equipo”.
Tras la lectura del Evangelio —eligió el pasaje del buen samaritano—, García Cuerva inició una crítica general a las divisiones y a la corrupción, evitando confrontar de modo directo con el Gobierno.
“A veces, como sociedad argentina, recorremos caminos peligrosos, no por cuestiones geográficas, sino porque no nos llevan a ningún buen lugar, o nos meten en laberintos sin salida. Caminos en los que algunos aprovechan para dividirnos, para enfrentarnos, robándonos las esperanzas de salir juntos adelante, escondidos, en todas las épocas, en cuevas de corrupción, haciendo que los pobres sean cada vez más pobres, y ellos, escandalosamente, cada vez más ricos”, sostuvo el arzobispo porteño.
La apelación a la unidad llegó sobre el cierre de la homilía, cuando señaló: “Que este 9 de julio nos comprometamos a caminar unidos hacia un desarrollo integral que tanto anhela nuestro pueblo, que lo hagamos construyendo puentes donde algunos quieren levantar muros, con gestos concretos de cercanía y de acogida con los heridos de la vida, escuchando su clamor y convencidos de que Argentina necesita de todos, porque nadie es descartable, todos somos importantes”, exhortó.
En la misma línea, García Cuerva recordó que Messi había destacado que “el grupo está por encima de las individualidades” y había elogiado “la fuerza de todos peleando por un mismo sueño”, al trazar un paralelismo entre el fútbol y la construcción de un proyecto común de país.
Discapacidad y reclamos sociales en el centro de la escena
En una referencia concreta a quienes hoy sufren, García Cuerva volvió a hablar de las personas con discapacidad, un tema que ya había sido central en su homilía del 25 de mayo y en torno al cual las familias mantienen fuertes reclamos contra el Gobierno por los recortes de fondos.
En ese marco, destacó la necesidad de “invertir en los más débiles”, tal como propone la parábola del buen samaritano. “También hay ejemplos actuales —advirtió—: como cuando vemos que algunos centros de discapacidad tienen muchos trabajadores en proporción a las personas que atienden, y a priori se puede pensar que es un despropósito”, planteó el arzobispo, al llamar a revisar las prioridades del Estado y de la sociedad.



