La Ley de inviolabilidad de la propiedad privada encendió una fuerte alarma en la Pastoral Social, que pidió a los diputados nacionales legislar pensando en el bien común y no solo en la lógica del mercado.
A través de una carta abierta difundida por el Obispado de Mar del Plata, la Iglesia expresó su “profunda preocupación” por el proyecto impulsado por el Poder Ejecutivo Nacional, al que acusa de desproteger la tierra y los bienes naturales estratégicos.
El texto fue elaborado por el Área de Ecología Integral de la Comisión Nacional de Pastoral Social y reafirma “la importancia de promover una auténtica cultura del cuidado de la tierra, del respeto por la dignidad de las personas y de la protección de aquellos bienes que permiten el desarrollo de las familias y de las comunidades”, señala la misiva.
Ecología integral y función social de la propiedad
Inspirada en la Doctrina Social de la Iglesia y en el llamado permanente del papa Francisco a “una ecología integral”, la carta promueve “el cuidado de la creación, el destino universal de los bienes, la función social de la propiedad y la seguridad jurídica como dimensiones que deben armonizarse siempre al servicio del bien común”, plantea el documento.
En ese marco, invita a todas las comunidades, instituciones y personas de buena voluntad “a leer, reflexionar y difundir el documento para seguir promoviendo una cultura del encuentro, del diálogo y del compromiso con el cuidado de nuestra casa común, la defensa de la dignidad humana y la construcción del bien común”, exhorta la Pastoral Social.
Alerta por soberanía, tierras y bienes naturales
La carta abierta, dirigida específicamente a los legisladores que deberán tratar la Ley de inviolabilidad de la propiedad privada, expresa su “profunda preocupación” porque, según advierte, el proyecto oficial “atenta contra la soberanía de nuestra tierra, de nuestros alimentos, de nuestros bienes comunes y el derecho de los pueblos de autodeterminarse”, alerta el texto.
En ese sentido, detalla que la inquietud se fundamenta en que el proyecto, “entre otras cosas, deja sin efecto las limitaciones vigentes para la compra de tierra por parte de extranjeros –personas físicas o empresas– y, en particular, la posibilidad ilimitada de acceder a aquellas ligadas a reservas de agua y otros bienes naturales”, enumera la carta.
También considera “alarmantes” los artículos que habilitan la utilización inmediata “de tierras castigadas por incendios, hecho que hasta ahora estaba restringido” y sostiene que el proyecto “debilita la potestad del Estado, en sus distintos niveles, para gestionar el uso del territorio, planificar obras públicas y proteger el interés comunitario, sobre todo a los más vulnerables, frente a intereses privados, tanto locales como extranjeros”, advierte el documento.
“La tierra no es una mercancía”
“La tierra no es una mercancía”, subraya la carta, que rechaza reducirla a “un simple recurso económico” y recupera el magisterio del papa Francisco para fundamentar su posición.
“Como nos recuerda el papa Francisco en la encíclica ‘Laudato Si’, la tierra es nuestra hermana y nuestra madre, porque nos sostiene, nos alimenta y nos cobija. De ella provienen los alimentos, el agua, las semillas, los paisajes y las múltiples formas de vida que hacen posible nuestra existencia. Cuidar la tierra es cuidar la vida”, afirma el texto.
Modelo de desarrollo y centro en la persona
Por otra parte, frente a las promesas de crecimiento económico financiero asociadas a la Ley de inviolabilidad de la propiedad privada, la carta recuerda los dichos del papa León, al sostener que el verdadero desarrollo “es humano cuando pone en el centro a las personas y no la acumulación de bienes, y cuando se refiere también a los pueblos, no solo a los individuos”, remarca el documento.


