Las inundaciones en Santa Fe ya dejaron miles de hectáreas anegadas en el norte provincial, donde las intensas lluvias transformaron los campos de la localidad de Vera en una trampa de agua y barro que obliga a los productores a retirar de urgencia su hacienda.
En ese contexto, las imágenes registradas por los propios productores grafican la crudeza del escenario: decenas de vacas son arreadas a caballo en medio del agua, mientras otros se desplazan en lanchas para guiar el ganado hasta el puente más cercano.
La logística de rescate se multiplica contrarreloj: en algunos casos, los animales son llevados a sectores más altos dentro del mismo campo; en otros, deben ser movidos varios kilómetros hasta otro establecimiento, con costos crecientes y riesgos permanentes.
La situación social también se complica: hay familias rurales aisladas y establecimientos a los que los camiones no pueden ingresar, mientras algunos productores ya comenzaron a encontrar animales muertos en los lotes más comprometidos.
Lluvias récord y suelos saturados
El norte santafesino suele registrar durante todo el año cerca de 900 milímetros de lluvia, pero en lo que va de 2026 las localidades de Vera y La Gallareta ya acumulan más de 1100 milímetros, superando ampliamente el promedio anual, según informó la Secretaría de Recursos Hídricos de Santa Fe.
Ese exceso hídrico dejó a la región sin margen de absorción: los suelos están saturados y cualquier nuevo frente de tormenta podría profundizar el anegamiento, con impacto directo sobre la ganadería y los tambos de uno de los nodos productivos más importantes del país.
Temor por El Niño y reclamos por obras hídricas
El escenario se agrava por las perspectivas climáticas para los próximos meses. El fenómeno de El Niño se encuentra instalado y los productores temen que nuevas lluvias terminen de paralizar una región ya golpeada, dejando a los ganaderos en un cuadro de extrema vulnerabilidad.
En ese marco, emergen con fuerza los reclamos de infraestructura. “Los caminos están detonados, tienen agua desde diciembre o enero. Necesitamos que limpien los canales ahora, antes de que lleguen las lluvias más abundantes y sea imposible entrar con las máquinas”, sostuvo un productor rural.
Laguna El Palmar, otro foco crítico
Otra de las zonas más comprometidas por las inundaciones son los campos cercanos a la laguna El Palmar, donde el agua avanzó sin freno hasta cubrir prácticamente la totalidad de la superficie productiva.
Allí, la postal se repite con dramatismo. “Se inunda todo y las casas quedan aisladas. Solo queda la altura donde está la casa, que parece una isla”, describió un productor ganadero, al sintetizar el encierro y la angustia que atraviesan las familias rurales del norte santafesino.
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